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Además de este testimonio del oficial Carlos Alegría Arrazola del Ejército del Septentrión quien refirió que él vio llegar a los flecheros con esta nota: 

“Yo vi llegar el 11 a San Jacinto una columna de 60 indios flecheros que fueron de gran fortuna para la jornada del 14”.

Además de ese testimonio, 150 años después se encontraron estas pruebas arqueológicas con respecto a los indios flecheros en la hacienda San Jacinto. 

Arqueólogos peruanos y nicaragüenses que examinaron los restos óseos enterrados en esa hacienda, determinaron estos indicios:

 1. Deformación craneal, propia de los indígenas matagalpas.  
2. Edad de los restos es de menos de 200 años.
3.  Enterrados a 300 metros de la casa hacienda a orillas de la vera del camino que conducía a Matagalpa,  No así el Campo Santo local.
4. Orificios de bala de alto calibre en el cráneo y de objetos contundentes en otro caso.
 5. Entre estos restos no habían botones, ni hebillas, cosas si encontradas en los soldados en el Campo Santo.
6. Masculinos de edad militar entre 17 y 25 años.
7. Molares propios de la dieta de estos nativos.   

Conclusión: Los arqueólogos que los examinaron determinaron que eran indios matagalpas, y ocupan frases como estas:

“Tres adultos jóvenes entre los 17 y 25 años de edad, sexo masculino”.

“Dos de los cráneos presentan deformación craneana y en el otro la patina consolidante no permite  observar el grado de fusión de las sustancias con claridad”.

“En la limpieza del material óseo se encontró…una punta de hierro… y tachuelas de metal”. 

“El cráneo presenta orificio de entrada y salida de proyectil por arma de fuego”.

“Los rasgos de dimorfismo sexual presentes en el cráneo indicaron que se trataba de un individuo masculino”.  “Evidencia de armas cortantes y de fuego…”

“Estamos seguros que al menos dos de los entierros tienen deformación craneana, que sin duda fue una práctica de los indígenas de Mesoamérica. Lo interesante es que los matagalpas pudieron ser indígenas chibchas con alguna tradición mesoamericana.”

Director del Musel Nacional

Esto es lo que dice el arqueólogo Edgar Espinosa, entonces Director del Museo Nacional.   

“Eddy: Te mando el informe de antropología física de los restos óseos que encontramos en San Jacinto. Es posible que pertenecieran a los flecheros por varias razones:  Se enterraron a la ‘vera del camino’ y no en campo santo, el cual estaba bastante cerca de la hacienda San Jacinto. Es posible que la negación del entierro se debiera a que no fueron aceptados en los cementerios y no podían regresar con los restos a Matagalpa.  La deformación craneana fue una práctica que desapareció en el Pacifico de Nicaragua debido al colapso de las poblaciones indígenas y esta práctica también desapareció.

Es tema interesante que vale la pena abordar. Desafortunadamente el Instituto de Medicina Legal de Nicaragua mostró interés en los huesos, pero después se nos desaparecieron”. Edgar Espinosa Perez.