Gustavo Adolfo Vargas*
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El Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) determinó que el Estado brasileño debe garantizar todas las medidas para permitir y consagrar el ejercicio de los derechos políticos del expresidente y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) Luiz Inácio Lula da Silva.

De acuerdo con su dictamen, el Estado brasileño debe permitir a Lula realizar sus actividades proselitistas desde la prisión como candidato a las elecciones presidenciales 2018, incluyendo “acceso apropiado a la prensa y a miembros de su partido político”, accediendo a que el expresidente participe en la campaña electoral “hasta que todos los recursos de ley pendientes de revisión contra su condena sean completamente agotados en un procedimiento justo, con miras a una decisión judicial apegada a derecho y que la condena sea final”, a lo cual ninguno de sus órganos podrá presentar obstáculo.

La decisión reconoce la existencia de violación al artículo 25, del Pacto de Derechos Civiles de la ONU y la ocurrencia de irreparables daños a Lula en el intento de que la Justicia y el Gobierno impidan su presentación a las elecciones de octubre de 2018, que por varias circunstancias, será histórica.

El texto indica que por medio del Decreto N°6.949/2009, Brasil incorporó a su ordenamiento jurídico el Protocolo Facultativo reconociendo la jurisdicción del Comité y la obligatoriedad de sus decisiones.

Vencido el tiempo límite para que cada partido oficialice sus candidatos, las negociaciones continuarán para consolidar los espacios políticos, no tanto las coaliciones oficiales, en equilibrios que prometen ser dificultosos.

En la víspera, el Tribunal Superior Electoral convocó una sesión extraordinaria para este viernes 31 de agosto, en la que puede llegar a tratar la viabilidad del exmandatario brasileño como candidato en las elecciones del 7 de octubre. Lula podría obtener una victoria en primera vuelta y resultar triunfador en caso de haber una segunda ronda, la figura más temida por el establishment del gigante suramericano.

El ciclo electoral está entrando en su fase decisiva y las asimetrías acotadas están nuevamente presentes. Habrá que ver qué pasa con este “Plan B” (si es que Lula no puede ser candidato; entonces la fórmula será Fernando Haddad y Manuela D’ Ávila), quienes simbolizan cierta renovación y a cuyo alrededor, según muchos analistas, es posible que una alianza de partidos de izquierda sea suficiente para ganar y qué hará entonces el resto de los candidatos afines. 

Las obvias irregularidades del proceso Lula da Silva han tenido sorprendentes efectos. La obsesión punitiva por parte del sistema judicial fue en este caso excesiva. Empero, la imagen política y humana de Lula salió robustecida y mejorada. Víctima de una flagrante injusticia y, para muchos, un preso político, (quizás el preso político más famoso del mundo) vio aumentar exponencialmente su crédito político y su popularidad entre las clases populares.

La autoridad electoral divulgó el listado de los aspirantes que podrán medirse en la carrera presidencial. El gran ausente es Lula, quien según los más recientes sondeos de Ibope y Datafolha era el gran favorito para ganar la elección, con una intención de voto que supera los 54 millones.

Tras la inhabilitación de Lula como candidato presidencial por parte de la justicia electoral, el sábado a la madrugada, el líder izquierdista afina la puntería para concretar una compleja operación de ingeniería política que permita a su delfín, Fernando Haddad, concentrar buena parte de su voto e intentar convertirse en el próximo presidente de Brasil.

Aunque el PT anunció que apelará el fallo del TSE ante el Supremo Tribunal Federal, máxima instancia de control de constitucionalidad de Brasil, sabe que los tiempos apremian. No solo porque el 7 de octubre se realizará la primera vuelta electoral, sino porque aquella corte estableció que la agrupación tiene tiempo solo hasta el próximo miércoles 12 para presentar su fórmula definitiva.

“Se diga lo que se diga de Lula, es insoslayable reconocer que es un maestro para hacer política. En estas horas, él está buscando el “timing” justo, el momento preciso para empezar la transferencia de votos a Haddad. No hay que subestimar su habilidad”, externó una fuente diplomática en Brasil.

El operativo está desde hoy en marcha. En él se juega buena parte del destino inmediato de Brasil y, tal como están las cosas, de buena parte de Sudamérica.

* Diplomático, jurista y politólogo