Héctor Valdés Conroy
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Casi todos hemos soñado algún día con tener un coche volador para escaparnos del tráfico o para disfrutar la vista desde arriba. Ahora, en 2018, parece que ya hay coches voladores, pero, ¿por qué no hay mucha gente comprándolos?

Seguramente hay muchas razones (al menos por el momento) y el ver cuáles son nos puede ayudar a entender por qué los pequeños productores agrícolas se tardan en adaptar nuevas tecnologías, tales como tractores autoguiados, drones y muchas de las apps que hay por ahí. Este es un problema complejo que a menudo se sobre simplifica en una cuestión de acceso insuficiente al crédito. Veamos.

Para empezar, la gente podría decir: “¡Yo ni siquiera sabía que ya hubiera coches voladores! ¿Dónde puedo comprar uno?” Esta falta de conocimiento (conocida técnicamente como “información incompleta”) puede ser una razón obvia para no comprar un coche volador. Lo mismo le pasa a los productores agrícolas, especialmente, en los países en desarrollo, pues, no siempre están enterados de toda la nueva maquinaria y aparatos agrícolas que hay.

Después está el tema de saber qué opción es la mejor entre todas las disponibles. Normalmente, quien compra algo por primera vez tiene poca información sobre la calidad del producto (un problema de “información asimétrica”) y el hecho de tener muchas opciones para elegir puede complicar el problema. Si elegir entre los distintos coches voladores que pronto estarán a la venta ya suena complicado, ¡imagínate elegir entre todos los aparatos que hay en el mundo del AgTech! Simplemente ve esta curva de ‘hype de innovación’ o este infográfico. Con tantas opciones por ahí, y más surgiendo todo el tiempo, ¿cómo puede saber un productor cuál es la que más le conviene?

Pero supongamos que todo el mundo sabe dónde comprar un coche volador y qué marca es la que más le conviene. Una de las primeras cosas que se pondrían a pensar es si les alcanza para comprarlo, ya sea utilizando sus ahorros o con un préstamo. Los pequeños productores se preguntan lo mismo: ¿tienen acceso a suficientes recursos para comprar un tractor auto guiado? En América Latina, la mayoría de los pequeños productores posiblemente no pueden. Las “restricciones de liquidez” son claramente uno de los factores que impiden la adopción tecnológica, pero no el único.

Luego viene la pregunta de si la nueva tecnología vale la pena. ¿Tiene sentido tener un coche volador? La respuesta depende de cada quien. Un coche volador parece ser una buena idea para quien hace largos recorridos todos los días, pero, ¿qué tal que a alguien le encanta la bicicleta y prefiere andar más de 60 kilómetros cada día? Del mismo modo, podría haber un tractor autoguiado diseñado para parcelas de cierto tamaño, pero, ¿qué tal que la parcela de un productor tiene rocas que el tractor no puede evitar de forma eficiente? Este problema de “heterogeneidad no observada” puede hacernos pensar, equivocadamente, que la adopción tecnológica debería ser mayor que lo que resulta óptimo. Pero incluso si el tractor fuera perfecto para esa parcela y lograra aumentar los rendimientos, ¿podría el productor vender esa producción adicional a un precio que eventualmente compensara los costos del tractor? Para un productor, el adoptar nueva tecnología agrícola es cuestión de aumentar ganancias.

Hay varias preguntas más que los conductores y los productores agrícolas tendrían que responder antes de comprar un coche volador o una máquina agrícola: ¿van a saber cómo operarla? ¿Van a necesitar un combustible costoso o difícil de conseguir?, ¿qué pasa si hay que repararla? En pocas palabras, ¿hay “mercados ausentes”—de combustible, refacciones, o incluso capacitación— que pudieran impedir el uso del coche o la máquina de forma adecuada y sin interrupciones?

Otra consideración importante: ¿qué tan riesgoso es adoptar la tecnología? ¡Alguien podría perder el control del coche volador y accidentarse! Para los pequeños productores, los accidentes posiblemente no sean una gran preocupación, pero ¡podrían perder su modo de vida si invierten en una tecnología inadecuada! Ambas decisiones tienen riesgos. Por eso, tal vez uno prefiera esperar a que sus amigos hayan comprado un coche volador para ver qué tal funciona, sin correr riesgos, pero, si todo mundo tiene la misma idea, puede pasar mucho tiempo antes de que alguien compre el primero. Esto es un problema de “bienes públicos” que ciertamente también ocurre entre los productores agrícolas.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha financiado varios programas dirigidos a aumentar la adopción tecnológica entre pequeños productores agrícolas de América Latina. Por lo general, estos programas financian total o parcialmente el costo de adquirir maquinaria agrícola y proveen asistencia técnica para que los productores aprendan a usarla. Hay historias de éxito qué contar de estos programas, como CRIAR en Bolivia, PTTA en Haití y PROVIAR en Argentina. Sin embargo, incluso sus beneficiarios aún enfrentan varios desafíos para seguir adoptando nuevas tecnologías (y también otras ya establecidas). Se necesita hacer mucho trabajo adicional para resolver este complejo problema.

Doctor en Economía del Desarrollo por la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).

Este artículo se publico en el blog Hablemos de sostenibilidad y cambio climático del BID.