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El somocismo es la etapa en que el general Anastasio Somoza García y sus hijos, el ingeniero Luis Somoza Debayle y el general Anastasio Somoza Debayle fueron presidentes del país, no de manera continua, sino alternando con otros, pero manteniendo el poder al frente del Partido Liberal Nacionalista y la dirección del ejército. Desde la Independencia Nicaragua vivió en permanente guerra civil entre dos facciones: granadinos legitimistas y leoneses democráticos, y finalmente conservadores y liberales.

Hubo momentos en que existieron dos gobiernos, uno en Granada y otro en León; otras veces tres e incluso hasta cuatro gobiernos. Los partidos enfrentados llegaron a contratar mercenarios para sus luchas, y así vino William Walker, patrióticamente derrotado.

Cierto respiro hubo durante los siguientes años en que el partido conservador, mediante elecciones de segundo grado en que votaban varones católicos con cierto capital e instrucción, gobernaron durante 35 años con ocho presidentes emparentados entre sí o socios comerciales.

Sin embargo, ese período no estuvo exento de levantamientos armados y violencia política, incluyendo la expulsión de la orden de los jesuitas. Después vino una revolución que llevó al gobierno al liberal Zelaya que en 16 años enfrentó 17 movimientos insurreccionales y finalmente fue derrocado por el Gobierno de Estados Unidos que apoyó un gobierno conservador mediante una invasión y ocupación militar.

Volvieron después los liberales al poder y los conservadores los derrocaron con un golpe de Estado, y volvió la intervención militar de Estados Unidos apoyando a los conservadores, generando otra guerra civil contra el Ejército Liberal Constitucionalista, del cual inicialmente formó parte Sandino.

Los Estados Unidos quisieron ayudar a terminar las guerras permanentes en Nicaragua supervisando elecciones que ganaron los liberales y creando un ejército a semejanza de las guardias nacionales de los Estados de aquel país: la Guardia Nacional de Nicaragua, con soldados tanto liberales como conservadores y oficiales de origen liberal y conservador por partes iguales.

Nombraron, con aprobación del presidente Sacasa y de ambos partidos, como jefe-director al general Anastasio Somoza García, un tipo de buena apariencia, simpático, con mucho carisma, que había estudiado administración en Estados Unidos y que logró ganarse las simpatías del pueblo, apoyado tanto por liberales como conservadores.

La Guardia Nacional con Somoza ganó respaldo popular resolviendo problemas de la población. Sacasa vio cómo Somoza destacaba como figura principal del país, relegando al presidente, y renunció. Somoza, como candidato del Partido Liberal Nacionalista fue electo presidente en 1937 y reelecto para finalizar en 1947.

En 1950 fue nuevamente electo y en 1956, cuando celebraba su nominación por el Partido Liberal Nacionalista para otro período, lo mató el liberal independiente Rigoberto López Pérez. Su hijo, el ingeniero Luis Somoza Debayle, lo sustituyó en la candidatura gobernando de 1956 a 1963.

Luis Somoza comunicó a la familia Somoza que no se relegiría y su deseo de que ningún Somoza fuera nunca más candidato a la presidencia y en cambio apoyaran a los muchos liberales de gran capacidad, por el bien del país, del partido y de la familia que debía retirarse a sus negocios. Así, apoyó la candidatura y el gobierno del gran presidente doctor René Schick.

Convencido de la finalización necesaria de la etapa somocista se enfrentó a su hermano menor, el general Anastasio Somoza Debayle, a quien no pudo convencer. Éste lanzó su candidatura para el período 1967-1972, ¡y entonces debió retirarse! Pero se reeligió favoreciendo la revolución de 1979.

Los liberales nacionalistas opuestos al gobierno de Anastasio Somoza Debayle integramos el Movimiento (después Partido) Liberal Constitucionalista liderados por el doctor Ramiro Sacasa Guerrero, de grata memoria.

El somocismo fue una etapa dictatorial calificada por algunos como “dictablanda”, condenable en muchos aspectos y, hasta ciertos límites, comprensible en tanto las circunstancias históricas.

Sobre aquella etapa nos cuenta la historia que, en 1959, cuando el doctor Pedro Joaquín Chamorro voló de Costa Rica a Nicaragua, aterrizando en Olama y Mollejones con 110 conservadores armados contra el Gobierno, fueron capturados sin mediar combate por la Guardia Nacional.

Los condenaron a 9 años de prisión, pero Luis Somoza decretó amnistía general y salieron libres, volviendo el doctor Chamorro a dirigir su periódico y a sus actividades como político opositor. Sin duda el somocismo trajo a Nicaragua paz, progreso y prosperidad; nunca han estado mejor los índices económicos del país que en aquel tiempo; pero la historia sería mejor de finalizar el somocismo cuando lo quiso Luis Somoza.

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