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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu fue entrevistado por la periodista Nicole Gaouette, de CNN. Al tocar el tema palestino, dijo que “quisiera que (los palestinos) tuvieran su propio gobierno, pero sin amenazas”. Esto implicaría que todas las fuerzas radicales y terroristas en el gobierno de Mahmoud Abbas quedaran fuera. 

¿Sería posible un Gobierno palestino que se desentienda de los radicales extranjeros?

Mi punto. Netanyahu sabe quiénes entorpecen y torpedean el conflicto, de 70 años, palestino-israelí. Palestina anhela  su propio Estado autónomo; Israel no desea vivir amenazado o atacado. Los países árabes radicales no le hacen ningún favor a la causa palestina. Pero la blandenguería del liderazgo actual palestino no ha comprendido: 1) que una solución a sus problemas solo contará con el visto bueno moral y la ayuda material de Occidente: Estados Unidos y UE (¡Al resto del mundo le importa poco Palestina!); 2) Irán, metido en ese conflicto, no ayuda, más bien, complica las cosas. ¿Habrá un nuevo liderazgo palestino que actué en función de esas premisas? 

El grupo terrorista Hamás ha estado involucrado en Palestina para asumir un rol militar que algunos palestinos guerreristas han querido apoyar. Pero ello entra en conflicto con los verdaderos propósitos de conseguir un entendimiento entre judíos y palestinos para que dos Estados convivan en paz.

Jordania es el único Estado árabe que ha comprendido eso. Las autoridades en Aman saben bien que si quieren la paz, deben sentarse a negociar. El fallecido Rey jordano Hussein, lo sabía perfectamente; su hijo Abdulah II, también. No puede haber soluciones ni acuerdos con los adversarios, si se le mantiene amenazados, y se le ataca constantemente. No sorprende que Jordania sea un país estable; se guía por las instituciones occidentales: estado de derecho, democracia, libertades electorales, ciudadanas y de mercado. 

Pero el resto de vecinos de Israel no ve las cosas así. Adoptan más bien una postura obcecada. Ello los induce únicamente a  darse espacio a resentimientos y emociones: ven a Israel solo como enemigo; sintiéndose ellos, como los buenos; y los judíos, los malos, y enemigos a muerte de todo el orbe árabe. ¿Cómo van a avanzar con esa actitud? Así no pueden vislumbrarse soluciones. 

Sumado a eso, los iraníes -que siempre se han sentido como una potencia regional, enfrentada a Estados Unidos, y por tanto enemistada con Israel, el aliado regional de Washington-, solo han buscado infiltrarse en Palestina para atacar a Israel. Es decir, utilizan a Palestina como punta de lanza o plataforma para descargar todos sus odios contra Israel, país al que quieren destruir. El primer ministro iraní anterior Mahmud Ahmadineyad había, públicamente, confesado que querían erradicar a Israel del mapa. ¿Algo más claro y oficial?

En todo este tiempo, la inestabilidad en Egipto ha permitido que los egipcios olviden (¿o posterguen?) un poco sus pendencias con sus vecinos judíos. Por tanto, han relajado su política con el Gobierno de Jerusalén. Pero, aunque signifique bastante no echar más leña en la hoguera, sería mucho más importante -y de mejor ayuda para palestinos- que otra potencia regional o una coalición árabe dijera: “Sentémonos para ayudarles a que se pongan de acuerdo y haya paz”.

No hay buena disposición. El tiempo huye. ¿Cumpliremos el siglo con este conflicto?

Para cuando los países del Medio Oriente se den cuenta que los avances han sido milimétricos, las gentes seguirán muriendo. Nadie podría ir en busca del tiempo perdido, aunque sea una ficción de Proust. ¿De qué servirán las recriminaciones mutuas?

Para entonces, los actores que hoy ponen más énfasis en los asuntos globales, posiblemente, cambien sus prioridades políticas, pierdan interés o el egoísmo internacional sea la  tónica.

Solo Occidente busca soluciones a los problemas globales. A Rusia únicamente le interesa intimidar. China e India verán más hacia adentro. Y cuando vean hacia afuera, lo harán para hacer negocios. ¡Perfecto! Pero, creo que prevalecerán políticas de introversión.

Pocos estarán dispuestos a la filantropía internacional. La gravitación del poder hacia Oriente traerá consigo actitudes muy diferentes a las occidentales que se han preocupado por derechos humanos, solución pacífica de los conflictos, prevalencia del derecho internacional, diplomacia preventiva, confianza en instituciones democráticas.

Netanyahu ha expresado una posición que combina empatía con interés propio. Aunque él crea que los palestinos deban tener un auto-Gobierno al lado de Israel, el Gobierno jerosolimitano debe velar por su propia seguridad. Es una razón inobjetable.

Los palestinos deben actuar más inteligentemente. Deben saber quiénes están en sus territorios para ayudar o para ahondarles sus pesares.