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En muchos países de nuestro mundo moderno, especialmente en los más desarrollados, desde hace varias décadas empezó una gran campaña contra las festividades religiosas del cristianismo, como la Pascua de Resurrección y la Navidad, las dos principales celebraciones cristianas, lo cual ha venido acompañado de un secularismo o laicismo exagerado que prohíbe toda expresión religiosa pública, incluso mencionar siquiera el nombre de Jesús en las escuelas y prohibir los crucifijos y otras imágenes o símbolos.

Las principales fiestas religiosas las han convertido en comerciales quitándoles todo su sentido vinculado a la fe de los cristianos. Gracias a esa campaña, hoy se puede preguntar a muchos niños “cristianos” qué se celebra en Navidad y responderán que “a Santa Claus” (no el Nacimiento de Jesús); y qué se celebra en la Pascua, y responderán que “al conejo que deja huevos de chocolate” (no la Resurrección de Cristo).

En algunos lugares se dan vacaciones algunos días de la Semana Santa, pero ¿cuántos saben que esas vacaciones nacieron para poder dedicarnos a conmemorar que Jesús sufrió y murió en la Cruz para pagar por nuestros pecados, y resucitó para que tengamos vida eterna? Muchos “cristianos” hoy prefieren ignorar a Cristo. En algunos países se están sustituyendo las tarjetas navideñas que decían “Merry Christmas” (Alegres Navidades) por otras que simplemente dicen “Happy Holidays” (Felices Fiestas).

Se ha expulsado a Dios de las escuelas. Se ha prohibido toda alusión y toda imagen de Cristo. Pero Santa Claus y el conejito de pascua ¡no están prohibidos! Que los niños se disfracen en Halloween ¡tampoco está prohibido! Los niños y jóvenes “cristianos” que no reciben educación religiosa en sus colegios, ¿dónde la reciben? ¡En ninguna parte!  ¿Van al catecismo una hora a la semana en las iglesias católicas? ¡No! ¡Solo una minoría! Algunos acuden al catecismo solamente para la Primera Comunión y… ¡nunca más! ¿Acaso la están recibiendo en la Escuela Dominical de las iglesias protestantes y evangélicas? ¡Muy pocos! ¿Acaso sus padres les dan enseñanza religiosa? ¡Tampoco! Entonces, ¿con qué fe cristiana crecen nuestros niños y jóvenes? Evidentemente no basta llevarlos a misa o al culto un domingo “de vez en cuando”.

¡Ellos están creciendo ateos o al menos con una inmensa ignorancia religiosa! Algunos padres ponen a sus hijos en colegios católicos, pero en casa no viven como católicos. Todo esto ya está dando resultados: hoy vemos un creciente aumento de las depresiones, drogadicción, alcoholismo, matrimonios de corto plazo, desesperación, enfermedades mentales… ¡y muchos jóvenes violentos matando por razones inimaginables!  Cuando se saca a Dios, entra el mal.

Un cristiano que de verdad tiene a Jesús en su vida, sabe a quién recurrir en sus momentos de tristeza, en sus fracasos, en sus problemas, en sus desilusiones. Quien no tiene a Dios, no sabe a quién recurrir.

No tiene “donde sostenerse” en los momentos críticos de la vida ¡que siempre llegarán! Hace mucha falta la enseñanza que fortalezca la fe religiosa. Quien no tiene a Dios, tiene un vacío. Y ese vacío irremediablemente lo tendrán que llenar otras cosas: el alcohol, la droga, el sexo irresponsable, la violencia u otras opciones indeseables. ¿No sería mejor tener a Jesús? 

Algunos dicen que la campaña anticristiana la encabezan judíos radicales que tienen mucho poder político y económico. Esto es cierto en parte. Grandes corporaciones comerciales de capital judío promocionan a Santa Claus como sustituto del Niño Dios, promueven tarjetas de felicitación que eliminan toda alusión a la Navidad y hacen grandes negocios con los “huevos de pascua”.

Por otra parte, en EE. UU., el grupo activista “Ateos Americanos” ha creado campañas anuales contra la Navidad; por ejemplo, diseñando un cartel con la imagen de una niña escribiendo una carta, acompañada del texto: “Querido Santa, todo lo que quiero para esta Navidad ¡es evitar la Iglesia! Ya estoy grande para los cuentos de hadas”.

El presidente de Ateos Americanos, David Silverman, ha publicado en su sitio oficial que “incluso los niños saben que la Iglesia dice cosas absurdas, por lo que prefieren disfrutar el tiempo con su familia y amigos.” Pero la sensatez y la experiencia de la vida dice otra cosa. Queridos padres, por favor escuchen: Todo lo que sus niños y jóvenes aprenden en el colegio es muy bueno, pero lo más útil en sus vidas será la enseñanza religiosa. Tarde o temprano la necesitarán. ¡Créanlo! ¡Es verdad! ¡Asegúrense de que sus hijos reciban adecuada educación cristiana!

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