•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Tres meses atrás sentí en carne propia la inestabilidad económica, por lo que decidí explorar los programas de “alivio financiero” que ofrecían los bancos.

Casi al mismo tiempo me enteré que una amiga llegó un día a su trabajo y dos horas después le entregaron su carta de despido. Otro amigo tuvo que poner en “pausa” su negocio, despidiendo a cinco personas.

Desde mi blog MGA2.0 decidí preguntarle a los managuas ¿cómo han sido impactados por esta crisis sociopolítica? La idea era saber  ¿qué sienten?, ¿cuáles creen que son las posibles salidas? y en especial captar su percepción sobre su futuro y el de Nicaragua.

La encuesta se realizó entre el 28 de agosto y el 14 de septiembre de este año, usando la plataforma SurveyMonkey, y distribuida a través de mi fan page en Facebook.

Recibí un total de 478 respuestas provenientes de 7 distritos de la ciudad de Managua, lo cual representa una muestra estadística de la población capitalina que asegura un margen de error del 5% y un nivel de confianza del 95%.

El 50.1% de participantes de la encuesta tienen de 26 a 50 años, es decir, todos los ciudadanos económicamente activos. Otro 40%, pertenece a la edad de 51 años a más y un 9.7% corresponde a las edades de 15 a 25 años.

Lo primero que me dice la encuesta es que las mujeres están más dispuestas que los hombres a expresar y hablar de sus problemas, pues el 65.05% de las respuestas son de mujeres y un 33.26% son de hombres. Y el 1.68% correspondió al colectivo de la diversidad sexual. 

Los casos mencionados al inicio me hicieron entender que la crisis no golpeó solo a los más pobres o los más vulnerables. La encuesta muestra que 7 de cada 10 capitalinos expresan que la crisis los ha afectado mucho. Y dos de cada 10 indican que los ha afectado algo.

Estos datos dejan bastante claro que también se ha golpeado fuertemente a la clase media de Nicaragua. Incluso a los grandes capitales. Y cuando esto sucede, sin ser economista, puedo decir que la crisis económica en Nicaragua ha llegado para quedarse por un buen rato.

La primera afectación de los managuas ha sido la inseguridad al salir a las calles, así lo expresan siete de cada diez ciudadanos que viven en la capital.

Pasamos de ser una ciudad segura con bajas tasas de homicidio y donde la principal causa de muerte en las calles era por los accidentes de tránsito, a una ciudad donde en promedio se han asesinado a 2 personas por día en los últimos 4 meses.

Con la inseguridad en las calles, se perdió la confianza. Sin confianza no hay inversión, sin inversión no hay empleo. Y así lo confirma la encuesta, cuando tres de cada diez ciudadanos que estaba laborando indican que perdieron sus empleos. Otros tres de cada diez indican que sus contratos de trabajo permanente fueron cambiados a servicios profesionales o les modificaron la jornada laboral y hasta les cambiaron los beneficios laborales.

Seis de cada diez ciudadanos indican que se les disminuyó el ingreso. Cuatro de cada diez declaran que tiene ahora menor capacidad para pagar deudas y que se disminuyó su poder adquisitivo. Tres de cada diez indican que algún miembro de su familia ha tenido que migrar por falta de empleo o de alternativas para generar ingresos. 

Perder de un momento a otro la seguridad económica ha producido en los capitalinos diversos estados de índole físico y emocional, como situaciones de estrés, ansiedad, depresión, irritabilidad, alteraciones en el sueño, desorden alimentario. Así lo indicaron seis de cada 10 ciudadanos, mayoritariamente padres o madres de familia que deben hacer frente a los gastos familiares.

En todos los casos nos encontramos ante cambios en nuestros estilos de vida y un incremento de la precariedad laboral que se afianzó en Nicaragua de un día para otro, solo comparable a estar viviendo por varios días en el cielo, y de repente despertar una mañana en el infierno.

Está claro que los actores políticos, económicos y sociales hasta el día de hoy han perdido su capacidad de restaurar la democracia sin incrementar la “deuda social” al destruir el bienestar de los nicaragüenses.

* El autor es abogado. 
www.juanmanuelsanchez.net