Eddy Zepeda Cruz
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Intentando digerir de la manera más práctica y sencilla los términos del enunciado diremos que, Bioética, derivado de vida respetuosa y dignificada (incluyendo el bien morir) y medicina paliativa, referida a la que se dedica a garantizar calidad de vida en etapas terminales o agónicas, es importante definir hasta dónde debe llegarse en momentos en que una persona no tiene repuesta de parte de la ciencia médica.

Primun non nocere… Lo primero es no hacer daño. Desde Hipócrates, Galeno y Avicena. Mucho antes de la era cristiana.

La Bioética, rama reciente de la medicina, enseña lo que debemos o no debemos hacer en el desempeño de nuestra tarea de curar o mejorar ante una alteración en cualquier ser humano, independiente de su sexo, edad, posición económica, opción sexual, religión, etc.

Los principios rectores de la ética médica marcan el derrotero. Partiendo desde la prevención, diagnóstico, terapia hasta el mantenimiento de un adecuado nivel de salud compatible con calidad y dignidad de vida. Qué hacer...Lo primero es dotarnos de la mayor cantidad de conocimiento y destrezas posibles, considerando los limites hasta donde podemos y debemos transitar. Desde la fase de pregrado hasta la de subespecialización. Cada uno en su nivel de complejidad. La regulación del ente rector (Minsa) lo debe normar y regular. Casos hemos observado de ofertas de servicios, en los cuales no se avalan con el adecuado respaldo académico.

El libre mercado lo promueve y permite. Es la libertad a que aspiran algunos sectores. Debe revisarse. Terapias moleculares, con células madre, entre otros, con poca evidencia científica, son vendidas a costos prohibitivos, carentes de resultados positivos, pero que generan utilidades nada despreciables.

Lo que no debe hacerse: Vinculado al título, no debemos prolongar agonías de pacientes terminales o con enfermedades que no tienen esperanza de vida con terapias que no van a garantizar calidad de vida , bajo pretexto de mantenerlo con procedimientos costosos y que nada más prolongan dolor y sufrimientos a familiares y al propio paciente. Quizás las ganancias pueden considerar una decisión... Difícilmente se justifique.

La medicina paliativa se encarga de mejorar la etapa final de un paciente terminal, intentando garantizar su calidad y dignidad de vida. Lamentablemente no tenemos en el país unidades que garanticen dicho servicio. Cuando un paciente con insuficiencia renal terminal o cardíaca grado IV asiste a una unidad de salud (pública) la repuesta es que debe regresar a su casa a esperar. Contrariamente, en una unidad privada es recibido, ingresado y tratado sabiendo que cada día significan honorarios generosos. ¿Dónde estará la conducta idónea, humana?...Quizás si contáramos con unidades paliativas, basadas en conductas bioéticas, tendríamos una mejor repuesta a dicha interrogante.

Procurando extrapolar lo dicho anteriormente, como tema muy vigente y necesario, urge que los otros campos del conocimiento incluyan en sus análisis los aspectos que mencionamos para el campo médico. Hasta donde debe ser posible que la política incluya en sus valores y parámetros los aspectos éticos para construir un país próspero, tolerante, para el desarrollo nacional?

Urge pensar como ciudadanos de bien. La generación que nos sigue puede que ya esté contaminada, pero la que viene detrás tal vez logre cambiar el rumbo del timón. Al menos esa es la esperanza.

Basta ya de comportamientos irracionales. La patria, y sobre todo los niños y adolescentes lo demandan. Es su derecho. No podemos seguir aplicando métodos que provocan desorden, conflictos, hasta muertos. Ya no más muertos. La vida es el más grande de los derechos humanos y le sigue la paz. Podemos construir un país feliz? Intentémoslo. Lo merecemos.

Salud para todos.

*Médico.