Gustavo-Adolfo Vargas*
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Evidentemente, el presidente de Estados Unidos Donald Trump, quiere retomar la Doctrina Monroe, una vieja base de la política de su país hacia América Latina que parecía enterrada.

En la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, expresó: “Aquí en el hemisferio occidental estamos comprometidos a mantener nuestra independencia de la intrusión de potencias extranjeras expansionistas”.

Luego agregó: “Ha sido la política formal de nuestro país desde el presidente James Monroe que rechacemos la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros propios asuntos”. No aclaró a qué naciones se refería.

Avala la doctrina presentada por Monroe en 1823, contra el colonialismo europeo en el continente, sintetizada en la frase: “América para los americanos”. Donde se establece que cualquier intervención de los europeos en América, es un acto de agresión, que activaría la intervención de Estados Unidos, tal idea fue vista como la justificación para que se expandiera en el hemisferio.

En 1904, el presidente Theodore Roosevelt, le agregó un “Corolario” que establecía que, sí un país europeo amenazaba poniendo en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos y empresas estadounidenses, el Gobierno de Estados Unidos estaba obligado a intervenir en los asuntos de ese país para reordenarlo, significando un intervencionismo unilateral en América Latina.

En el 2013, Barack Obama, declaró el fin de la Doctrina Monroe, por ello, Trump sorprendió a muchos con su afirmación. Cuando John Kerry (Ex secretario de Estado de Obama), aseguró ese mismo año que, “la era de la Doctrina Monroe ha terminado”, fue en reconocimiento de gobiernos anteriores: “Todos entendían que estaba implícitamente obsoleta”.

Christofer Sabatini, profesor de Asuntos Internacionales en la Universidad de Columbia, en Nueva York, explicó a BBC Mundo que, “la Doctrina Monroe trae mucha historia que no es bien vista por parte de muchos latinos”. “Volver a citar eso, a pesar de que tal vez no están hablando sobre la intervención de Estados Unidos, genera toda una reacción en la memoria de intervenciones militares y económicas”. 

Ahora que Estados Unidos impulsa una guerra comercial con China, muchos piensan que el gigante asiático es uno de los países “expansionistas”, a los que Trump aludió en su discurso ante la ONU.

Mark Feierstein, ex director de asuntos hemisféricos en el Consejo de Seguridad de Obama, señala que lo expresado por Trump en la ONU, “claramente es una referencia a China y también puede serlo para Rusia”. 

Según este experto, ahora existen contradicciones entre la retórica del gobierno de Trump y la realidad; sosteniendo que: “Estamos tratando de disuadir a otros países de reconocer a China y de permitir la inversión china, pero nosotros (Estados Unidos), tenemos una relación económica sólida con China”. Concluye diciendo: “Trump y su administración dicen eso (sobre la doctrina Monroe), al mismo tiempo que se desconectan del hemisferio”.

Trump sigue sin descartar la construcción del muro a lo largo de la frontera con México, su inicio fue poner barreras al comercio en el hemisferio, también renunció al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que Obama negoció con países latinoamericanos y asiáticos, contrarrestando así la influencia china.

El alcance de la Doctrina Monroe es incierto, pero esto inquietó al Gobierno de Venezuela. Jorge Arreaza, Canciller venezolano, dijo en Nueva York, que: “Es preocupante que el presidente Donald Trump haya retomado las banderas de una doctrina anacrónica”.

La Doctrina Monroe, por su contenido ha recibido fuertes críticas de toda Latinoamericana, tales cuestionamientos denuncian la intervención extranjera en el destino de los países, sobre todo los estragos causados por su agresiva naturaleza.

Los países afectados no fueron los únicos en oponerse; también los pensadores norteamericanos como Noam Chomsky, presentaron serios desacuerdos. Según él, la Doctrina Monroe es en realidad una declaración del poder de Estados Unidos, sobre el resto de naciones del continente; ha sido una justificación para acciones como la anexión de Texas, la independencia de Panamá y otras intervenciones sobre los países de la región.

Los críticos de la doctrina, observaron cierta ambigüedad en su aplicación. Según tales observaciones, Estados Unidos solo ha intervenido en aquellas situaciones que convenían a sus intereses.

No obstante, en otros casos, como la guerra de las Malvinas ha dado la espalda a los países latinoamericanos. En aquella ocasión el presidente Reagan, manifestó su apoyo al gobierno de Margaret Tatcher, a través de su secretario de Estado. Es por eso que en numerosas ocasiones se ha afirmado que el concepto de “América para los americanos”, realmente significa “todo el continente para los estadounidenses”.


*Diplomático, Jurista y Politólogo.