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El resultado de los comicios será determinante para los dos próximos años de mandato del republicano Donald Trump. Los factores clave de cara a las elecciones son: economía, migración, la posibilidad del impeachment (acusación) y las cartas bomba, entre otros.

Hace dos años, Trump fue elegido presidente de Estados Unidos, hoy los ciudadanos están convocados a votar nuevamente el próximo 6 de noviembre, según sus leyes electorales, en la llamada elección de mitad de mandato (ocurre cada cuatro años en el mes de noviembre). Renuevan el Congreso, eligen a 39  de 50 gobernadores, a las autoridades legislativas y ejecutivas locales.

La elección de gobernadores no cobra mayor importancia hasta la próxima campaña presidencial, cuando los mandatarios regionales deciden dar su apoyo al candidato de su preferencia. En esta elección de medio término, votan los congresistas, quienes deciden gran parte de la política interna y externa del país.

Las cámaras integradas por el Senado y los representantes trabajan en conjunto en la elaboración y aprobación de leyes federales. El Senado tiene la potestad de confirmar a jueces y funcionarios, al frente de instituciones del Estado. Actualmente el Congreso está controlado por el Partido Republicano, que apoya la gestión de Donald Trump.

Los demócratas aspiran a alcanzar la mayoría para así bloquear o trabar las iniciativas presidenciales, sobre todo en materia de migración. Allí se disputan 435 curules (bancas) una por cada distrito electoral. El Partido Demócrata es el favorito en 201 distritos y el Partido Republicano en 191. Hay 43 que están por definirse.

En la composición actual: los republicanos tienen 241 bancas, los demócratas 194 y para sacar adelante iniciativas legales necesitan al menos 218 votos. Para que el Partido Demócrata obtenga la mayoría que busca, deberá arrebatarles a los republicanos unos 23 asientos. Sería una posibilidad, de acuerdo con las últimas encuestas y tendencias.

En el Senado 35 de los 100 curules entrarán en la contienda electoral (26 demócratas y 9 republicanos). Si los republicanos perdieran dos bancas, los demócratas tendrían la mayoría, aunque es un escenario poco posible.

Si los republicanos retuvieran el control del Senado y los demócratas se alzaran con la mayoría de representantes, como estiman algunos analistas, es probable el cierre del gobierno federal, por la imposibilidad de que el Congreso vote las partidas presupuestarias de forma consensuada. 

Cuando en Estados Unidos, un cierre de gobierno o administración se repite en varias ocasiones a lo largo de su historia, el Poder Ejecutivo suspende la prestación de todos los servicios públicos, menos los considerados esenciales.

Existe una regla general, en la política estadounidense desde mediados del Siglo XIX, el partido gobernante pierde un promedio de 32 curules (representantes) y 2 en el Senado, en cada elección de mitad de mandato. Regla que se cumplió cabalmente en la última elección celebrada en 2014, cuando el demócrata Barack Obama ocupaba la Presidencia, los republicanos reconquistaron el control del Senado y alcanzaron una mayoría histórica en representantes.

Aunque los demócratas no hablan abiertamente de remover ni forzar la renuncia del presidente, existen investigaciones judiciales que se alzan sobre el mandatario, como el caso de la supuesta interferencia rusa en las últimas elecciones presidenciales y los pagos ilegales a mujeres por distintas situaciones de connotación sexual.

Si la justicia condenara a Trump en una de estas instancias, los representantes podrían avanzar en un impeachment y el Senado iniciaría un juicio político formal. Con dos tercios de los senadores acusando al presidente como culpable, este podría ser destituido.

La política antimigratoria de Trump ha provocado una férrea oposición demócrata, peligrando un freno legislativo; también la política de guerra comercial con China y Rusia; sus nexos armamentísticos y petroleros con la monarquía de Arabia Saudita podrían ser objetivos a tratar en el Congreso.

La marcha de la economía, la migración, la posibilidad del impeachment, el voto latino y femenino y el expandido clima de las cartas bomba, son algunos de los temas que estribarán en esos comicios.

El voto latino está  llamado nuevamente a ser protagonista en esta elección y también podría estar directamente relacionado al tema migratorio. Más de 7.8 millones de latinos están en condición de votar, lo que significa un aumento del 6.9% en relación con la última elección de mitad de mandato.

Asimismo, el voto femenino promete ir a favor de los demócratas por las expresiones de violencia de género que se le conocen a Trump, y por una cantidad inédita de mujeres candidatas.

Las elecciones se darán en un clima político enrarecido por el envío de presuntas cartas bomba de fabricación casera, dirigidas a prominentes figuras de la oposición al Gobierno; Barack Obama (expresidente), Hillary Clinton (exsecretaria de Estado), George Soros (magnate), Eric Holder (exfiscal general), entre otros, fueron víctimas de estos envíos.  

* Diplomático, jurista y politólogo.