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El aeropuerto Willy Brandt de Berlín comenzó a construirse a principios de 2006. Ante un flujo aéreo creciente y con tres aeropuertos envejecidos, se esperaba que comenzara a funcionar en 2012 y se transformara en el principal centro de tránsito aéreo de la ciudad. Después de 12 años, con gastos acumulados estimados en siete mil millones de dólares (cinco veces superiores al presupuesto inicial) y más de 60 mil errores de construcción registrados, la cinta roja aún no ha sido cortada y las tijeras deben quedar guardadas hasta 2021.

El caso de Berlín no es una excepción. A nivel mundial, se estima que los proyectos de construcción a menudo se extienden hasta un 20% más de lo previsto y exceden sus presupuestos iniciales en más de un 80%. En Brasil son numerosos los proyectos de infraestructura (aeropuertos, hospitales, escuelas, carreteras, etc.) que son noticia por sus retrasos y aumento de costos al ser implementados.

Baja productividad ligada al cemento

La falta de coordinación entre los actores y entre las etapas de los proyectos, el escaso uso de tecnologías que optimizan el flujo de información, la informalidad y baja - empleados cualificados son algunos de los factores que hacen que la productividad del sector de la construcción ha sido el más baja de todas las industrias en las últimas décadas; creció solo un 1% en los últimos 20 años en toda la región. Además, falta comprensión acerca de la importancia de los costos de operación de una infraestructura en la fase de diseño. Es decir, no se dibuja teniendo en cuenta el mantenimiento de la obra, cuando los costos de operación y mantenimiento representan cerca del 80% de los costos totales de la vida útil de una infraestructura, y solo el 20% corresponde al diseño y construcción.

La consultora McKinsey estima que el retraso en la construcción de la productividad costó a la economía local cerca de US$50 mil millones al año. No podemos ignorar esta realidad, considerando el peso de esta industria en Brasil, que representa el 5.3% del valor agregado bruto nacional y el 24.4% del valor agregado bruto de la industria, según datos del IBGE. Esta industria tiene todavía un peso social importante, no solo por el número de empleos que genera, sino también porque los inmuebles normalmente constituyen parte significativa del patrimonio de las personas, lo que gana peso especial en un contexto de envejecimiento de la población y de baja jubilación.

BIM: transformación digital en la construcción

En esa perspectiva, la asociación de las palabras “construcción y disrupción digital” suena más como uno de los próximos desafíos de Elon Musk que una realidad en Brasil y países vecinos. Sin embargo, la promesa de modernización y mejora de la productividad del sector de la construcción reside en tres letras: BIM, una realidad en países desarrollados como Reino Unido, Francia y Estados Unidos, y que está empezando a ganar tracción en Brasil y región.

En general, el Building Information Modeling (BIM) o Edificio de Inteligencia de modelado , como se pide por algunos expertos, es una metodología de trabajo colaborativo que centraliza toda la información relacionada con la construcción y gestión de infraestructuras. Donde antes la información de los proyectos estaba dispersa en planos 2D, folletos, informes y repartida entre diferentes actores del proceso de construcción sin vinculación entre las etapas de diseño, construcción y operación, ahora está centralizada en una única base de datos digital accesible a todos y, actualizada en tiempo real.

¿Qué es BIM?

BIM no es una tecnología específica, sino un conjunto de metodologías, tecnologías y estándares que permiten diseñar, construir y operar una edificación o infraestructura de forma colaborativa en un espacio virtual. Por un lado, las tecnologías permiten generar y gestionar información mediante modelos tridimensionales en todo el ciclo de vida de un proyecto. Por otro lado, las metodologías, basadas en estándares, permiten compartir esta información de manera estructurada entre todos los actores involucrados (arquitectos, ingenieros, constructores y otros actores técnicos), fomentando el trabajo colaborativo e interdisciplinario, agregando así valor a los procesos de la industria. (Definición de Planbim Corfo - Chile , basado en la definición de Bilal Succar)

En los últimos años, los gobiernos del Reino Unido, Hong Kong y Corea del Sur apostaron fuertemente en iniciativas de adopción del BIM con excelentes resultados, así como países escandinavos como Noruega, Dinamarca y Finlandia, que ya vienen usando la metodología desde hace más de una década.

El caso del BIM es solo un ejemplo en el que incorporar tecnologías digitales tiene el poder de modernizar sectores enteros de nuestra economía, además de ofrecer más transparencia y eficiencia.

Este artículo se publicó en el Blog del BID, en la sección Ideación.