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Según Naciones Unidas, Yemen después de tres años de guerra, está al borde de una devastadora hambruna que, podría ser “la peor en 100 años”. Ya hay 18 millones de personas sufriendo inseguridad alimentaria.

Alrededor de 13 millones de personas, peligran padecer de inanición, siendo este el país más pobre de Medio Oriente, mucho antes de que comenzara el devastador conflicto.

Dicho organismo solicita a Arabia Saudita, líder de una coalición internacional, donde participan Estados Unidos, Francia y Reino Unido, que detenga los ataques aéreos contra los rebeldes hutíes.

Gran cantidad de personas, no pueden comprar comida, porque la guerra ha provocado graves retrasos en el pago de salarios de profesores y trabajadores públicos, quienes tienen aproximadamente dos años que no reciben su sueldo; y los que sí lo reciben encaran precios alimenticios de un 68% más elevados que cuando inició la guerra. Mientras, Naciones Unidas, publicó que el rial yemení en tres años ha perdido casi el 180% de su valor.

En la ciudad portuaria de Hodeidah, la situación es preocupante porque a través de sus puertos entra la mayor parte de la ayuda humanitaria al país, y es donde los enfrentamientos se han intensificado.

Lise Grande (coordinadora humanitaria de Naciones Unidas en Yemen), explicó que: “El 90% de los productos básicos necesarios en el norte de Yemen entran por los puertos de Hodeidah y al norte, en Saleef. Si estos puertos se cierran, aunque sea solo por unos días, el impacto es inmediato y decisivo. El 70% de toda la ayuda humanitaria que entra en Yemen entra exactamente por esos mismos puertos”.

Save the Children estima que los niños también son víctimas de la guerra, con 5.2 millones en riesgo de hambruna. Helle Thorning-Schmidt, jefa de la organización, recientemente declaró que: “La guerra puede matar a toda una generación de niños yemeníes que se enfrentan a múltiples amenazas, desde bombas hasta el hambre, enfermedades evitables y cólera”.

Yemen está atrapado en una guerra civil, en la que han fallecido cerca de 10,000 personas y más de 50,000 resultaron heridas. El conflicto tiene sus raíces en la Primavera Árabe (2011), cuando un levantamiento forzó al presidente del país, Alí Abdullah Saleh, a dejar el poder en manos de su vicepresidente, Abdrabbuh Mansour Hadi.

Supuestamente la transición política llevaría la estabilidad a Yemen, pero el presidente Hadi, tuvo que enfrentar diversos problemas: ataques por una parte de combatientes; corrupción; inseguridad alimentaria; y la sempiterna lealtad de muchos oficiales militares hacia Saleh.

El movimiento hutí, que defiende a la minoría chiita zaidí de Yemen, aprovechó la debilidad del nuevo presidente para tomar el control de la norteña provincia de Saada y zonas cercanas. Desilusionados por la transición, muchos yemeníes y sunitas apoyaron a los hutíes. A finales de 2014 e inicios de 2015, los rebeldes tomaron Saná, la capital, forzando a Hadi a exiliarse.

El conflicto progresó trágicamente en marzo de 2015, cuando Arabia Saudita y otros ocho países árabes, en su mayoría sunitas, apoyados por Estados Unidos, Francia y Reino Unido, lanzaron ataques aéreos contra los hutíes, con el claro objetivo de restaurar el gobierno de Hadi. Tal coalición, se preocupó de que el éxito de los hutíes diera a su rival regional mayoritariamente chiita, Irán, apoyó en Yemen.

Arabia Saudita dice que Irán apoya a los hutíes con armas y apoyo logístico, acusación que Irán niega. Ambos bandos son asediados por luchas internas. Los hutíes rompieron con Saleh, sus combatientes lo mataron en diciembre de 2017.

Naciones Unidas sostiene que, la situación en Yemen es el peor desastre humanitario causado por el hombre. La gran mayoría de las víctimas son civiles masacrados por los ataques aéreos de la coalición que lidera Arabia Saudita.

El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas estima que los civiles son víctimas de “violaciones continuadas de la ley internacional humanitaria”. Un grupo de expertos denunció que, las partes en el conflicto armado han perpetrado crímenes bajo las leyes internacionales y continúan haciéndolo.

Afirman que cuentan con “fundamentos razonables para creer que individuos en el Gobierno de Yemen y la coalición pueden haber llevado a cabo ataques violatorios de los principios de distinción, proporcionalidad y precaución que pueden ser crímenes de guerra”.

Pese a la gravedad de la situación humanitaria, el conflicto en Yemen es calificado como “guerra olvidada”, por la poca atención que le presta el resto del mundo. Los países occidentales, temen la amenaza de los ataques que pueden surgir desde este país a medida que se torna más inestable.

* Diplomático, jurista y politólogo.