Caridad Araujo y Marta Rubio-Codina
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Segunda y última parte

¿Y … qué?

Ambos instrumentos serán de fácil uso para que encuestadores suficientemente capacitados puedan aplicarlos en el hogar del niño; serán confiables y válidos para contextos socioeconómicos, lingüísticos y culturales diferentes (lo que incluye ítems culturalmente neutros o de fácil adaptación); y predictivos de desempeños posteriores. Además, ambos estarán disponibles gratuitamente y, lo más importante, los indicadores derivados de los instrumentos serán de fácil comprensión e interpretación.

El trabajo del GSED está muy avanzado y dentro de pocos meses el grupo tendrá una primera versión prototipo de cada uno de los dos instrumentos. El siguiente gran paso será probar en el terreno estos prototipos, refinarlos y validar empíricamente sus propiedades. Está en marcha un plan para aplicar ambos instrumentos en 4-6 países de todas las regiones del mundo a fin de aprender de su administración práctica y ajustar, según sea necesario, el test, los materiales, los protocolos de administración, los manuales técnicos y de capacitación.

Se trata de un hito de suma importancia en el área global de la medición del desarrollo infantil, que establece un estándar muy alto —y sienta un precedente excelente— para la colaboración científica y la coordinación multipartita. Eso permitirá hacer un seguimiento, monitoreo y evaluación globales del desarrollo infantil, lo que hará que los países se responsabilicen por su progreso (o ausencia del mismo) en la promoción de capacidades de aprendizaje y del bienestar psicosocial de sus ciudadanos más jóvenes.

Celebramos los avances del GSED y nos emociona apoyar su trabajo en los meses venideros. Esperamos que algunas de las administraciones piloto puedan ser implementadas en América Latina y el Caribe. Más aún, el método del GSED — en términos de su enfoque de armonización de un banco de datos de ítems, su modelo estadístico, y también su proceso de colaboración— podría ser replicado y extendido más allá de los 3 años de edad, a fin de disponer de un test y un indicador que cubran toda la gama de los primeros años, desde el nacimiento hasta los 5 años, para responder al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4.2.1. Sería un próximo paso indispensable y sin precedentes.

Caridad Araujo es economista principal en la División de Protección Social y Salud del BID.

Marta Rubio-Codina es economista sénior en la División de Protección Social y Salud del BID.

Este artículo se publicó en el blog Primeros pasos del BID.