Julián Cristiá
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¿Puede el acceso a Internet en el hogar estimular el aprendizaje entre los niños? Esta es una pregunta especialmente urgente en los países en desarrollo, donde el acceso digital y los logros educativos están muy retrasados con respecto a los países desarrollados.

Ofer Malamud, Santiago Cueto, Diether Beuermann y yo decidimos abordar esta cuestión en un experimento donde proporcionamos tanto laptops como acceso a Internet a niños de bajos recursos en la ciudad de Lima. Nuestros hallazgos no fueron alentadores, pero están lejos de ser el final de la historia. Un importante conjunto de investigaciones apunta al hecho de que el aprendizaje guiado, en el que los niños en la escuela utilizan software bien diseñado para aumentar su material didáctico, puede ser una de las maneras más eficaces de ayudar a los niños a desarrollar habilidades.

Los problemas del programa “Una Laptop por Niño”

Un punto crucial en el debate sobre la capacidad de las computadoras para acelerar el crecimiento intelectual entre los niños es el programa “Una laptop por niño”, implementado en Perú en 2008. En el marco de este programa se destinaron más de US$200 millones para la distribución de 900,000 computadoras. Pero como se ha documentado en un estudio del BID que realizamos, los resultados fueron decepcionantes. Aunque la alfabetización digital aumentó, los niños no mostraron ninguna mejoría en sus habilidades de lectura y matemáticas.

Esta vez decidimos proporcionar condiciones diferentes bajo las cuales los niños utilizarían las computadoras fuera de la escuela. Algunos observadores habían argumentado que uno de los problemas del programa “Una laptop por niño” en el Perú era que no incluía acceso a Internet y era realizado principalmente en zonas rurales del país donde ni padres ni maestros contaban con la experiencia necesaria para ayudar a los niños a utilizar la tecnología digital. Nuestro experimento, por el contrario, se desarrolló entre 2011 y 2013 en Lima. Y proporcionó tanto laptops como acceso a Internet de alta velocidad. Además de un beneficio adicional: los niños recibieron ocho sesiones de capacitación para acceder a sitios educativos y buscar información en sitios como Wikipedia.

El uso de computadoras no guiado no fomenta el aprendizaje

No obstante, los resultados fueron de nuevo decepcionantes. Nuestro experimento, realizado con una muestra de 1,800 niños de bajos recursos de tercer a quinto grado, confirmó una lección básica de la experiencia “Una laptop por niño”: los niños no suelen beneficiarse del uso de computadoras, si no cuentan con guías claras respecto a como usar estos recursos. Esto ocurre porque son criaturas espontáneas, intrigadas ante todo por el juego. Es decir, si no tienen supervisión, tienden a dedicar la mayor parte del tiempo que pasan en la computadora a realizar actividades ajenas a resolver sus problemas académicos, como ver YouTube y jugar videojuegos. Es posible que mejoren sus habilidades digitales, pero no mejoran sus calificaciones, sus habilidades cognitivas generales ni su rendimiento académico en matemáticas o lectura. Incluso, la novedad desaparece. Al comienzo del estudio, el 40% de las laptops fueron utilizadas todos los días. Después de tres meses, esta cifra se redujo a la mitad.

Cuando Internet hace la diferencia

Los programas guiados son otra historia. En un trabajo conjunto con Elena Arias analizamos seis estudios realizados en la India y China en donde se suministraron computadoras a las escuelas para ser usadas después del horario escolar en áreas como matemáticas y lenguaje. Estos programas tendían a compartir ciertas características. Las computadoras fueron compartidas por los estudiantes, el software fue especialmente diseñado para complementar el aprendizaje del curso y los profesores estaban presentes para ayudar con cualquier problema. Los resultados fueron impresionantes. Como demostramos en el SkillsBank, una página web que contiene evidencia de todo el mundo sobre cómo desarrollar habilidades, el aprendizaje guiado mejoró en promedio los logros educativos en un 40% para los grados tercero o cuarto, más de lo que normalmente habrían alcanzado en el transcurso de un año. Eso es casi tres veces mayor que reducir el tamaño de las clases y cuatro veces mayor que la ampliación de la duración de la jornada escol
ar. Además, resulta también mucho más barato. La única intervención más eficaz fue la tutoría individual, dado que produjo un 80% de aumento en el aprendizaje, pero suele ser excesivamente costosa.

Actualmente, los latinoamericanos están mucho más conectados a Internet de lo que estaban a comienzos del milenio, pero aún están bastante rezagados en el uso de Internet con respecto a las personas de América del Norte, Europa Occidental y los países desarrollados de Asia Oriental. Eso ha llevado a los encargados de formular políticas en la región a sospechar que, si tan solo se les brindara a los niños de bajos recursos un acceso más fácil a computadoras y a Internet de banda ancha, podrían comenzar a cerrar la brecha educativa con sus pares en el mundo desarrollado. Nuestro experimento y la experiencia del programa “Una laptop por niño” demuestran que esa conjetura no es correcta. Entregar computadoras, de por sí, sirve muy poco. No obstante, un aprendizaje digital guiado con software bien diseñado y profesores comprometidos puede ser transformador, ya que potencia el aprendizaje de los niños y los puede llevar a un nuevo nivel.

* Economista líder del Departamento 
de Investigación del BID.
Este artículo se publicó en el blog 
Ideas que cuentan del BID.