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Querido Niño Dios, sería mucho pedirte que para esta Navidad nos des un milagro para Nicaragua.

Solo te quiero pedir que ilumines los corazones y la mente de los que deciden, a los que están de un lado y de otro, para que actúen por el bien común y sobre todo que no sigan dañando a tu pueblo.

¿Sería mucho pedir que nos des consuelo y esperanza para poder encontrar una salida sin muertes ni dolor?, danos esa luz de la fe y del consuelo, de la humildad y la fortaleza para no rendirnos.

Danos la gracia de seguir creyendo en ti, recuérdanos a diario que no somos eternos y que todo lo malo tiene su tiempo para terminar, que no sean nuestros hijos los que lleven las cadenas del miedo y de la opresión.

Danos el valor y la sabiduría para levantarnos y defender lo que creemos, lo que sentimos y por lo que vivimos, haznos merecedores de libertad, de  dignidad y la de todos mis hermanos.

Muéstranos siempre el camino correcto, acompáñanos en los momentos de miedo o desesperanza, que nunca seamos cómplices de la maldad, de la prepotencia, de la soberbia y de la impunidad.

Permítenos ser instrumento de tu paz de manera activa y permanente, no dejes que las ambiciones personales, los egos, el figureo y tantas debilidades se interpongan en la lucha por el bien común y por nuestro país.

Protégenos de no caer en la violencia, de no  permitir que el odio destruya la inteligencia, no nos dejes caer en la tentación de ser radicales y destructores, permítenos construir un país mejor, líbranos de la complacencia y la complicidad hacia los líderes y caudillos con piel de cordero.

Querido Niño Dios, permítenos erradicar de nuestros corazones la venganza y el odio, no podemos construir un país y menos reconciliar una sociedad, sin el verdadero amor al prójimo, la inmensa mayoría estamos atrapados en la desesperanza, en la falta de certeza, en el miedo y el dolor.

Danos el don de la palabra sin lastimar, sin ofender ni desprestigiar, la palabra limpia, la de la verdad, la de la justicia, la palabra del cambio, llena nuestros corazones de amor, de justicia y de libertad.

Esperamos querido Niño Dios, que el milagro ocurra en cada uno de nosotros, que no le echemos la culpa a los demás, ni busquemos excusas donde no las hay, los nicaragüenses somos los únicos que podemos hacer realidad el milagro que tanto te pedimos.

Danos la bendición y protégenos con tu amor.