Natalia Chávez Arróliga
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Corea del Sur guardó silencio el 15 de noviembre. Desde muy temprano en la mañana, más de medio millón de estudiantes realizaron el examen para el que se han estado preparando toda su vida.

El temido Suneung, la crucial prueba de acceso a la Universidad, se oficializó en 1994. Un maratón de ocho horas de pruebas consecutivas que no solo determina si los estudiantes accederán o no a la educación superior, sino que puede afectar sus perspectivas laborales, sus ingresos, dónde vivirán e incluso futuras relaciones sociales.

Cada año, en noviembre el Suneung paraliza a todo el país. El silencio predomina en la capital, Seúl, en parte gracias a que tiendas y bancos permanecen cerrados, e incluso la bolsa de valores inicia más tarde su sesión. La mayoría de obras de construcción se detienen, los aviones se quedan en tierra y cesa el entrenamiento militar. Motos policiales corren para trasladar a los estudiantes que van retrasados al examen. En síntesis, todo el país se solidariza en apoyo a los casi 600,000 estudiantes que toman el examen de admisión para las universidades.

Muchos padres nerviosos pasan el día orando en el templo budista local o en su iglesia cristiana, aferrándose a las fotos de sus hijos.

En la entrada de la sala de examen, inspectores con detectores de metales confiscan todas las posibles distracciones: relojes digitales, teléfonos, bolsas y libros. Incluso los maestros son orientados a usar zapatillas deportivas para que no hagan ruido al caminar que pudiese distraer a los estudiantes.

La elaboración de las preguntas que integran el examen en sí, está envuelta en un misterio. Cada septiembre, alrededor de 500 maestros de todo Corea del Sur son seleccionados y conducidos a un lugar secreto en la provincia montañosa de Gangwon. Durante un mes, sus teléfonos son retenidos y todo contacto con el mundo exterior queda prohibido.

Oficialmente, la puntuación individual de cada estudiante es publicada en un sitio web nacional un mes después del examen. Hay webs que la publican casi inmediatamente después del examen. Los estudiantes pueden comparar su puntaje total con el mínimo requerido para ingresar a la universidad de su elección.

Con el desempleo juvenil en su punto álgido en casi una década, nunca ha sido tan difícil ingresar a una buena universidad. Pero muchos jóvenes no solo apuntan a una buena Universidad sino a Sky, nombre colectivo de las tres universidades más renombradas del país: Seúl, Corea y Yonsei, vistas como las Harvard y Yale, u Oxford y Cambridge, de Corea del Sur. Alrededor del 70% de los egresados de la escuela secundaria irán a la universidad, pero menos del 2% llenan los exigentes requisitos de una institución Sky.

El prestigio de asistir a Sky es también una de las mejores formas de poder trabajar en uno de los conglomerados familiares más influyentes. La economía de la nación está vinculada a estas pocas, pero enormes y extensas dinastías que incluyen a LG, Hyundai, SK, Lotte y la más grande de todas: Samsung.

El profesor Lee Do-hoon, explica que, graduarse de una buena Universidad en Corea del Sur, no garantiza a los jóvenes un buen trabajo o un salario seguro. El nivel de competencia entre los solicitantes es realmente difícil: “Lo que escucho de mis estudiantes es que incluso si te gradúas de una de las universidades más prestigiosas, cada vez es más difícil conseguir trabajo. Aun así es más fácil para ellos que para los estudiantes de universidades de nivel inferior”. “Por supuesto, si no haces el examen y no vas a la Universidad, es casi imposible conseguir un buen trabajo”. 

En Corea del Sur, la relevancia del Suneung es tal, que es visto como “la meta final y determinante de la vida del estudiante, llegándose a calificar como “la oportunidad de hacer o deshacer el futuro de uno”.

Lo anterior, obliga a reflexionar en la insuficiente atención que en muchos países se da a la educación en general, lo cual a la postre se traduce en el reducido porcentaje de estudiantes que logran acceder a la educación superior, pese a las mínimas exigencias de las pruebas, lo cual lleva a la admisión de un número de alumnos, que, de ser mayor la complejidad del examen, resultaría aún más reducido. Ello confirma que una de las grandes inversiones de los gobiernos es sin duda la educación, base del verdadero desarrollo de los pueblos. No es casual que Corea del Sur, actualmente sea una potencia mundial.

*Abogada y Notaria Pública.