Noel Ramírez Sánchez
  • Managua, Nicaragua |
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Estimado lector, en esta oportunidad y a pesar de poseer un doctorado en Economía de la Universidad de Yale, haber sido, por 5 años, presidente del Banco Central de Nicaragua y haber enseñado Economía por casi dos décadas, no me atrevo a brindarle proyección alguna sobre el futuro comportamiento de la economía nacional.

Lo único que con certeza le puedo decir es que si todos, todos los nicaragüenses no nos ponemos de acuerdo en cómo, de forma pacífica, superamos los problemas que estamos enfrentando, los próximos 12 meses serán muy difíciles, especialmente para los grupos menos favorecidos y fundamentalmente si no mantenemos la estabilidad monetaria, ya que, como usted sabe, la inflación es el impuesto que más afecta a los asalariados y a los grupos menos favorecidos, aunque decretemos incrementos en los salarios nominales.

Por eso mi deseo es que, más temprano que tarde, trabajando todos juntos podamos superar la situación que estamos viviendo. Nicaragua y el futuro de nuestros y nietos están primero.

Debido a ello, en esta oportunidad deseo compartir con usted mis metas personales, como un ciudadano común y corriente, y el proceso que he seguido para establecerlas y tratar de cumplirlas.

El proceso fue el siguiente:

Primero, establecer un solo objetivo, con una meta medible, aunque sea cualitativamente, y con “mojones” intermedios que me permitan saber si voy avanzando en la dirección correcta. Es fundamental tener un objetivo, ya que de lo contrario, podríamos tomar cualquier camino, sin saber si estamos avanzando en la dirección correcta. El objetivo debe ser uno solo, ya que de lo contrario no tendremos una prioridad clara. Cuando todo es prioritario, cuando todo es importante, nada es prioritario. Además, la meta debe ser retadora, motivante, pero no frustrante. Por ejemplo, si estoy planeando mis vacaciones familiares, lo primero que debo acordar con Inelia es a donde deseamos ir, o más bien a donde ella desea ir. ¿Queremos ir a la playa o queremos ir a la montaña? y ¿Por cuales lugares debemos pasar antes de llegar a nuestro destino final?

Segundo, que recursos necesitamos para realizar el recorrido y llegar a nuestro destino final. ¿Tenemos esos recursos? Y si no los tenemos, ¿Los podemos obtener a un costo o a un esfuerzo razonable? Si decidimos ir a la playa, ¿sabemos dónde nos alojaremos? ¿Tenemos los trajes adecuados para la playa? Y ¿Tenemos el vehículo adecuado para poder realizar el viaje, sin el riesgo de quedarnos en el camino? El argumento de “Dios proveerá”, no siempre funciona; recordemos que incluso los santos nos han dicho que debemos orar, pero también trabajar. Sin embargo, no subestimemos los requerimientos para alcanzar nuestro objetivo ni sobreestimemos nuestras capacidades para lograrlo. Recordemos la encuesta que les hicieron a los estudiantes de Harvard o Yale, preguntándoles si se consideraban mejores conductores que el promedio de la clase y el 95% respondió afirmativamente.

Y tercero, una vez que he establecido mi objetivo y me he asegurado que tengo los recursos necesarios para alcanzarlo, necesito identificar las acciones que tengo que ejecutar, en cada etapa del proceso, para alcanzarlo exitosamente. Recordemos que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Recordemos que la única posibilidad de ganar una carrera es participando en ella, aunque perdamos. Y si perdemos, algo habremos aprendido y tendremos una nueva anécdota para compartir con nuestros amigos, hijos y nietos.

Y ya hablando a nivel personal y como un ciudadano común y corriente, les comparto lo siguiente:

Primero, mi objetivo es contribuir, dentro mis posibilidades, a una solución negociada a los problemas que enfrenta mi país.

Segundo, mis recursos es mi formación académica como abogado y economista, mi experiencia como docente y como presidente del Banco Central, donde tuve que negociar, con el Gobierno por un lado y con los organismos internacionales por el otro, la política económica que requería el país para crecer con estabilidad de precios. Y finalmente, mi deseo y posibilidad de aprender todo lo que pueda sobre el tema de la negociación y la resolución de conflictos.

Y tercero, mi plan de acción consistirá en compartir con usted y con la opinión pública en general, todo lo que he venido aprendiendo sobre este tema, de forma respetuosa y académica.

Y ahora, ¿Cuál es su objetivo?
¡Le deseo lo mejor para el 2019!

nramirezs50@hotmail.com
*Doctor en Economía.