Ceyla Pazarbasioglu
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“El capital privado en muchos casos es una fuente importante de financiamiento sostenible. Las finanzas públicas por sí solas podrían no ser suficientes para satisfacer la demanda de financiamiento sostenible a medida que la economía global crece e impone cargas crecientes sobre nuestros recursos y ecosistemas. Movilizar la inversión privada en áreas como infraestructura sostenible, tecnologías sostenibles e innovaciones en el modelo de negocios, entre otros, puede resultar en sustanciales beneficios ambientales, sociales y económicos”.

Este resumen del Informe sintético sobre financiamiento sostenible del G20 fue el tema central del Foro de inversores, que tuvo lugar en paralelo a la Cumbre del G20 en Buenos Aires en noviembre. El evento, organizado por el Banco Mundial y el Gobierno de Argentina, reunió a inversores con más de US$20 billones en activos, así como partes interesadas y representantes de gobiernos del G20. El objetivo fue identificar pasos tendientes a impulsar inversiones sostenibles y a largo plazo del sector privado que enfrenten los desafíos del desarrollo y promuevan el crecimiento económico en aquellas partes del mundo que más lo necesitan.

El informe del Banco Mundial (i), elaborado en la antesala del Foro, subrayó que existe un amplio consenso de que la inversión del sector privado puede jugar un papel clave en la solución de los desafíos del desarrollo globales. Aunque también hubo acuerdo en que se necesitan soluciones nuevas para superar los obstáculos a la inversión, en particular en infraestructura. En palabras de Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, cuando se dirigió a los líderes del G20 en Buenos Aires: “La ayuda por sí sola no nos permitirá alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el costo es de billones pero la asistencia para el desarrollo es de miles de millones. No hay forma de erradicar la pobreza sin la inversión del sector privado”.

El listado de dirigentes que hablaron ante el Foro es una prueba de su apoyo a la movilización de la inversión del sector privado y de la importancia que cada vez más se le da a las alianzas con estos inversores. Los oradores incluyeron al Presidente de Argentina, Mauricio Macri, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, el Vice Primer Ministro de Japón, Taro Aso, el Comisionado Europeo, Pierre Moscovici y el Ministro de Hacienda del Reino Unido, Philip Hammond.

Cuando se trata de financiar el desarrollo sostenible, todos sabemos que debemos avanzar rápidamente. Aunque el Foro no se trató únicamente de discursos. Iniciamos conversaciones importantes sobre cómo vamos a trabajar juntos para movilizar capital a gran escala. Esto es especialmente importante cuando se trata de aprovechar el poder del capital invertido para enfrentar el cambio climático y ubicar las inversiones sostenibles o “Ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés)” en el centro de los mercados de capital.

Las discusiones se centraron en varias dimensiones clave de la inversión sostenible, incluida la obligación fiduciaria, evitar horizontes de corto plazo, racionalizar requisitos para la generación de informes y las inversiones de impacto. Se efectuaron recomendaciones prácticas y claras dirigidas a impulsar la agenda de la inversión sostenible.

En el caso de la discusión sobre “Obligación fiduciaria”, dirigida por Fiona Reynolds, presidente de Principios de las Naciones Unidas para la Inversión Responsable (UN PRI, por sus siglas en inglés), el grupo hizo un llamado a reguladores nacionales e internacionales y a supervisores del sector bancario, de seguros, valores financieros y pensiones a trabajar junto al sector privado para determinar que la obligación fiduciaria requiere la incorporación de factores relevantes en materia ambiental, social y de gobernanza dentro del proceso de inversión.

Sarah Williamson, de Centrar el capital para el largo plazo (i), dirigió una discusión sobre la reorientación de incentivos a lo largo de la cadena de inversión para fomentar una visión de largo plazo. La recomendación del grupo fue la de abordar los obstáculos normativos y de generación de informes que puedan limitar el avance de las inversiones a largo plazo y sostenibles. Una sugerencia concreta fue la de ajustar los requisitos de capital a los perfiles reales de riesgo de activos.

Lady Lynn Forester de Rothschild encabezó una discusión centrada en el Proyecto de contención para un capitalismo inclusivo (EPIC, por sus siglas en inglés), que está elaborando un marco integrado para la generación de informes, tanto para empresas como inversores, que brindará la información no financiera estandarizada necesaria para incorporar realmente las ESG a los estudios de inversión. Este grupo solicitó apoyo a los esfuerzos del sector privado por racionalizar la divulgación corporativa para promover la inversión a largo plazo y la creación de valor, eliminando barreras normativas a dicha divulgación y, con el tiempo, incorporarlas a las normas contables internacionales.

Estas discusiones derivaron en compromisos firmes, enumerados en el Llamado a la Acción de Buenos Aires (i). Nuestra tarea ahora es ayudar a impulsar estas iniciativas en nuestros países miembro, a través de asistencia técnica, operaciones de préstamos y poder de convocatoria.

Este artículo fue publicado en el Blog del Banco Mundial en la sección Voces.