Jorge Eduardo Arellano
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¿Y cómo olvidarlo en un país al borde del abismo, empujados por un gobierno déspota y dictatorial? A diferencia de la popular canción que hace referencia a que el año viejo le ha dejado cosas muy buenas, para la mayoría de nicaragüenses ha sido un año en que el terrorismo de Estado se acentúa cada día más, y cuando me refiero a terrorismo, lo hago en el sentido de fomentar el terror en la población, de generar incertidumbres acerca de un futuro que parece oscuro cada día, de provocar inestabilidad social y de fomentar la división radical de sectores de la sociedad, que bajo un manto falso de reconciliación lo que hacen es establecer formas y modelos de un pasado cercano que nada bueno le dejó a este país.

El problema fundamental es que la crisis se ha diseminado a todos los niveles sociales y ha golpeado duro la credibilidad y funcionabilidad de los distintos poderes del Estado; me pregunto: ¿podremos todavía caer más bajo en relación con el desprestigio de nuestros remedos de instituciones democráticas? ¿Hay algo más abajo del fondo en que estos señores han hecho caer la dignidad política de Nicaragua?
Podemos hacer una serie de reflexiones por las que no podemos jamás olvidar este año a punto de concluir, y coincidentemente el año en que por culpa de una falsa oposición mezquina se le permitió llegar al poder a un Frente Sandinista que de su historia sólo le queda la imagen de la bandera bajo la cual muchos ofrendaron sus vidas y otros que sobrevivimos estábamos dispuestos a pasar al olvido en una borrosa placa de sepultura.

1. El surgimiento de una nueva monarquía dictatorial: seguramente que muchos de los ideólogos de este nuevo modelo gubernamental quisieran cuestionar este concepto, pero eso debe tenernos sin cuidado, ya que los hechos son más contundentes que sus reniegos; esta nueva monarquía se sustenta en el hecho de que ahora en mi país existe una familia “real”, la cual desde hace muchos años se mantiene gracias al presupuesto estatal, partidario y libanés, en otras palabras, siempre han estado en la cresta de la ola sin que le cueste vivir por su propia cuenta. La forma de gobernar es a través de dictados en la que la legalidad no tiene ninguna importancia, el modelo exacto de Luis XIV con su famosa frase: “El Estado soy yo”; ejemplo de ello es la imposición a toda costa de sus nuevas tropas llamadas ahora CPC, el ejemplo vivo de sus rasgos dictatoriales es la represión política y económica contra los medios de comunicación que le critican, que en este caso es la inmensa mayoría de los medios honestos y dignos, a excepción de aquellos serviles que por 30 monedas traicionaron al pueblo que un día les creyó su falsa militancia democrática en campañas pasadas; ahora parecen medios oficialistas que sin una pizca de vergüenza se convierten en defensores del nuevo “soberano”.

2. El asesinato atroz de la justicia nicaragüense: ya nada queda de lo que un día permitió darle a cada quien lo suyo y de una forma honesta y desinteresada; tan desprestigiada y al mismo nivel de este gobierno se encuentra el sistema de justicia en Nicaragua, sé y reconozco que no es la mayoría de jueces y magistrados, todavía los hay incorruptibles y justos, y aseguro que son la mayoría, lo que ocurre es que el sistema cada día absorbe a quienes no tienen los pies en la tierra y sus mentes viven en los dólares, aquellos que les quedó inmensamente grande la toga que el pueblo les ha otorgado para que no vuelva la Ley del Talión, para olvidar que por 300 pesos, la pistola y un caballo se cobraban las deudas de familia y deshonra. Esto es lo más delicado, que la gente deje de creer en el sistema de justicia institucional, si volvemos a esos tiempotes será muy difícil salir de esa espiral de anarquía. Sabemos quiénes son los culpables de este degenere judicial, y todavía tienen la cáscara de pensar en reelecciones, y vitalicias, sólo depende de los mismos funcionarios que sean capaces de hacer una huelga nacional de magistrados y jueces por la reivindicación del prestigio de la judicatura; que la meta final sea la expulsión de todos esos corruptos que aparecen en los medios dando conferencias y hablando sobre una justicia y honestidad que en su vida la han conocido, ellos saben gracias a qué o a quién están ocupando una magistratura de la cual no tienen ni idea de la envergadura de los puestos que están usurpando.

3. Un mal circo disfrazado de Parlamento: una de cal y 20 mil de arena, así es que funciona nuestra Asamblea Nacional, lo único digno que han hecho las bancadas de oposición es el rechazo al veto presidencial, de ahí sólo han estado sumergidos en pleitos intestinos por el poder, cada quien quiere tener su propia bancadita, por ejemplo, hay una diputada que ha cambiado de partido como quien se cambia de camisa en una obra teatral, y así hay varios, debo, sin embargo, reconocer que hay diputados dignos, que aunque sean pocos, han mantenido una posición beligerante y coherente con sus principios, si no fuera por ellos, diría que todos en la Asamblea son un fiasco; lo ideal es que todos los diputados fueran así, los parlamentarios dignos tienen una gran deuda con el pueblo nicaragüense, y quienes todavía no se han anotado en la bancada de la dignidad, esa que no tiene colores partidarios, deben hacerlo lo más pronto posible, ahora que todavía están a tiempo de salvar su prestigio y no salir como unos sinvergüenzas vividores del privilegio de la impunidad gozada por sus cargos.

4. Las acreditaciones de elecciones temporales: otro actor que no podía quedarse atrás en el protagonismo de quien hace las cosas peor es el honorable Consejo Supremo Electoral, parece ser, de acuerdo a los hechos ocurridos en este año, que los cargos de elección popular tienen una vigencia diferente a la que establece la propia Constitución Política, los errores de fondo en las inhibiciones se aplican de acuerdo al propio candidato y a los propios intereses de los magistrados o de sus patrones partidarios, con semejante nivel de corrupción política es imposible confiar en un órgano electoral que no tiene la más mínima pizca de imparcialidad y objetividad, no sería digno ni de dirigir una elección de grupo de clases si continúa con semejantes perversidades.

5. Organizaciones de la sociedad civil de sacos y corbatas: parece ser que la gran lección de la oposición venezolana pasó por Nicaragua como una tormenta tropical que no afectó ni incidió absolutamente en nada a los opositores criollos. No se presiona a un gobierno ni se logran cambios profundos en las sociedades si tenemos falsos líderes opositores, que lejos de serlo, no son más que oportunistas en búsqueda de protagonismo por el temor a ser sólo recordados por lo que fueron algún día; los sacos y las corbatas no comulgan con el pueblo harapiento que desarrolla su lucha desde el barrio, en la miseria; las organizaciones de la sociedad civil, como ahora se llaman estos club de elites, no tendrán ninguna representación si no salen de los hoteles de lujo, es fácil hablar de hambre con la refrigeradora y la mesa llena de comida de lujo, cualquiera critica un bombardeo desde la comodidad de su sala de lujo; sabio ha sido Silvio Rodríguez con esa canción, no es desde auditorios con aire acondicionado que se convence a un pueblo; de mantener ese perfil no pasarán de ser lo que son ahora, opositores de lujo y funcionarios de fondos extranjeros.

Por eso y muchas cosas más, ¡yo no olvido el año viejo, qué va!