Romario Alves y Alejandra Durán
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En una economía cada vez más globalizada, expandir mercados fuera de las fronteras supone una alternativa que cada vez más empresas barajan entre sus opciones de crecimiento. Por ejemplo, un grupo de megacompañías que han capitalizado las oportunidades de internacionalización dentro de la región —denominadas multilatinas—, han visto incrementos importantes en sus inversiones y productividad. Un estudio de Boston Consulting Group, identifica que estas tuvieron un desempeño destacado, con un crecimiento anual de 5.2 % de 2008 a 2016, comparado con un 1.8 % de sus pares.

Asimismo, la revolución digital está transformando las posibilidades de internacionalizar empresas. Existen soluciones digitales de logística, pagos y cobros seguros, así como de optimización de costos internos. La digitalización también tiene el potencial de reducir la distancia geográfica que en el pasado limitaba la visibilidad y confianza entre distintos actores en el mercado, facilitando el establecimiento de relaciones comerciales de confianza.

Por otro lado, una publicación reciente de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo—sobre desafíos del comercio exterior latinoamericano—, revela que el volumen comercial anual de América Latina y El Caribe se ha mantenido alrededor del 6 % del comercio mundial desde 1975, en contraste con el crecimiento de otras regiones—por ejemplo, el volumen comercial de Asia Oriental pasó de representar el 5 % al 22 % del comercio mundial en este mismo período.

Del mismo modo, el movimiento comercial intrarregional también está menos integrado en comparación con otras áreas; en 2015 representó el 15% del comercio total, versus flujos intrarregionales de 54% en Asia o 70 % en la Unión Europea. Desde esta perspectiva, existe un potencial de internacionalización no aprovechado en la región.

Financiamiento, un paso clave

Uno de los aspectos cruciales para la internacionalización de las empresas es el acceso al financiamiento; un desafío que puede convertirse en barrera, sobre todo en las economías de la región con sistemas financieros menos desarrollados, y para las empresas de menor tamaño.

El financiamiento para la internacionalización puede tomar la forma de distintos instrumentos financieros. Por ejemplo, a través del factoraje, las empresas pueden anticipar el cobro de sus ventas cediendo los derechos a una compañía financiera (a cambio de una comisión), obteniendo financiación más rápida, y potencialmente reduciendo los costos administrativos de gestión de cobro de las facturas. A diferencia de un préstamo convencional, el factoraje no requiere de la disponibilidad de bienes inmuebles o inventario para garantizar los fondos, dado que la línea de crédito está basada en las ventas. Sin embargo, una restricción a este tipo de financiamiento es que la empresa de factoraje puede seleccionar facturas de acuerdo con la calidad, importe y facilidad de recuperación. Los bancos también pueden proporcionar instrumentos financieros para reducir el riesgo cambiario, ya sea a través de seguros cambiarios o mercados a futuro, por mencionar algunos.

Existen, sin embargo, características que dificultan la menor disponibilidad de financiamiento al comercio exterior vis-à-vis el financiamiento al comercio interno. Estas incluyen (i) tiempos potencialmente substancialmente mayores de entrega y pago de productos en mercados externos (ii) pagos en moneda distinta, generando riesgos de descalce de moneda, (iii) sistemas legales que varían de nación a nación y (iv) riesgos adicionales asociados a la internacionalización como el riesgo de cambios en los regímenes comerciales, o riesgos de cancelación de licencia a importadores, que pueden aumentar el perfil de riesgo y los costos de este tipo de transacciones.

Opciones a la mano

Dados los beneficios de la internacionalización para las empresas y economías, muchos bancos de desarrollo en la región, como el Banco do Brasil, Bancoldex o Bancomext tienen programas de financiamiento para este tipo de emprendimientos. Las instituciones multilaterales como el Grupo BID también han desplegado esfuerzos para apoyar la internacionalización de las empresas. Por ejemplo, el BID ha creado una plataforma, ConnectAmericas, que busca facilitar la identificación de oportunidades de negocio y financiamiento para pymes y proporcionar capacitación en temas como la elaboración de planes de negocios internacionales. Por otro lado, el BID también ha creado un curso de financiamiento al comercio exterior en línea con el objetivo de ampliar el conocimiento de instrumentos financieros y su funcionamiento.

BID Invest, el brazo privado del Grupo BID, ayuda a facilitar el acceso al financiamiento de operaciones de comercio internacional a través de su programa de facilitación de financiamiento al comercio exterior, el cual incluye provisión de cooperaciones técnicas, conocimiento y productos financieros para bancos, apoyando la expansión de actividades de comercio exterior de sus clientes exportadores e importadores. BID Invest también brinda soluciones para el financiamiento de cadenas productivas, por ejemplo, proporcionando fondos para el redescuento de derechos de crédito emitidos por proveedores de compañías de diversas industrias, y apoyando esfuerzos de internacionalización de empresas como es el caso del financiamiento proporcionado a una empresa brasilera para su primer paso en la internacionalización en Paraguay, permitiéndole así aumentar su producción y reforzar su cadena de valor.

Así, el Grupo BID busca apoyar la internacionalización de empresas con el fin de que obtengan mayor seguridad comercial a través de la diversificación de fuentes de ingresos y riesgos, ingresen o incrementen su participación en mercados meta, o superen problemas de escala, entre otros.

* Este artículo se publicó en el blog 
Invest del BID.