Luana Ozemela*
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A menudo recordamos y nos enorgullecemos de nuestras grandes victorias en la transversalización de género y olvidamos nuestros errores u oportunidades perdidas. A pesar del gran progreso en América Latina y el Caribe, miles de proyectos de desarrollo, que van desde la agricultura hasta la ciencia y la tecnología, son preparados cada año—por entidades públicas, privadas, sin fines de lucro y multilaterales—sin consideraciones de género, por no mencionar la interseccionalidad de género y discapacidad, raza, etnia u orientación sexual.

En pocas palabras, la integración de la perspectiva de género es una estrategia para lograr resultados de igualdad de género. El proceso implica la integración de una perspectiva de género en cada fase del desarrollo de un proyecto, programa de gasto o política.

Es exitoso cuando los líderes de equipo, los especialistas en género y salvaguardia o los miembros de equipo, participan activamente en la promoción de la igualdad de género en todo el ciclo del proyecto, independientemente de los objetivos principales del mismo. Esto incluye asegurar que los hombres y las mujeres se beneficien equitativamente de los impactos positivos del proyecto y que se procure cerrar las brechas de género existentes en ese sector.

Esta semana, al hacer un balance de lo que yo podría haber hecho mejor en mis proyectos y en las innumerables reuniones a las que asistí para ayudar a preparar operaciones de préstamo, donaciones e investigación, me di cuenta de la importancia de que todos reflexionemos sobre formas más efectivas para lograr resultados de igualdad de género.

Les comparto 5 acciones claves, que aprendí de mi reflexión, para maximizar las oportunidades para la transversalización de género:

1. Desarrolla tu conocimiento de las brechas de género existentes. Es clave informarse e identificar dónde están las brechas de género y sus posibles causas. Una vez escuché a un cliente decir que las niñas estaban en mejores condiciones que los niños porque había más niñas que niños matriculados en educación básica, solo para descubrir, después de observar detenidamente los datos, que había desproporcionadamente más mujeres que repetían el año que varones, en algunos sitios.

Esto resalta la importancia de identificar y responder a los mitos existentes respaldando tus argumentos con datos. Sin embargo, probar que existe un problema podría no ser suficiente para convencer a algunos escépticos. Esto no debería desanimarte. Enfócate en fortalecer el caso para demostrar que resolver el problema contribuye al avance de objetivos de desarrollo más amplios—institucionales, nacionales o internacionales. Aprovecha los datos existentes en plataformas y publicaciones especializadas como Números para el Desarrollo, Data2
x, Cepalstat, Índice Global de Brecha de Género, Estadísticas de Género de las Naciones Unidas y el Portal de Datos de Género.

2. Traza soluciones e intervenciones prometedoras para resolver las brechas de género. La desagregación de los beneficiarios por sexo no es una solución para cerrar las brechas de género. Al proponer soluciones, aborda las causas principales del problema. Puedes hacer un mapeo de las intervenciones de antemano o, si los recursos son limitados, haz uso de bases de datos de prácticas, compendios y revisiones sistemáticas como Crime-Solutions, Lancet Series on Violencia Against Women and Girls, herramientas especializadas en la violencia contra las mujeres, A Roadmap for Women’s Economic Empowerment, J-PAL, Banco Mundial, Recursos de Género del BID y la Iniciativa Internacional para la Evaluación de Impacto (3ie).

Si no encuentras una evaluación de impacto, propón evaluaciones piloto, contribuyendo así a la elaboración de conocimientos que todos necesitamos. No te olvides de investigar sobre lo que están haciendo las organizaciones sin fines de lucro y los académicos en las universidades locales, así como identi
ficar a los líderes de la comunidad, ya que ellos y ellas son tus mejores aliados y expertos en el tema.

3. Alza tu voz en las reuniones con los tomadores de decisiones. Una simple introducción al tema puede despertar el interés de quienes toman las decisiones. Pero, a veces puedes enfrentar resistencia. Si ese es el caso, solicita la oportunidad de presentar el valor de la igualdad de género en una reunión de seguimiento y prepárate para responder a los mitos, explicar las brechas existentes y proponer posibles soluciones. Hay mucho que aprender sobre cómo plantear el caso y presentar tus ideas a partir de los resúmenes de políticas elaborados para la Cumbre del W20 de 2018, la cumbre oficial de la red internacional de mujeres líderes del G20.

4. Averigua cuánto costará implementar tu idea. Si no tienes información completa sobre los costos de la intervención específica, comienza por tener una idea del tamaño de la población de beneficiarios potenciales y obtén los costos de proyectos similares en tu país y área de interés.

El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial tienen todos sus documentos de proyectos aprobados abiertos al público con información sobre los costos. No será preciso, pero podrás distinguir el costo de capacitar a 1,000 mujeres líderes de la comunidad (currículos, capacitadores, logística) del costo de diseñar e implementar una encuesta nacional sobre la violencia contra las mujeres, por ejemplo.

5. Haz seguimiento de tu brillante idea y apoya a tu equipo a implementarla. Sé un buen miembro del equipo y no le dejes el trabajo a otros. Tuviste la gran idea, ahora arremángate las mangas.

Habrá mucho trabajo por hacer una vez que los tomadores de decisión hayan acordado abordar la desigualdad de género. Será necesario elaborar propuestas detalladas del proyecto, realizar investigaciones, verificar la lógica vertical del proyecto, realizar estudios de factibilidad, identificar indicadores de resultados, desarrollar el plan de monitoreo y evaluación, ajustar los costos y planes de adquisiciones, redactar términos de referencias y ofertas, entre muchos otros. En todas estas tareas, necesitas integrar la perspectiva de género.

Por último, no te desanimes al escuchar que, incluso si haces todo bien, todavía existe la posibilidad de que no veas la perspectiva de género incorporada en tu proyecto. Los presupuestos y plazos ajustados son reales. Además de la ley del mínimo esfuerzo detrás del viejo pretexto que es demasiado complicado. El machismo, el racismo, la homofobia y la misoginia también son reales y pueden ser fuerzas en juego que previenen el progreso, desafortunadamente. No obstante, prepárate, sé optimista, ponte manos a la obra, sé audaz y valiente. ¡Nadie ha dicho que cambiar el mundo sería fácil!

*Especialista en Desarrollo Social en la División de Género y Diversidad del BID.

Este artículo se publicó en el blog ¿Y si hablamos de igualdad? del BID.