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1. Todos sabemos que la única forma de resolver la crisis económica, humana y social que vive Nicaragua pasa por una solución política que restaure los derechos humanos de los nicaragüenses y establezca procedimientos concretos (no platitudes) para unas elecciones donde no participen ni la familia gobernante ni los culpables de las masacres desde abril.

2. Aparte de ellos, en las nuevas elecciones pueden/deben postularse todos los partidos que saquen un mínimo de apoyo popular (quizá un 10%), a ser definido por los entendidos políticos en base a la experiencia internacional.

3. Pero, sí creo que no deberíamos tener un Congreso con muchos partidos porque el país se podría volver ingobernable en una situación en que lo que queremos es reconstruir tanto lo institucional como la economía.

4. Sobre las políticas macroeconómicas:

5. El Banco Central (BCN) a pesar de la politización de algunos de sus cargos y un par de errores de comunicación, ha cumplido con su mandato de mantener la estabilidad cambiaria y la del sistema financiero otorgando crédito al sistema bancario y cumpliendo con su función de prestamista de última instancia.

6. Cierto que tanto la economía, los depósitos y el crédito han caído bruscamente, pero la situación hubiese sido peor si el BCN no hubiese actuado para mitigar la crisis económica y su impacto en el sistema financiero.

7. Si bien es cierto que se han perdido reservas internacionales, debemos recordar que las reservas son ahorros que (como en las familias) no son para tenerlas en el ropero, sino que se acumulan precisamente para sortear tiempos malos.

8. Por lo general, en los países estos tiempos malos son de choques económicos adversos (por ejemplo, una recesión internacional que afecta las exportaciones, sequías, huracanes y terremotos que afectan la producción), pero de vez en cuando son políticos que causan choques económicos similares con el agravante que afectan más la confianza de la población.

9. Pero, hay un límite a la pérdida de reservas y hay que resguardarlas porque, siendo Nicaragua una economía pequeña y abierta al exterior, vendrán otros choques.

10. Contrario a la buena actuación del BCN, Hacienda introdujo el mes pasado un conjunto de medidas fiscales que lo que harán es profundizar la crisis, al afectar a los consumidores, empresas e inversionistas y causar aun más incertidumbre de la que ya tenemos.

11. Cuando la economía está en picada no se suben los impuestos ni las cotizaciones al INSS, más en una situación fiscal que no es crítica en el corto plazo (y enfatizo en el corto plazo) con un déficit fiscal combinado del Gobierno y del INSS del orden del 3 % del PIB y una deuda pública del orden del 50 % del PIB.

12. Por supuesto que estoy a favor de la responsabilidad fiscal y de que Nicaragua necesita una verdadera reforma fiscal y del INSS, que consolide la posición fiscal e impulse el crecimiento y la equidad racionalizando tanto el gasto como los impuestos.

13. Pero, este no es el momento de introducir mayores impuestos ni reducir pensiones, ademas de que lo que se propuso son parches.

14. Una mejor opción hubiera sido reducir gastos de menor productividad e impacto y empleados superfluos. Lo sentiría por los desempleados, pero tendría un costo menor para la economía.

15. En el caso del INSS, ya don Enrique Sáenz documentó antier la “charanga que se ha hecho con sus fondos”. Este sería un buen momento para corregir esos desvíos.

16. Otra opción sería prestar US$317 millones a los varios gobiernos amigos que tiene Nicaragua en el exterior.

17. Finalmente, el Gobierno podría prestar a Albanisa en un gesto de solidaridad los fondos no utilizados de la ayuda venezolana, si todavía existen.

18. El BCN no debería seguir perdiendo reservas a este ritmo; la economía no debería seguir desplomándose; el desempleo y la pobreza no deberían seguir creciendo ni el Gobierno debería seguir imponiendo impuestos ni endeudándose.

19. Para mitigar el daño y restaurar el crecimiento y la reducción de la pobreza, nuestro estimado presidente debe dar una salida política muy pronto, que sea aceptable a la población

20. También los políticos que lo sigan deben tener la madurez de gobernar con inteligencia y competencia y no con emociones ni partidismos.

* El autor es economista nicaragüense