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Hace 170 años surge en el Caribe nicaragüense la Iglesia morava, conocida en Bohemia en el siglo XV como la “Unitas fratrum”, en latín, la ‘Unidad de los hermanos’. La “Unitas fratrum” es la Iglesia evangélica preluterana más antigua de Europa después de la Iglesia evangélica Valdense, cuyos orígenes se remontan al siglo XII. La Iglesia morava tiene sus raíces en la Revolución Husita desde el año 1415, tomando su nombre de Moravia, uno de los países Checos históricos. Podría afirmarse que la Iglesia morava conforma parte de la reforma radical promovida por Juan Hus (1369-1415 ), educador, filósofo, reformador y rector de la Universidad Carolina de Praga. Los moravos desde sus orígenes están en misión, por lo que hoy en día, se encuentra en 47 países, especialmente en Europa, Norteamérica, América Central y el Caribe y parte oriental de Africa, con una membresía de 850,000 personas. Son miembros fundadores del Consejo Mundial de Iglesias y promueven como Iglesia la misión integral al servicio de los pueblos.

Juan Amos Comenio ( 1592-1670 ), obispo de la Iglesia morava, educador, filósofo, teólogo, considerado como el padre de la educación moderna, cosmopolita y universal, nacido en la República Checa, estaba convencido que la educación es la base del desarrollo humano integral. Promoviendo por lo tanto la educación en todos los niveles en la Iglesia y en la sociedad europea. Fue contemporáneo de Galileo y Descartes, y por su contribución pedagógica, sus contemporáneos le dieron el título de “Magister nationum” (Maestro de las naciones). Sus libros fueron por dos siglos considerados autoridad máxima de esas nuevas ideas fruto del Renacimiento y de la Reforma Protestante. De aquí surge con mayor fuerza los ministerios de la “Unitas Fratrum” en los campos de la educación y la salud, así como la educación para la paz, la mediación de conflictos y el desarrollo. En su historia, se revela que ha sido una Iglesia perseguida desde sus orígenes; sin embargo, ha venido al encuentro para cultivar el diálogo, el perdón, la
reconciliación, la paz y la unidad social.

En 1849 arriban a Bluefields los primeros misioneros y sus familias procedentes de Herrnhunt, entre ellos, los esposos Pfeiffer, Eugene Lundberg y George Kandler) quienes inician una labor de formación de líderes afrocaribeños, ramakies, misquitos, mayangnas y garífuna, instrucción en agricultura, viviendas, educación básica, salud e higiene, integrada dicha propuesta a la evangelización y la formación teológica-pastoral. Se trató de un proyecto de misión integral en una región pluricultural, lo cual enriqueció los procesos del desarrollo espiritual, social, económico y cultural. Construyeron escuelas de educación básica y colegios sumamente prestigiosos por su excelencia educativa. Asimismo, clínicas y hospitales en Bilwi y Bilwaskarma, atendidos por médicos especialistas nacionales y extranjeros. Crearon una escuela de enfermería y consolidaron el socialismo comunitarios-indígena. Constituyeron el “Seminario teológico de Bilwaskarma” bajo la dirección del obispo Headley Wilson, erudito en el campo de la te
ología bíblica y la lingüista indígena, y posteriormente por el renombrado obispo John Wilson, promotor de la unidad y la paz en el Caribe. La teología morava enfatiza un pietismo bíblico practico en que subraya la práctica del amor fraternal, la reconciliación, la unidad, la santidad y lo sagrado de la vida humana, de la tierra, del agua, de los ríos, de los bosques, de los océanos.

La Iglesia morava para entonces había desarrollado una amplia misión en países del Caribe desde 1732 en Jamaica, en Antigua desde 1756, en Barbados desde 1765 y san Cristobal desde 1777, en cuyos países inició extensos proyectos de educación, salud, agricultura. Su labor en estos países tomó lugar en la lucha hacia la liberación de los esclavos, en conjunto con las Iglesias Metodista y Bautista. De modo que la emancipación de estos pueblos fue una misión política-ecuménica para el desarrollo de una sociedad hacia la igualdad social.

En Nicaragua, la Iglesia morava en cooperación con la Iglesia católica coordinó las traducciones de la Biblia a las lenguas misquito y mayagna, así como gramáticas y diccionarios, que constituyen una significativa contribución a la educación, el desarrollo de las lenguas y la cultura. Asimismo, la Iglesia morava ha tenido una profunda incidencia en el desarrollo de una educación para la paz, el cultivo de un espíritu ecuménico en la vida espiritual y social, y un acompañamiento en la mediación de conflictos en el Caribe y en el proceso de consolidación de la autonomía, para los fines de potenciar y consolidar la gobernabilidad y el desarrollo de los pueblos.

*Rector de la Universidad Evangélica
Nicaragüense Martin Luther King Jr.