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En la síntesis panorámica Historia de Centroamérica (México, El Colegio de México, 1988), Rodolfo Pastor —refiriéndose a la Compañía del Tránsito, establecida por Cornelius Vanderbilt— afirma que en pocos meses transportó millares de estadounidenses, quienes tocaban el banjo en las represas del lago mientras cantaban: “Managua, Nicaragua, is a wonderful place” (p. 182 de la segunda edición de Guatemala, Piedra Santa, 1990).

Pero mi amigo hondureño, a quien estimo mucho, tal vez desconoce que la melodía referida no se remonta a los años cincuenta del siglo XIX, cuando comenzó a prestar sus servicios la Accesory Transit Company de Vanderbilt. La popularizó, entre otros, el canadiense nacionalizado gringo Guy Lombardo (1902-1977) y su orquesta durante los años cuarenta del siglo XX y dice: “Managua, Nicaragua,/ its a beautiful town,/ you buy a hacienda/ for a few pesos down”. La música de Irving Fields y la letra de Albert Gamse: “Managua, Nicaragua,/ donde yo me enamoré,/ tenía mi ranchito, mi vaquita y mi buey”.

Por su lado, el eminente economista Víctor Bulmer-Thomas, en el tomo IV de la Historia general de Centroamérica (editado por Víctor Hugo Acuña: “Las Repúblicas agroexportadoras”, Madrid, Sociedad Estatal Quinto Centenario/ FLACSO, Madrid, 1993, p. 370) sostiene que Anastasio Somoza García (1896-1956) “provenía de la clase media baja”.

Al respecto, cabe preguntarse: ¿pertenecía a dicho estrato el hijo de un cafetalero de Carazo, dueño de tres fincas con una extensión de 592 manzanas en las que se cultivaban 94,000 cafetos que producían 680 quintales de café al año, y contaba con un beneficio para procesar el grano, según el censo de 1909? Además, el padre de ASG fue alcalde de San Marcos, Senador de la República y casó con Julia García, cuya familia era dueña de aproximadamente el 20 por ciento del casco urbano del mismo San Marcos.

¿Eran, entonces, los Somoza y los García de clase media baja?

Pasando a la reciente edición de fotografías, en la que se ha especializado una clave entidad estatal desde hace algún tiempo, advierto en su escaso texto —que ilustra los excelentes paisajes y aspectos culturales del país— los siguientes “errorcillos”: 1) el departamento del Río San Juan se ubica en la región del Pacífico y no pertenecen a ella los departamentos de Carazo y Masaya; 2) se denomina a la catedral de Granada “Nuestra Señora de la Asunción”, confundiéndola con la de León, cuyo título es “Insigne y Real Basílica Catedral de la Asunción…”; 3) León “fue la segunda ciudad fundada en lo que hoy es Nicaragua”, pero fue la primera; 4) la Universidad de León se fundó en 1812; en realidad, este año corresponde a su erección decretada  por las Cortes de Cádiz el 10 de enero de dicho año y fue inaugurada hasta el 24 de agosto de 1816; 5) en el siglo XVII [los españoles] colocaron una cruz al borde de uno de los cráteres del volcán Masaya, llamada Cruz de Bobadilla, en honor al misionero padre Francisco de B
obadilla; fue este mismo fraile dominico, quien colocó dicha cruz el Jueves Santo 13 de abril de 1528, o sea, en el siglo XVI.

6) El Castillo de la Inmaculada Concepción fue edificado entre 1673 y 1675 “para impedir las invasiones de los piratas que ingresaban por el río para atacar las ciudades en la orilla del lago”, pero solo Granada existía como ciudad “a la orilla del lago”; 7) El Río San Juan “conecta, a través del lago Cocibolca, al mar Caribe con el océano Pacífico”; ¿y el istmo de Rivas no existe? ¿No impide esa conexión?; 8) “la celebración del palo de mayo, en el Caribe sur”; el Palo de Mayo debió escribirse con mayúsculas, porque es un nombre propio; 9) la nueva catedral de Managua “fue diseñada y construida por el arquitecto mexicano Ricardo Lagorreta”, siendo este solo su diseñador; quien la construyó fue el arquitecto nicaragüense José Francisco Terán, según el libro que escribió sobre dicha catedral; 10) en León la iglesia de La Merced, “después de la catedral, es el templo barroco más importante de León”, categoría que le corresponde a la iglesia de La Recolección, como todo mundo sabe; 11) “polca o vals del norte montañoso de Nicaragua”, pero la ortografía correcta de ese vals es polka; y 12) “las 15 estaciones de Cristo”, refiriéndose a las 14 estaciones del vía crucis. Nada se gana con inventar una estación más.