Orlando López-Selva
  • Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

El papa Francisco estuvo en Dubái, capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). País islámico ortodoxo, autoritario, introvertido.

Solo podré valorar el periplo por lo perceptible: fue un enorme éxito para la diplomacia vaticana.

Así también se apuntalan las extraordinarias habilidades del pontífice.

Mi punto: Francisco es más diestro que muchos políticos. Que el obispo romano haya ido a un país árabe como los EAU, revela que él sí pudo llegar donde muchos tal vez con mayor poder político, más dinero o liderazgo habrían deseado hacerlo. ¿La acumulada sabiduría vaticana le ha permitido a Roma sobrevivir por 20 siglos entre guerras, revoluciones, cismas y conspiraciones? ¿Es este un primer paso para luego alcanzar otros objetivos en Medio Oriente? ¿Se pretende volver a unir Roma con Oriente? ¿Vendrá después China?

Aunque un papa ame mucho su vocación de pastor, no se puede desligar de las mundanas atribuciones del oficio: ser político, estadista, diplomático, comunicador.

Bill Clinton, en su libro “My life”, decía que “…era muy difícil competir con Juan Pablo II…”. ¿Y si esto rige para Francisco, es mucho más hábil?

Y es que, el excardenal Jorge Bergoglio tiene algunas desventajas vis-a-vis sus cercanos predecesores. Llegó al trono romano de 76; es de menores habilidades lingüísticas; no es europeo; es más conservador. Pero, sin dudas, posee un gran carisma para acercar a millones y una gran humildad en hechos y decires. ¿Está demostrando habilidades que estaban ocultas?

Ahmed El-Tayeb, gran imán de la universidad suní El Azhar, asentada en El Cairo y Francisco hicieron buenas migas. Indudablemente, ello es influyente. Ambos firmaron un documento de Fraternidad Humana. Este es un hito entre credos que hasta ahora han parecido estar discordantes. Es un gran paso para la paz.

Podemos asumir que los verdaderos líderes religiosos saben llevarse bien con sus pares; no buscan figureo, tampoco prevalencias. Solo quieren encontrar los puntos en común por muy pocos que sean―para sobrevivir. Pero, igualmente, deben aprender a subsistir en un mundo donde imperan fuerzas mundanas: conspiraciones, maldad, poder político, riquezas.

¿Cuántas guerras, a lo largo de la historia han estado motivadas por disputas religiosas? No olvidemos que el Vaticano hasta hace un siglo era un estado con ejércitos. Y como tal, tampoco, creo que haya desmejorado su disposición natural para la negociación o la búsqueda de consensos, muy propias de la política.

Los EAU tienen 83,600 km2; un poco más grandes que Panamá, con una población de 9.6 millones de habitantes, como la de El Salvador. Es un estado riquísimo, pero que debe globalizarse. Y sobre todo, democratizarse.

La cuestión acá es ver la audacia de un papa que pide ir a la tierra donde hay una minoría cristiana, conformada por unos 700,000 filipinos y otros miles provenientes de India, Pakistán. Todos ciudadanos de segunda, en un estado islámico.

¿Debería Roma descentralizarse al igual que la Iglesia anglicana?

Históricamente, desde Pablo VI, el primer pontífice viajero, los papas sucesivos han salido de Roma a anunciar evangelios y proclamar paz. Pero ello, a la par del rol de Estado que tiene el Vaticano, el viajar implica habilidades desgastantes, inapropiadas para papas mayores.

Juan Pablo II fue el más exitoso en sus visitas a todos los continentes. El sí rompió las estadísticas viajeras. Pero sus peregrinaciones lejanas y extensas, en gran medida, se debieron a su juventud y formación: alpinista, montañista, actor teatral, multilingüe, cosmopolita, literato. Además, pastor enfrentado siempre a los opresores mayores del siglo XX: nazis y comunistas.

¿Qué sigue?

Están pendientes dos emprendimientos apostólicos tremendos: China y Rusia. Y aunque Rusia es cristiana, China sigue siendo un desafío moral, apostólico, diplomático, geopolítico. Debe ser un sueño maravilloso de todo pontífice ir a China.

Benedicto XVI en su viaje a Turquía quedó mal. ¿Podemos inferir que este viaje de Francisco intentó enmendar el error de su predecesor?

Supongo que para Roma, este viaje de Francisco debió tener varios objetivos. Y volver al Asia, sigue siendo una empresa histórico-pastoral. Los estrategas vaticanos querrán rejuntar Oriente con Occidente. Es un cisma muy doloroso y dañino.

La visita de Francisco, más allá de las multitudes con las que se encuentra, tiene también efectos importantes para El Vaticano, un pequeño estado, pero potencia global por su alcance masivo.

Hay mucho de inescrutable. Si este viaje tuvo motivaciones diplomático-pastorales, fue un éxito. Pero un primer paso debe tener continuidad.

¿Hasta dónde llegará Francisco? ¿Cuál será su próximo viaje a tierras, que incluso, les fueron inconquistables a los apóstoles y los santos?