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Hay un drama en casa de raíces profundas, con heridas que no cicatrizan, manchas de sangre que no se borran. ¿Se puede ocultar eso con un baile? Imposible. Cuando la noche acaba, todo lo dañado vuelve a aparecer sobre el tapete, golpeando los sentidos.

La verdad existe con una testarudez inquebrantable y no hay forma de empujarla a un rincón como algo desechable…Carlos Vives desistió de venir a ofrecer un show. Hay que tomar eso como un gesto solidario revestido de humanismo. Reflexionó a la orilla de una montaña de opiniones encabezadas por la de Gioconda Belli “te queremos Carlos, nos gusta escuchar tus canciones, pero no vengas en un momento como este, en que el país gime” y descartó su visita.

El equipo de beisbol de Puerto Rico, en cambio, está listo para aterrizar entre las dificultades y realizar una serie con la Selección Nacional que clasificó para los Panamericanos de Lima. Dennis Martínez, quien sigue fajándose, asume el relevo de Gioconda y opina que esos encuentros no deberían efectuarse. No es un momento apropiado.

Ningún show es útil

Pienso que pueden venir los Yanquis de Nueva York a enfrentarse a los Medias Rojas con las tribunas llenas, y que cuando se vayan, todo volverá a seguir igual. Esta resistencia pacífica de casi 10 meses, golpeada por tantas agresiones, pero sin doblar rodillas, va a permanecer en pie como el Coliseo romano o el Arco del Triunfo en París.

Ningún show, ni el de los Beatles, si Lennon y Harrison resucitaran y volvieran a juntarse con Ringo y McCartney, podría ocultar todo lo que aquí ha ocurrido y que ha sido sometido a las consideraciones de todas las organizaciones de derechos humanos que funcionan en el planeta, y el criterio de los gobernantes y pueblos de tantos países…Han pasado en estos meses de sufrimiento taladrante, Santo Domingo, las celebraciones patrias, los difuntos, los santos, La Gritería,  Navidad, fin de año, y la verdad, el dolor y la suma de esfuerzos en busca de proporcionar un cambio, permanecen firmes. Ni siquiera los injustamente presos que han perdido contacto con la luz como Miguel Mora, han cedido un centímetro mientras el rechazo crece.

El dolor, inalterable

Que cante Carlos Vives o que juegue Puerto Rico, no va a afectar el nivel del rechazo en permanente crecimiento, y eso lo saben bien en las esferas del poder. No son tontos y no se engañan. Una pequeña multitud de inclinaciones diferentes en una actividad, no es ninguna medida después de haber visto la abstención asombrosa en las últimas elecciones y esas marchas tan impresionantes que en estos momentos serían más grandes, pese a todos los que se han ido.

No va a reducir ese dolor que el país siente al respirar, escuchar un vallenato o presenciar un triunfo de la Selección Nacional. La experiencia se ha atravesado viendo a peleadores coronarse campeones mundiales en este dramático trayecto equivalente a un largo calvario, sin ocultar la verdad. La Serie del Caribe, de haberse efectuado en Venezuela, no hubiera producido ninguna variante en el reclamo de libertad.

Esta crisis, imposible de resolver sin producirse un cambio, se ha tragado esos momentos y ha continuado su marcha, exigiendo acciones y propuestas que hagan posible un diálogo real, patriótico, a corazón abierto, como este país lo merece.