Amal-Lee Amin
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El viento seco y la cercanía al sol hicieron que mis piernas se sintieran de plomo, dificultando mis pasos y mi capacidad de respirar. Aun así, ver este paisaje sacado de otro mundo e impactado por los volcanes del desierto de Atacama de Chile valía la pena.

El proyecto geotérmico en Cerro Pabellón es el primero y más elevado en América del Sur: está ubicado a 4,500 metros sobre el nivel del mar. Con una notable capacidad instalada de 48 MW, fue desarrollado por ENEL Green Power y la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) de Chile, con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los Fondos de Inversión en el Clima (CIF, por sus siglas en inglés); hace una década participé activamente en el diseño de estos fondos. Por todo ello, esta visita es especialmente conmovedora para mí.

Este viaje al Cerro Pabellón es parte de la campaña “CIF@10”, que conmemora el décimo aniversario de la creación de los Fondos de Inversión en el Clima. La campaña recién culminó esta semana en el complejo de paneles solares Noor, en Marruecos.

Confianza y grandes objetivos

El proyecto Cerro Pabellón es un excelente ejemplo de infraestructura sostenible. Empleó a más de mil personas durante la construcción y produce electricidad para más de 165,000 hogares, a la vez que evita la emisión de más de 166,000 toneladas de CO2 anuales. El desarrollo del proyecto involucró a varias comunidades indígenas, además de beneficiar al pueblo cercano de Ollagüe, pues le brinda electricidad las 24 horas del día. Dice su alcalde que esto ha mejorado drásticamente la vida de los residentes.

Esta experiencia demuestra de modo contundente cómo los CIF han ayudado a acelerar las transformaciones bajas en carbono y resilientes al clima. Implementados por los bancos multilaterales de desarrollo, los CIF proporcionan a los países en desarrollo donaciones, préstamos en concesión, instrumentos de mitigación de riesgos y capital que apalanque el financiamiento por parte del sector privado y bancos. Desde 2018, US$8 mil millones de dólares han sido ofrecidos a más de 300 proyectos o programas financiados en 72 países en desarrollo para promover tecnologías limpias, acceso a la energía, resiliencia al clima y manejo sostenible de bosques.

El Fondo de Tecnología Limpia (CTF, por sus siglas en inglés) de los CIF realizó las primeras contribuciones reales para impulsar los mercados de energía renovable en muchos países en desarrollo. Con el apoyo inicial del CTF y otros recursos concesionales, el desempeño de Chile en materia de energía renovable se ha disparado. Entre 2014 y 2017, Chile acumuló 973 MW de energía eólica y 1,9 GW de energía solar para convertirse en el tercer mayor mercado de energía limpia en América Latina, lo que representa US$10 mil millones de dólares de inversión en energía limpia en el período 2013-2017. Así, en 2018 Chile ocupó el primer lugar entre los países en desarrollo por su capacidad para atraer inversiones.

Este progreso ha aumentado la confianza en el potencial de las energías renovables para satisfacer la demanda de electricidad, y para posicionar a Chile como líder mundial en cambio climático en diferentes administraciones gubernamentales. Construyendo sobre el legado de su antecesor, el presidente Sebastián Piñera propuso el objetivo de generar electricidad proveniente en un 100% de fuentes renovables para el año 2040, iniciando un ambicioso plan de descarbonización de la matriz energética.

Al pensar cómo cambiar los billones de dólares necesarios para cumplir con el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible es esencial aprovechar las lecciones aprendidas y la capacidad obtenida de los CIF en estos 10 años de experiencia.

Incorporando un nuevo enfoque

Los proyectos de estos fondos van más allá de reducir emisiones, al mejorar vidas e impulsar cambios sistemáticos para construir economías bajas en carbono y resilientes al clima. Los CIF se distinguen porque ayudan a generar confianza en los gobiernos y el sector privado, además de promover cambios regulatorios y mejoras en la capacidad institucional.

Los proyectos del CIF han sido exitosos cuando los bancos multilaterales de desarrollo pueden combinar su experiencia y los gobiernos tienen un plan sectorial claro respaldado por las comunidades, el sector financiero y la industria. El despliegue de cooperación técnica para elaborar proyectos que aborden las barreras no financieras ha demostrado también ser de suma importancia para el éxito.

Al pensar en la próxima década, es crucial construir sobre la experiencia de los CIF. Podemos continuar trabajando de manera programática en sectores clave y asegurar el aumento del financiamiento del sector privado y de recursos para el fortalecimiento institucional. De este modo se genera un impacto transformador, manteniendo incentivos para trabajar en más proyectos innovadores y con la flexibilidad de aplicar instrumentos financieros que generen un mayor impacto y movilicen los mercados de manera efectiva.

Del mismo modo que el camino hacia el proyecto Cerro Pabellón, en las montañas de Chile, el camino hacia la cima es empinado, pero podemos lograrlo. Precisamente, las lecciones aprendidas del CIF ofrecen el impulso para hacerlo.


* Este artículo se publicó en el blog 

Hablemos de sostenibilidad 
y cambio climático del BID.