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Voy a referirme a las drogas que tienen efectos en el sistema nervioso central, también llamados psicotrópicos, que son todas aquellas sustancias que poseen la capacidad de crear estados de dependencia o abuso, y que llevan al sujeto a experimentar su uso continuado, generando así una adicción. Las bebidas alcohólicas, los cigarrillos, las bebidas gaseosas y los analgésicos, se venden libremente, sólo con algunas restricciones según la edad. El consumo cotidiano de estos productos afecta la salud, cada uno de ellos tiene algo que ver con cualquier malestar que se padezca, es decir la mayoría de las patologías que se diagnostican en los centros de salud, tienen algo que ver con estos cuatro productos. Como son drogas legales, pueden hacer campañas para incrementar sus ventas, mensajes por cualquier medio de comunicación, sin restricción alguna, presentan las bondades del producto, nunca sus efectos colaterales, la dosis de intoxicación, el riesgo de quedarse adicto.

La cocaína, el crack, la marihuana, y la heroína (o morfina) no se venden libremente, tienen igual efecto que los legales efectos psicotrópicos (alteran el funcionamiento de la célula nerviosa). Se utilizan igual que las otras para mejorar estados de ánimo, calmar dolores, y de forma recreativa, tienen mayor costo por no estar en el libre mercado, y los consumidores son vistos como personas de riesgo, por eso se ocultan para hacerlo. Los narcos tienen un sistema de mercado muy funcional, a domicilio, usan publicidad indirecta, sus canciones suenan en todas las radios, películas, novelas y series de televisión, hablan de ellos, de su poderío económico.

Los fármacos psicotrópicos con efecto tranquilizante o estimulante, son drogas sintéticas controladas que tienen iguales efectos que el alcohol, la heroína, la marihuana, la cocaína y la nicotina. La pérdida del control sobre la sustancia, la impulsividad va marcando la personalidad del consumidor, las sustancias psicotrópicas alteran la personalidad de diferentes formas, la alienación del sujeto consumidor es tal, que no se preocupa de informarse antes de consumir la droga, es así que los médicos, los farmacéuticos, los químicos, son un ejemplo de profesionales que también consumimos drogas.

Las poderosas empresas farmacéuticas influyen demasiado en la conducta médica. La conducta de usar metilfenidato (Ritalina, Concerta o Stratera) para los niños hiperactivos es uno de los ejemplos del abuso que cometen estos fabricantes de drogas y tres psiquiatras de Harvard se sabe que están pagados por la industria farmacéutica para convencernos que los niños son enfermos mentales. Los psicofármacos ocupan el quinto lugar de los medicamentos más vendidos del mundo, evidentemente es una competencia entre drogas legales e ilegales, donde lo que interesa es que nos volvamos consumidores de drogas, y los médicos somos sus agentes de ventas.

Cada país tiene su política sobre estos productos, y no son políticas basadas en la preservación de la salud, sino en factores económicos, mercados que de acuerdo a la demanda, se les proporciona el producto, y la preocupación de los gobiernos es su sistema monetario. La legalización de las drogas “duras” es un plan que camina, se dice que va a solucionar los problemas de seguridad de los países afectados por el narcotráfico. También se cree que al ser legales, los consumidores rebeldes van a perder interés. Democracia y Drogas se denomina un grupo latinoamericano para la legalización de las drogas duras, son escritores, ex-gobernantes, personalidades representativas.

Experiencias de legalización de las drogas: Zurich, una bellísima ciudad Suiza de 380,000 habitantes, el proyecto se inició en 1991, permiso a los pusher para vender sus productos en un parque de la estación Leten, a las 11 de la noche estuve en esa estación ese año. En los centros de salud los 7,250 drogadictos recibían Metadona, un sustituto de la heroína. 10 millones de francos anuales cuesta el programa de distribución de heroína. Los toxicómanos además cuentan con más de 300 alojamientos gratuitos, 6 locales para inyectarse la droga, vehículos para la distribución de jeringas, y aparatos automáticos de distribución de jeringas en los lugares públicos. Ello no evitó que el número de decesos por la droga en el año 2000 haya aumentado un 30 %. En todo el Cantón de Zurich en el año 2001 se registraron 64 muertes por sobredosis, contra 45 que se habían producido en el año 1999 y se incrementaron los actos delictivos relacionados con la droga a pesar de ser legal.

Las drogas psicotrópicas de uso médico se pusieron de moda hace 50 años, la diazepam y clordiazepóxido producidas por laboratorios Roche, inicialmente se utilizaban para ataques convulsivos, para el delirium tremens de los alcohólicos, indicaciones agudas. Recetados como ansiolíticos, estos fármacos servían como sustancias anticonflicto, muy solicitadas por las mujeres. Después de 60 años de experiencia con ansiolíticos, antipsicóticos, antidepresivos, hemos aprendido de las consecuencias dañinas de estas “medicinas”, que destruyen la arquitectura del sueño, somos más inseguros, más violentos, más dependientes, más olvidadizos, más deprimidos, más suicidas.

Suecia es un país con un sistema social sumamente controlado por el Estado, se fabrican muchos psicofármacos y su población los consume en gran escala. Justifican su alcoholismo por el clima, tienen licorerías inmensas, para el tabaquismo se aplican parches de nicotina, los parches y chicles de nicotina son “medicamentos” que el Estado entrega en sus farmacias. El último psicodélico sueco se llama Propaván, lo indican para las tensiones, dolores, insomnios, etc., etc., produce efectos similares a la marihuana. El suicidio elevado en Suecia, creo que está en correlación con el consumo de tantas drogas. Cuanto estuve en Suecia conocí que para que los drogadictos sean incluidos al sistema sueco, el juez y el psiquiatra los declaran inválidos, sin derecho a decidir, conminados a vivir en reclusión. El sistema se dice es casi perfecto, somos las personas las que nacemos imperfectas.

El mal concepto hacia la persona que se droga es mundial, pienso que es por la impotencia ante el fracaso de las farmacoterapias, el fracaso de las malas políticas impulsadas por los organismos responsables de la salud, que al no asumir sus errores, satanizan al drogadicto. Los grupos de autoayuda como los Alcohólicos Anónimos, surgieron precisamente como una respuesta al fracaso de la medicina tradicional.

La industria farmacéutica ya no respeta ningún código ético, son innumerables las drogas que nacen irregularmente. Por ejemplo la Gabapentina y la Pregabalina, de laboratorios Pfizer, más conocida como Neurontín, se ha convertido rápidamente en un topventas y, se encuentra entre los 35 fármacos más vendidos de ella se dice que sirve para todo: para la epilepsia, dolor neuropático, trastorno de ansiedad, depresión, bipolaridad, tratamiento para alcohólicos y drogadictos. Esta empresa ha enfrentado procesos legales en Estados Unidos de los que se ha burlado.

Drogas y democracia no liga, el derecho a la libertad de drogarse, como si el adicto gozara de libertad, tal vez cuando está iniciando el consumo, no cuando su libertad ya está viciada por el consumo de las drogas. En un futuro la discusión será incluir drogas, en la canasta básica, porque el alcohol, el cigarrillo y las gaseosas, estos productos no están presupuestados, se consumen en detrimento de otros prioritarios. Los fármacos están gratuitos en el sistema de salud pública, en las clínicas previsionales, recetas de 30 tabletas para dormir, una para cada día, antidepresivos, analgésicos 60 tabletas, antihistamínicos, hormonas, y que por falta de tiempo los médicos no explican los riesgos de estos productos, en especial la adicción.

La droga destruye la estructura cerebral que nos permite decidir libremente sobre nuestra dignidad y nuestros derechos humanos, ya que una de las características del ser humano es la posibilidad de poder decidir, no hay ningún argumento válido para la legalización de las drogas, toda ley tiene como finalidad salvaguardar los derechos humanos, y la droga es contra el derecho a la vida.

Nuestro propósito como país debe ir hacia una meta definida, hacia la salud, y en relación a las drogas, tanto las legales como las ilegales, los fármacos que nos vendieron como medicinas, y ya estamos claros que son drogas, no permitamos la entrada de esas drogas. Estos negocios sólo empobrecen económicamente y espiritualmente a la sociedad, exceptuando el alcohol, y la marihuana, algunos analgésicos y sedantes, el resto de drogas que cotidianamente consumimos son importadas a precios elevados. Que ninguna parte del presupuesto se gaste en drogas, sí tenemos que gastarlo en campañas informativas para no usar las drogas. Hay mucha propaganda de bebidas alcohólicas, de cigarrillos, gaseosas y de analgésicos en nuestro territorio.


*Médica psiquiatra