Coral Fernandez*
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Este viernes 22 de marzo es el Día Mundial Del Agua 2019.  El tema de este año es “No Dejar a Nadie Atrás”, en línea con la agenda 2030 para el desarrollo sostenible que promete el beneficio del progreso del desarrollo sostenible para todos.

Los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y en particular el ODS 6, apunta a garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y saneamiento para todos de aquí al 2030.

Entre sus metas podemos encontrar: el incremento sustancial de la eficiencia del uso del agua en todos los sectores; la implementación de la gestión integral de los recursos hídricos a todos los niveles; la ampliación  de la cooperación internacional y el apoyo prestado a los  países en vías de desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relacionados con el agua y el saneamiento; el apoyo y el fortalecimiento de la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y saneamiento;  y finalmente,  la protección y restauración de los ecosistemas relacionados con el agua incluidos los ríos, los acuíferos y los lagos, entre otros.

Pesando en todo esto saltan a la vista conceptos y palabras claves para no dejar a nadie atrás: Por un lado, la importancia de la inclusión en cuanto a la población beneficiaria de los programas y actividades relacionados al aprovisionamiento y gestión sostenible del agua y la necesidad de la participación de la sociedad civil como un todo, incluidas las poblaciones vulnerables y/o marginalizadas en la gestión integral de los recursos hídricos. Desafortunadamente, factores como la etnicidad, el estatus social, el género, la orientación sexual y la discapacitación se relacionan frecuentemente con la exclusión y/o falta de participación en términos de acceso y gestión del agua. Por otro lado, la importancia de promover la eficiencia en el uso del recurso hídrico y su sostenibilidad.

Preocupantemente, si los países mantienen su enfoque de “business as usual’’ para la gestión del agua, pues se espera una brecha de 40% entre el suministro de agua dulce y su demanda para el 2030. ¿Y cómo podemos aplicar estos conceptos de inclusión, participación, eficiencia y sostenibilidad en la gestión del agua? ¡Veamos un ejemplo!

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y en particular su sector de Agricultura, tiene una trayectoria de más de 20 años de trabajo conjunto con el Gobierno de Bolivia en los temas de riego para el aumento de los ingresos de hogares rurales agropecuarios. Esta larga trayectoria incluye el Programa Nacional de Riego (Pronar) aprobado en 1995, seguido por las siguientes operaciones de crédito: el Programa Nacional de Riego con Enfoque de Cuenca (Pronarec I), el Pronarec II y el Pronarec III, el cual fue aprobado en el 2016.

El monto total de recursos financieros destinados a estas cuatro operaciones, cuyos beneficiarios son predominantemente poblaciones indígenas, asciende a US$341.7 millones. La secuencia de diseño e implementación de estos programas de desarrollo del riego y gestión del recurso hídrico incluye una estrategia basada en la evaluación e incorporación de lecciones aprendidas de las operaciones anteriores.

Es así como el Pronar destaca en términos de la participación de las comunidades en la identificación, preparación y ejecución de los proyectos. Y como el Pronarec I, incorpora como elemento adicional un enfoque de cuenca en la gestión del agua para riego con actividades como la asignación y registro de derechos de uso de agua y resolución de conflictos y la disponibilidad de un sistema de información geográfica de cuencas con información climática, de balances hídricos y de registros sobre los derechos de uso de agua, entre otras.

Asimismo, el Pronarec II, profundiza en cuanto a la gestión del recurso hídrico y a los proyectos de inversión de riego con enfoque de cuenca, incluyendo incentivos para la conservación y uso eficiente del recurso hídrico (como la promoción de sistemas de riego tecnificado) e incorpora un enfoque particular de genero para asegurar: a) el acceso igualitario de las mujeres en todo el ciclo de proyecto y b) su participación en las juntas directivas de las asociaciones de regantes.

Finalmente, es de esta manera, que el Pronarec III  complementa los programas anteriores mediante la transversalización del enfoque de cuenca y de género, y la promoción de la sostenibilidad del agua y de los sistemas de riego a través de por ejemplo: (a) la consideración del enfoque de cuenca en los proyectos desde su origen a través de los planes de aprovechamiento hídrico y la inclusión de medidas para la protección, rehabilitación y conservación del agua y suelo, y (b) la provisión de asistencia técnica a los regantes con enfoque de cuenca, mercado y género (teniendo en cuenta las necesidades y carga de trabajo de las mujeres).

En resumen, y para el caso de los Programas de Riego en Bolivia, el “No Dejar a Nadie Atrás” y la alineación con el ODS 6, se está llevando a cabo incluyendo las nociones de inclusión, participación, eficiencia y sostenibilidad – esfuerzos y conceptos que hoy en día son aún más críticos en un contexto de adaptación al cambio climático. Los animamos a que este Día Mundial del Agua se inspiren aún más para continuar a efectivamente, No Dejar a Nadie Atrás en cuanto al acceso a y a la gestión sostenible del recurso hídrico.

*Ingeniera civil y ambiental del BID.

Este artículo se publicó en el blog Hablemos de sostenibilidad y cambio climático del BID.