Orlando López-Selva
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La semana pasada dijimos que el retiro de Ecuador —de Unasur— era un golpe terrible para la izquierda ‘siglo-veintiunesca’. 

La semana pasada, en Santiago, Chile; siete presidentes de democracias suramericanas (los detractores dirán: “derechistas”), suscribieron la declaración que da origen a Prosur —la antítesis de Unasur—. Uruguay y Bolivia, invitados y observadores, no firmaron el documento. 

¿Qué significa esto para la matriz habanera-caraqueña?

Mi punto. La crisis venezolana, causada por el mal gobierno chavista-madurista ha sido un pésimo modelo político en la región. Esto ha urgido a los pueblos latinoamericanos a desconfiar, distanciarse y enfrentar —con valentía—, las embestidas de una izquierda incapaz, tiránica y fanática. Esto sigue confirmando que su legado está más cerca de ser una réplica de campos de concentración nazis que de malconcebidos paraísos rojos. ¿Arrinconados y desplomándose?

Sin dudas, La Habana es la más sufrida y perdedora. Su club de países aliados se está desplomando poco a poco. Y aunque Venezuela está en el ojo del huracán Sam, el giro de los países de la región tiene contra la pared a los tozudos del rincón prohabanero. El régimen poscastrista está urgido de aliados ricos y fuertes. Y aunque, Raúl haya creído que sus socios crecerían, estos no se sustentaron. Y no por Washington. Sino porque Latinoamérica ha visto con desdén y repugnancia que el renacer de los revolucionarios nunca fue un sueño, sino más bien una dantesca pesadilla. 

La crisis venezolana es degradante para la nación con las mayores reservas de petróleo del planeta. Simplemente, la revolución chavista se convirtió en una plaga bíblica. Arrasaron con todo. Y no se puede esperar menos de quienes ignoran que el poder público no es patrimonio para mendaces dictadores y falsos profetas; que la democracia y las libertades son valores inalienables, muy propios de la naturaleza humana; que no se les puede comprar la conciencia a los pobres o excluidos, solo porque alguien les paga un sueldo para usarlos como rehenes, carne de cañón, o peones que repiten las consignas de caudillos aferrados al poder total.

¿Dónde están los valores que los revolucionarios dicen esgrimir, si en el transcurso del proceso de toma del poder al arrebato del mismo, se convierten en déspotas y mercaderes sin valores? 

¿Prosur es un repunte suscitado por una nueva oleada democrática? 

Si esto fuere así, la historia en Latinoamérica confirma cuatro cosas: 1) su ciclicidad; 2) la alternabilidad ideológica es una lucha a muerte; 3) los neo-marxistas inicialmente pregonan la justicia social, pero solo quieren el poder total y para siempre; 4) los valores democráticos resurgen desde las conciencias ciudadanas, cuando están en riesgo derechos y libertades.

Prosur  es también un golpe para Moscú. El Kremlin quiere seguir implantando sus semillas de socavación en Latinoamérica. Y China sin ser todavía una amenaza ideológica o militar para la región solo sería vista como un socio comercial táctico.

¿Todos estos giros se deben a Trump? No. Se deben a la reacción marullera de los Castro y Maduro, después que Obama les dio un voto de confianza. Descartaron la moderación. Tenían ya un plan trapero. 

Fidel Castro, desde los años 60 del siglo pasado, comenzó a  apoyar a grupos guerrilleros en Latinoamérica. Mas, cuando se vió solo y arrinconado —y comenzaba a asistir a los grandes foros iberoamericanos o hemisféricos—, cambió de discurso. Abogaba por el respeto a su revolución y la tolerancia ideológica. ¡Farsa! ¡Hipocresía! 

¿Y México, qué papel puede jugar en todo esto? 

López Obrador solo puede aspirar a ser un reformista intramuros, vigilado. Su política exterior solo podría ser sentimental con Cuba y Venezuela. No puede ir más allá. México ha crecido bajo el capitalismo y la democracia; colinda con Estados Unidos. Es una realidad imbatible. 

El río Bravo no es frontera; es un río que se desbordará. 

Sin embargo, llegará un momento en que la democracia deba enfrentarse de lleno, en suelo occidental, a otros retadores. Creo que vendrán más del islam que del alero ideológico. 

¿Y si China fusiona su ideología con el budismo para suplir la carencia de valores que hay en el marxismo?

En resumen, Prosur es un golpe demoledor al opaco cuento neo-marxista latinoamericano que parece ir del Alba al ocaso. 

¿La democracia reacciona o repunta? 

La democracia es muy consubstancial a europeos y americanos. Pero desde los tiempos de la polis griega, se sabía bien que Asia era fecunda en tiranías.

¿Si más adelante resurgen los siglos- XXI, resucitará Unasur? 

¿La historia es lámpara de Aladino o caja de Pandora?