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¿Qué ser humano está revestido de mayor ternura que una madre? No hay persona natural que supere la atención, mimo, alimentación, cuido y amor que la madre prodiga a su hijo. Y lo más hermoso: es un trabajo del cual no esperan gratificación o pago. Hace algunos años escribí un artículo dedicado a mi madre, hoy deseo escribir para todas las madres nicaragüenses, porque realmente ese amor tan especial hacia una madre debe de compartirse.

Compartir con todos los hijos del mundo la dicha de tener viva a su progenitora, devolverle un pedacito del inmenso amor que ella nos tiene. Cuidándolas en su vejez. Preguntarles cómo éramos de niños, indagar de nuestras travesuras, escuchar sus sabios consejos.

¿Qué nos puede decir una madre? Seguramente todo aquello que nosotros no podemos oír de otra persona. Mostrarnos lo que no podemos o no queremos ver, por estar ocupados en nuestro devenir personal; y enseñarnos a amar y perdonar a los hermanos aunque existan diferencias e incompatibilidades, que nos encierran en un ambiente de fastidio y por qué no decirlo: de rencores.

Nos llenan de ilusión y optimismo cuando creemos todo perdido, irradiando con su luz maternal nuestro horizonte. Por el amor que nos profesan perdonan nuestros defectos, por más visibles que sean. Son estos bellos personajes: verdaderos ángeles que piden a diario al Dios eterno que nos proteja.

Cuántos hijos nos descuidamos de nuestras madres, Sin saber el terrible dolor que les causamos con nuestra fría actitud. ¿Cuántos hijos, por amor (¿?) a las esposas-o por agradarles en ocasiones-, nos alejamos de la madre? Sin herir susceptibilidades, pero con la franqueza que me ha caracterizado exponer en mis escritos, digo esto como una triste realidad; jamás como un señalamiento. Ojalá que este breve, pero honesto escrito, nos haga pensar más en ese bello ser humano llamado MADRE.

Con canciones, flores y toda clase de regalos y atenciones, entreguemos hoy día de la madre un poco del inmenso amor que nos dieron. Brindemos por ellas, tratemos de agradarles, y sobre todo dar gracias al Altísimo por mantenerlas con salud y con vida.

Felicito a las madres de Nicaragua y del Mundo deseándoles a todas una larga existencia, alegría, bienestar y atenciones especiales los trescientos sesenta y cinco días del año. Que vuestros hijos las colmen de atenciones y sobre todo: especial amor.

Para las madres ausentes, elevo una Plegaria al Altísimo, pidiendo su merecido descanso en la Paz de Dios, rogando que se encuentren disfrutando de su presencia en la Patria Celestial.


Acastell46 @yahoo.com