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“Con todos los sufrimientos que el país ha pasado a lo largo de un año, la Semana Santa ofrece un espacio para la meditación. La búsqueda de la paz obliga a reflexionar sobre las posibilidades de poder llegar a un arreglo alrededor de lo humano y lo justo. En consecuencia, no es tiempo para distraerse, sino para concentrarse y escuchar a nuestra conciencia, conversar con ella pensando en las orientaciones de Jesucristo y en las urgentes necesidades de la patria”,  me dice Dennis Martínez durante un cambio de impresiones vía face-time Arizona-Florida.

“El país no está bien manejado y la crisis se profundiza. Es obvio que se necesita una transformación para poder enderezar el rumbo. No se puede permanecer indiferente al daño que se está provocando”, agrega.

-El deterioro de la sociedad no tiene precedentes. En ninguna época se cultivó tanto resentimiento producto de las injusticias. 

“Eso es grave y exige un cambio de actitud en cada uno de nosotros, pero procediendo con honestidad, sin engaños. Es por eso que estos días son apropiados para un examen de conciencia, buscando cómo evitar esos resentimientos, que se entienden, pero no deben ser sostenibles, porque solo nos llevan a la extensión del problema”.

-A lo largo de un año, el Gobierno con todo su poder, no ha encontrado soluciones ni  ha conseguido avances. No tiene respuesta a la interrogante de cada amanecer: ¿Cómo salir del caos?

“Se ha dicho reiteradamente que ese rechazo a la justicia, a la suspensión de la represión, a la presencia de garantes internacionales, al adelanto de las elecciones, reclamos que se hacen, impide encontrar caminos. Hay que entender que nadie puede estar encima de los intereses del país. Uno como ciudadano permanece en expectación, pero el tiempo no se detiene”

-Posiciones extremas cada vez más distantes alrededor de esos puntos, con la insistencia en el engaño de una de las partes y la resistencia cívica tan firme y en inevitable crecimiento, en la otra acera, dificultan cualquier intento de entendimiento.

“Como católico creo que el bien siempre va a prevalecer sobre el mal. Como en todo conflicto, eso depende de la concientización. Hay que ir a la oración en busca de humanizarnos. Lamentablemente la educación que proporciona conocimientos para proceder adecuadamente se ha debilitado mucho”.

-¿Qué es lo más preocupante?

“La presencia del odio y todos los peligros que atrae. El problema es de todos, de eso tenemos que estar claros y están los extremos, con el pueblo en medio, necesitado de puntos de equilibrio. El apego al poder es un serio inconveniente, pero la Iglesia debe seguir siendo incidente en las mayorías con sus mensajes, sus orientaciones y ser ejemplo de perseverancia en la lucha. Hay una gran confianza en la gente de la Iglesia, por su franqueza, su valentía, por ayudar en la búsqueda de soluciones. El empresariado naturalmente debe actuar, mostrar hechos. Está comprometido con el país”.

-Otra gran incomodidad es el excesivo e irresponsable uso de la mentira.

“Todos sabemos que finalmente va a imponerse la fuerza de la verdad, aunque no se tenga plazo. Hay que aprovechar los momentos favorables para conseguir avances y acercase a los arreglos. ¡Qué mejor momento para reflexionar y conversar con nuestra conciencia, que la Semana Santa! No tratar de olvidar por medio de la distracción, recordando que la mayor responsabilidad con el país es la de cada uno de nosotros. Es la semana en que volvemos a vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Tenemos que aferrarnos a la fe, pensando en el que vino con la misión de salvarnos y en la patria”.