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Para muchos, el fármaco Oseltamivir , antes que deviniera la epidemia por el “virus nuevo” de la influenza humana tipo AH1N1, era desconocido, no es para menos, los antivirales no son parte usualmente del vademecum que utilizamos en nuestras prescripciones, al menos no tan común como prescribir amoxicilina para una infección urinaria o ibuprofeno para un dolor articular, ahora es muy conocido tanto por moros como por cristianos, ya que es la recomendación que nos ha dado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta (CDC por sus siglas en inglés) por su “efectividad”.

No siempre los que nos recomiendan las prestigiosas instituciones internacionales que regulan la producción y prescripción de fármacos acerca de un medicamento es una suprema verdad, por lo menos no eterna, veamos algunos ejemplos; en los años 60, en Europa devino otra epidemia, esta vez no por un virus, sino por un fármaco aprobado para tratar la obesidad, se llamaba Aminorex, un derivado de la fenfluramina que comenzó a provocar una epidemia de hipertensión pulmonar primaria, un tipo de enfermedad del sistema cardiovascular, en países como Suiza, Austria, Alemania e Inglaterra y otros países europeos, hasta que fue retirado del mercado, posteriormente, casi 40 años después, en 1996, a pesar de esta experiencia, la FDA (Food and Drug Administration) aprobó el uso de la dexfenfluramina junto a la fentermina y aparecieron numerosos casos nuevamente de Hipertensión pulmonar, su retiro rápido del mercado un año después, evitó una nueva epidemia. El Tegaserod, que conocimos muy bien en nuestro país como Zelmac, lo más novedoso para tratar el colon irritable en su momento, también aprobado su uso y comercialización, tuvo que ser retirado porque “constituía un riesgo mayor de efectos adversos severos de tipo cardiovascular”, según se había demostrado en estudios clínicos a posteriori de su utilización en millones de personas, predisponía a los que lo tomaban a mayores posibilidades de desarrollar angina, infartos y accidentes cerebrovasculares.

Así como hay fármacos capaces de provocar reacciones colaterales e indeseables, así también hay fármacos que se las pasan de inocuos a tal punto de ser considerados placebos, ya sea porque carecen de un principio activo eficaz o porque tanto virus como bacterias han desarrollado tal grado de resistencia a ellos que lo mismo daría darlos o no darlos, al menos con el caso del Oseltamivir, antiviral recomendado para tratar la nueva epidemia de Influenza, la evidencia científica acumulada en los últimos años ha venido cuestionando su verdadera utilidad clínica.

El Oseltamivir, es un antiviral que pertenece al grupo de los inhibidores de la enzima neuraminidasa, enzima esta necesaria para que el virus, en este caso el virus de la influenza tipo AH1N1 pueda replicarse dentro de la célula, es decir reproducirse y contagiar a células nuevas, de tal manera que su inhibición detiene esta cadena de replicación, sin embargo, esta enzima necesita reacomodarse a la molécula del Oseltamivir lo que ha facilitado su mutación hacia una cepa resistente, mutación que se le ha hecho llamar H274Y, el Zanamivir, otro antiviral del mismo grupo del Oseltamivir, no necesita del reacomodo enzimático por lo tanto el mencionado virus sigue siendo sensible a este último, lamentablemente tiene la limitación que sólo existe en polvo para inhalación, lo que limita su uso ya que carece de efecto sistémico y puede provocar broncoespasmo, es decir un cierre brusco de los bronquios como el que presentan los pacientes que sufren de asma.

A lo largo de los años se ha venido observando que la resistencia a los antivirales por parte de los virus causales de la Influenza AH1N1 ha venido en crecimiento paralelo a la resistencia observada muchos años antes a otro grupo de antivirales, me refiero a la Amantadina y Rimantadina ya desechados como monoterapia para tratar la influenza tipo AH1N1. Las cepas por ejemplo que predominaron durante la temporada 2006/2007 tenían menos del 1% de resistencia al Oseltamivir, luego en la siguiente temporada 2007/2008 al menos en los Estados Unidos en las cepas aisladas del virus AH1N1 dicha resistencia se documentó en 10.1%, 26% en Canadá y algunos países europeos 25%, siendo Noruega el que mayor resistencia documentaba a esa fecha con 67.3%, a pesar de que dicho producto no se ha utilizado con frecuencia en dicho país, lo que demuestra que la resistencia no está mediatizada por contacto previo del virus a la molécula del fármaco.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), preocupada por el rápido incremento de resistencia al Oseltamivir realizó un estudio multicéntrico de diciembre del 2008 a Enero del 2009 en 30 países que incluyó a Nicaragua para valorar la prevalencia mundial de resistencia al Oseltamivir, de las muestras enviadas por nuestro país se aislaron 13 cepas del Virus AH1N1 que la OMS reportó y que publicó el 18 de Marzo del presente año (a propósito, de México se reportaron sólo 5), se demostró que la resistencia a Oseltamivir en países como Estados Unidos es extremadamente alta, ya que de 241 cepas aisladas 237 eran resistentes es decir una resistencia porcentual del 98%, en Canadá se observó una resistencia del 100%( 52 de 52), es decir de acuerdo a este estudio en Canadá y los Estados Unidos da lo mismo prescribir Oseltamivir que prescribir acetaminofén para tratar la influenza por el virus AH1N1, igual ocurre con África del Sur donde hay un 100% de resistencia.

En nuestro país la única evidencia científica que tenemos para justificar el uso de Oseltamivir ante la alta prevalencia de resistencia a nivel mundial es que de las 13 cepas aisladas, ninguna fue resistente a dicho fármaco, lo cual es muy importante, ya que los tratamientos deben individualizarse de acuerdo a factores epidemiológicos locales. Sin embargo, debe de presumirse que ante casos graves de la enfermedad, específicamente los que se complican con Neumonía que es la causa por la cual han muerto los pacientes en México, Estados Unidos y Costa Rica, se trate de cepas muy virulentas y además resistentes.

El tratamiento recomendado con Oseltamivir para los casos de Influenza AH1N1 en esta nueva epidemia por los CDC de Atlanta y la OMS de acuerdo a las cepas aisladas, las cuales resultaron “sensibles” a dicho medicamento, contradice los datos epidemiológicos acumulados en los últimos años acerca del comportamiento de los virus, así como también la historia natural de los mismos virus en cuanto a su capacidad mutagénica y de crear resistencia.

Ojalá, estos “virus nuevos” compartan su nobleza con sus antecesores y los venideros.

*Médico Especialista en Enfermedades Respiratorias

Miembro del American College of Chest Physicians de los E.U (ACCP)