Jorge Eduardo Arellano
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Uno de los grandes y complejos problemas estructurales que ha incidido históricamente en el desarrollo socio-económico, político y cultural de nuestro empobrecido país es la macrodivisión política administrativa en tres grandes regiones:

I. La región del Pacífico.

II. La región Central
III. La región del Atlántico.


Esta visión ha estado y está en los textos escolares desde la educación primaria, lo cual constituye una concepción distorsionada de la realidad, porque ha permitido desde el período de la colonización española, que el Pacífico sea el eje sobre el cual debe gravitar todo lo demás.

Es una concepción chovinista, racista y prepotente, debido a que los criollos posteriores a la “independencia de España” impusieron sus propias decisiones, conceptos y formas de pensar hacia el resto del país: la región Central y la región del Atlántico.

Hablar de la región del Pacífico es referirse a Managua, la capital del país. Ahí está concentrado todo el aparataje burocrático-militar, la sede del gobierno, la recreación, la cultura, banca privada, centros comerciales, ministerios de gobierno.

A medida que el ciudadano se aleja de Managua y se enrumba hacia la región Central y más a las profundidades, hacia la región del Atlántico, la pobreza, la marginación, la falta de desarrollo (si puede hablarse de este vocablo en el segundo país más pobre de América Latina). La miseria y explotación, así como otras lacras económicas – sociales se presentan, se viven y se proyectan a flor de piel. Este análisis no obedece a creencias de complejos de inferioridad ni mucho menos. El rigor científico obliga a presentar la realidad tal como es: y la realidad es que hay dos Nicaragua. La Nicaragua del Pacífico, con su capital Managua, aunque con pobreza y marginación en su periferia, y la Nicaragua de la desesperanza, la desolación, la de inmortalidad infantil, analfabetismo, la falta de empleo y de recreación para la niñez y la juventud, cuya forma de divertirse es el alcohol en su inmensa mayoría y la drogadicción en una mínima expresión. Río San Juan se ubica en esta segunda Nicaragua. El Departamento aparece en los medios de comunicación escritos (La Prensa y EL NUEVO DIARIO) en los tiempos de exacerbación del falso patriotismo y nacionalismo. Es decir, cuando aparecen nuevamente las pretensiones (de las cuales no dudo) de la clase política y los gobernantes costarricenses sobre nuestro querido, amado y majestuoso Río San Juan.

Con el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional resurge la esperanza. Un concepto del socialismo científico es el desarrollo armónico y equilibrado del país. Es decir, invertir y desarrollar la periferia para descongestionar el centro (Managua) y evitar la formación de asentamientos, casas de cartón, barrios marginales y otras lacras, fenómenos sociales constituidos por la emigración del campo a la ciudad.

En la década de los ochenta, Río San Juan constituyó un punto de referencia experimental: (a propósito la medalla, Nadiezdha, Krúpskaya, se obtuvo en Río San Juan y no se le otorgó a la Asociación de educación popular “Carlos Fonseca Amador”, como asegura el maestro Orlando Pineda Flores).

El sistema internacional de áreas protegidas para la paz (Siapaz), era el referente socio-económico. Una visión bastante realista de lo que se quería y podía hacer en materia económica y social para el desarrollo de este marginado y abandonado departamento. A partir de 2008 el centro (el Ejecutivo) debe pensar más en Río San Juan.

No se puede continuar como en el tiempo de los gobiernos neoliberales: se cambia todo, pero no cambia nada. A inicios del año, hubo cambios de delegados de instituciones gubernamentales, pero sigue el mismo esquema heredado del neoliberalismo. Deterioro de la infraestructura, escasez de cuadros profesionales calificados, poca visión estratégica, armónica y coherente de los funcionarios estatales (delegados). Falta de coordinación y entrelazamiento de objetivos macros, entre los gobiernos municipales y el Estado, Instituciones claves con el instituto de la juventud, instituto de cultura y deportes no existen, los cuales son necesarios para la formación y orientación de la juventud y la niñez. Parece que esto no está en la visión de la alcaldesa Marisol Mcrea Quiroz y del secretario del consejo sandinista departamental Carlos Manuel López, quienes hicieron su agosto con los nombramientos de delegados estatales.

Río San Juan no debe ser tratado en este gobierno con desdén, menosprecio y desinterés. Hemos sido referencia histórica en el pasado y merecemos un trato especial.

Los estudiosos del Gobierno Central deben decidir y llevar a efecto el tratamiento del departamento como una zona especial. Otorgarle su propio presupuesto, completar los ministerios e institutos. Es decir, fortalecer la presencia institucional (a nivel de los poderes del Estado). Designar a un delegado de la presidencia (o secretario técnico) que atienda directamente los asuntos del gobierno (o Estado) y la relación con los gobiernos municipales. Controle y ejecute presupuesto según la planificación estratégica, es decir, que sea enlace entre el gobierno central y el departamento (preferiblemente que este cuadro sea oriundo de Río San Juan.

El concepto de departamento fronterizo con el que se mide Río San Juan, no debe continuar concibiéndose sólo en el aspecto militar. Esta concepción debe trascender a decisiones de desarrollo y bienestar económico – social, político y cultural de los abnegados habitantes del sureste de Nicaragua.

Por lo tanto se vuelve una necesidad que el Ejecutivo centre su mirada hacia el sureste de Nicaragua. La situación de pobreza, atraso, miseria y desolación de la mayoría de los habitantes de este departamento campesino, analfabeta, fronterizo y de tránsito migratorio, golpea la conciencia de quienes luchamos por un futuro mejor.

El departamento fronterizo con Costa Rica poco a poco va perdiendo su identidad (es más: no tiene casi identidad) los niños campesinos que viven en el borde fronterizo todavía van a escuelas de Costa Rica y cantan el himno costarricense.

La población va desapareciendo gradualmente del departamento. Hombres y mujeres jóvenes parten hacia la vecina del sur para desempeñar los cargos que los costarricenses aborrecen, como corte de caña, las bananeras, construcción.

Poco a poco se va cediendo territorio nacional a las compañías madereras costarricense y otras de capital transnacional. Igual sucede en el área turística, las aguas del Río San Juan cada día son contaminadas con los plaguicidas y pesticidas de las arroceras y bananeras costarricenses, provocando que las aguas subterráneas estén contaminadas, poniendo en grave riesgo la salud de los habitantes riosanjuaneños.

No es una posición y visión fatalista ni escéptica. Se trata de la dura realidad de este paradisíaco, pero olvidado departamento. Debe hacerse un alto en el camino.

La realidad económica, social, cultural y espiritual demanda, exige la elaboración, implementación y desarrollo de un plan estratégico que coherente y armónicamente desarrolle a los municipios en particular y al departamento en general.

De ahí la necesidad insoslayable del tratamiento especial que debe tener Río San Juan. Trato especial, descentralización económica, delegado de la presidencia y una secretaría técnica para la ejecución, seguimiento, control y evaluación de los procesos socio – económicos son elementos a tomar en cuenta para la transición del concepto militar de frontera al concepto de desarrollo socio económico.


No esperemos un huracán “Félix”. Es ahora o nunca.


* Lic. Carlos Corea Balladares
Graduado en ciencias sociales en la ex RDA y profesor de la Universidad Paulo Freire de San Carlos.