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Estimado lector, recientemente, conversando con un buen amigo, me decía, “Noel, tarde o temprano se tendrá que superar esta crisis y vale la pena, como nación, empezar a pensar, qué tendremos que hacer todos los nicaragüenses, de ahí en adelante”.

Me pareció un excelente planteamiento, ya que normalmente nos concentramos en lo urgente y muchas veces nos olvidamos de lo importante. Nos concentramos en la coyuntura actual y nos olvidamos del largo plazo. Nos concentramos en lo táctico y nos olvidamos de lo estratégico. 

Comparto con usted esta reflexión, ya que es una asignatura pendiente, por lo menos para mí. Y para motivarlo a reflexionar sobre este tema, deseo compartir con usted mis primeras reflexiones sobre el particular.

Para empezar por el principio, como dicen en mi pueblo, yo supongo que, superada la crisis actual, gozaríamos de un estado de derecho fortalecido, que garantice la seguridad física y jurídica, no solo de los inversionistas nacionales y extranjeros, sino de todos los ciudadanos y de todas las personas que deseen visitar o residir en el país.  

Recordemos que las prioridades de todo inversionista son dos: la seguridad física y jurídica y  la rentabilidad de su inversión. En caso contrario, lo único que atraeríamos sería a los especuladores y con ellos no se desarrolla país alguno.

Por lo tanto, lo segundo que necesitaríamos sería una estabilidad monetaria y libertad cambiaria; además de un sistema de precios de mercado, salvo en los casos de los servicios públicos, cuando no exista suficiente competencia. Cuando no existe estabilidad de precios y libertad cambiaria, lo que existe es especulación.  

Asimismo, muchos creen que al defender la estabilidad monetaria estamos defendiendo al sector empresarial en general o al sistema bancario en particular; sin embargo, estamos protegiendo a los asalariados, ya que la inflación es el peor impuesto que puede recaer en los sectores de menores ingresos.  

Cuando se pierden estas dos condiciones, necesarias pero no suficientes para el crecimiento económico, es muy costoso recuperarlas y toma mucho tiempo, ya que la confianza en el sistema se habrá visto afectada y es muy difícil reconstruirla. Nosotros lo sabemos por experiencia propia.  En consecuencia, la recuperación de los niveles de producción, una vez que superemos la crisis actual, sera infinitamente más fácil y más rápida de alcanzar, si conservamos la estabilidad monetaria y la libertad cambiaria.

Por lo tanto, mi primera reflexión es que, a pesar de la caída en la producción y el empleo que hemos experimentado, debemos hacer todo lo posible para seguir conservando la estabilidad monetaria y, por lo tanto, la libertad cambiaria. Y a los que entendemos y conocemos esta realidad, no nos debe dar pena explicarla y defenderla; ya que incluso, a mi juicio, es una responsabilidad ciudadana.

Y para ello, además de buscar una pronta solución a la presente crisis, necesitamos dos cosas fundamentales: primera, un déficit fiscal “manejable” y financiado sanamente, preferiblemente con recursos externos y mejor si son “concesionales” y, por lo tanto, provenientes de los organismos multilaterales de crédito. Y segunda, un sistema bancario sano, que fortalezca el control del riesgo crediticio y por lo tanto, financie únicamente a empresas y personas que son “sujetos de crédito”.

Sin embargo, con alguna frecuencia he escuchado a personas decir que este es un tema del cual no nos debemos preocupar, ya que superada la crisis, al gobierno que salga electo en las próximas elecciones, cualquiera que sea, automáticamente “le lloverá la ayuda externa” para continuar fortaleciendo la democracia y el estado de derecho.  

Pensar así es un gravísimo error. Y lo más preocupante es que personalmente he escuchado a gobernantes o funcionarios muy influyentes en los gobiernos anteriores, pensar de esa forma; hasta que, después de viajar a Washington o a París, la triste realidad los hace poner los pies sobre la tierra, cuando les dicen, “excelente todo lo que me ha dicho y lo felicito, pero vuelva a Managua y elabore un programa económico creíble y viable políticamente y entonces regrese, para que empecemos las negociaciones de un verdadero programa económico, con el aval del Fondo Monetario y el respaldo de la comunidad internacional. Para mientras, a nivel bilateral le daremos esta pequeña ayuda y vea que hace con ella”. ¡Y muchas veces esa ayuda solo ha servido para cubrir los gastos del viaje realizado!

Por lo tanto, la cosa no es tan fácil y, por ello, debemos hacer todo lo posible para conservar la estabilidad monetaria, ya que así la recuperación será mucho más fácil. Y naturalmente que esta historia no termina aquí, pero, como me recomendó mi querido amigo, la iremos compartiendo por “episodios”, durante los mismos días de la semana y siempre y, naturalmente, por medio de El Nuevo Diario

nramirezs50@hotmail.com 

*Doctor en Derecho y Economía.