Arturo D. Alarcón
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Las inversiones en eficiencia energética pueden apoyar a que las ciudades tengan un uso más inteligente de la energía, ayudando a reducir emisiones de carbono. Pero no solo esto, la eficiencia energética puede ayudar a optimizar el uso de los recursos públicos, que muchas veces son escasos.

Las ciudades consumen más del 65% de la energía mundial y representan más del 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En países como Brasil, por ejemplo, el costo de la electricidad ya es el segundo rubro de mayor gasto en los presupuestos municipales, superado solamente por el pago de la nómina.

Se estima que los 18 millones de puntos de iluminación pública distribuidos por el país representan el 3.24% del consumo total de electricidad en Brasil. La instalación y mantenimiento del alumbrado público es responsabilidad de los municipios; no obstante, más del 50% de las ciudades no disponen de recursos para invertir en expansión, modernización y mantenimiento de los sistemas de iluminación.

Pero el consumo de energía de los municipios no es solo en la iluminación pública. Existen cerca de 500 mil edificios públicos en Brasil, de los cuales el 31% son municipales. Muchos de esos edificios públicos son antiguos y utilizan tecnologías desactualizadas para la iluminación interna y aire acondicionado. El consumo de la energía es ineficiente, lo que resulta en un gasto público mayor al necesario. Con algunas diferencias de escala, es posible asumir que la realidad en muchos países latinoamericanos es similar a la situación de los municipios brasileños.

La eficiencia se entiende cómo hacer más con menos, y cuando hablamos de consumo de energía o de gastos públicos, ser eficiente es esencial. Por ello, aquí presentamos tres soluciones que, cuando diseñadas adecuadamente e implementadas utilizando tecnología de calidad pueden ayudar a reducir el consumo de energía y los gastos asociados de electricidad de su ciudad.

Tecnología LED

Las lámparas LED, para alumbrado público, tienen un gran impacto en la reducción de las emisiones de CO2 y en el consumo eléctrico, ya que pueden ser hasta un 60% más eficientes que la iluminación pública tradicional. Con 18 millones de lámparas en Brasil, el potencial de eficiencia energética es inmenso, pero aún es poco explorado. La inversión inicial para el cambio de las lámparas puede ser un obstáculo, pero es posible pensar en esquemas de participación publico privada (PPP) que ayuden al municipio a hacer mas eficiente su parque de alumbrado público.

Sistemas de control inteligentes

Los sistemas de control pueden reducir aún más los costos de energía y operación del alumbrado público, ya que los sistemas pueden ser programados para disminuir y aumentar la iluminación, dependiendo por ejemplo del día de la semana, del nivel de circulación de personas y vehículos, o del uso de los edificios. Asimismo, los sistemas de control de alumbrado público ayudan a reducir los gastos de mantenimiento, ya que pueden indicar el estado de las lámparas en tiempo real.

Edificios económicos, saludables y sostenibles

Un paso elemental para hacer edificios más eficientes es la sustitución de equipos ineficientes por eficientes. Dependiendo del tipo de edificios y equipos, el potencial para reducir el consumo de electricidad a través de la sustitución de equipos podría ser entre el 25% y el 60%, lo que también tendría un impacto en el gasto público (sea municipal, estatal o federal), que al final de cuentas, sale del bolsillo de los ciudadanos.

No obstante, la eficiencia puede pensarse también desde el diseño de arquitectura de los edificios, incluyendo elementos de eficiencia energética en el concepto, e implementando elementos de control térmico y de iluminación en la construcción. Esto tiene impacto no solo en el consumo, sino que puede incidir directamente en el bienestar de los usuarios de los edificios públicos (escuelas, hospitales, etc.).

Buscamos soluciones innovadoras

En el BID creemos que conectar este tipo de innovaciones con los municipios es una excelente oportunidad. Por un lado, podemos apoyar a los municipios a mejorar la eficiencia de su gasto público, y por otro, ayudamos a la implementación masiva de tecnologías innovadoras. Para ello hemos lanzado una convocatoria, a fin de conocer, mapear y difundir las soluciones innovadoras que están siendo implementadas en el mercado brasileño. Para nosotros eso es innovación abierta en la gestión pública.

En esa misma línea, el BID también conoce la importancia de apoyar a los municipios a mejorar la eficiencia de su infraestructura. Es por es eso que, a finales del año pasado, aprobamos una operación de US$600 millones que busca fomentar la eficiencia municipal en sectores como agua, transporte y energía en los municipios pequeños y medianos de Brasil.

*Especialista de la división de energía 
en Brasil del BID.

Este artículo fue publicado en el blog 
Energía para el futuro del BID.