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Ante el oscurantista y bochornoso proceder de los dirigentes universitarios que impidieron la presentación de la novela El cielo llora por mí del laureado escritor Sergio Ramírez Mercado en el Paraninfo de la UNAN – León conviene, desde esta columna, refrescar a esos dirigentes algunos de los conceptos claves del legado del Padre de la Autonomía Universitaria Mariano Fiallos Gil, cuya vigencia y práctica se hace ahora más necesaria.

Impedir la presentación de un libro en una universidad es negar la esencia misma de la universidad, tal como la concebía el Dr. Mariano Fiallos Gil, quien lúcidamente proclamó que: “La Universidad es, por definición, universal, y en ella caben todas las tendencias y modos de ser. Es por eso humanista por excelencia, y si combinamos el concepto que da su vocablo con el de libertad, tendremos una suma preciosa, ya que la libertad que busca la Universidad es la del espíritu”… Estas ideas se plasmaron en el lema universitario: “A la libertad por la Universidad”, que le era tan caro y que fue el distintivo de su gestión rectoral y de quienes le sucedimos en la Rectoría de la UNAN.

A los que recibieron con suspicacia el nuevo lema, el Rector Fiallos les hizo ver su profundo sentido filosófico: la libertad del espíritu es la que produce la lucha contra la ignorancia: “El hombre libre es el que interpreta el mundo por sí mismo, por su propia razón, sin encargar a otro, por miedo o pereza, de este placentero y angustioso oficio”. Deduce, entonces, que el principio de la educación universitaria debe ser la libertad, en su sentido más amplio.

Las relaciones entre la Universidad y la política fue otro de los aspectos más estudiados por el Rector Fiallos. Su pensamiento, al respecto, fue siempre muy claro. En repetidas ocasiones afirmó su propósito de espantar de la Universidad toda clase de politiquerías, tanto de arriba como de abajo, puesto que no es esa la razón de ser de la Universidad. A quienes propugnaban por el activismo político dentro de los recintos universitarios el Rector los detuvo valientemente diciéndoles: “¡No queremos aquí barricadas ni estatuas de políticos!”. A quienes incitaban a los estudiantes a lanzarse a la lucha callejera el Rector advirtió: “Señores, ¡Ni servilismo, ni cerrilismo”!...

Completando su pensamiento, el Rector Fiallos agregaba: “Esta reserva no implica dar la espalda a los problemas políticos de altura; todo lo contrario, los obliga más para cuando les toque su hora. Porque esto de ser universitarios y de ser hombres, es cosa seria”… La Universidad puede y debe discutir los problemas políticos; pero desde un punto de vista académico: “Hay que hablar, discutir y discurrir sobre todas las ideas, sobre todas las doctrinas y sobre todas las ideologías, porque la Universidad es libertad de pensamiento y tal libertad es la única garantía del desarrollo de la cultura y de las cosas del espíritu”…
Cabe señalar que las actuales autoridades universitarias de la UNAN – León expresaron su rechazo al proceder de esos dirigentes y presentaron sus excusas al escritor Sergio Ramírez Mercado. Es lo que cabía esperar de ellas, para que pueda afirmarse que el legado de Mariano Fiallos Gil sigue vigente en la conducción del Alma-Mater e inspirando su quehacer. Nuestro reconocimiento, especialmente a su Rectora, Maestra Maritza Vargas, primera mujer que desempeña este alto cargo en los casi doscientos años de existencia de la UNAN – León.

Como antiguo Rector de la UNAN y sucesor inmediato del Rector Fiallos, reitero mi repudio a la actitud antiuniversitaria de quienes se involucraron en semejante proceder, que desvirtúa y niega el legado de Mariano Fiallos Gil.


“A LA LIBERTAD POR LA UNIVERSIDAD”.


Managua, junio de 2009.