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Me llamó la atención el artículo del doctor Lenin Fisher, “El cuento de los restos del milenio”. Al terminar de leerlo me queda la duda de si el autor carece de información o hace una manipulación consciente de un tema sensible para las y los nicaragüenses. Conociendo la nobleza de su persona, me sorprendió el tono agresivo y peyorativo que a mi parecer cae en el racismo y la discriminación.

En honor a la verdad, la CRM es un programa de desarrollo donado, en palabras simples, regalo, del pueblo y gobierno de Estados Unidos, que no genera deuda al país y que ni usted ni yo, ni las generaciones futuras, mi estimado colega, cargaremos con saldos. No así, el préstamo o “ayuda” venezolana que ya aumenta los saldos de la deuda externa.

Como miembro pleno y del equipo de apoyo técnico del Condeleón, tuve la oportunidad de conocer sobre la Corporación Reto del Milenio, que planteaba una propuesta de trabajo conjunta para elevar el crecimiento económico y reducir la pobreza a través del fortalecimiento del comercio local y lograr la inmersión de éste en los mercados regionales. Además, consideraba el tema de la inequidad de género como un obstáculo al crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Por lo que, organizaciones de mujeres con legitimidad en los CDD y con representación en la junta directiva del Condeleón y Codechi, nos declaramos en alerta permanente. Exigimos se nos tomara en cuenta en la consulta del programa que estaba siendo coordinada por los alcaldes de León y Chinandega, todos militantes del partido FSLN.

Para el movimiento de mujeres, estar activas en ese espacio de participación ciudadana significó la oportunidad de participar en el encuentro con los y las congresistas norteamericanas, autoridades locales y nacionales. En ese encuentro, supimos por las congresistas, que ese programa exigía equidad de género, y en el compacto o convenio oficial entre los gobiernos de EU y Nicaragua estaba omitido. Demandamos a las autoridades competentes información y participación en todo el proceso. Como los alcaldes y autoridades nacionales dudaban del protagonismo económico de las mujeres, se levantó un mapa georreferenciado que demostró el valor productivo de ellas. Y como seguían dudando, se envió la propuesta elaborada colectivamente, por correo electrónico a las congresistas norteamericanas. De ahí, que la CRM tiene una estrategia de género que operativiza la política de equidad gracias a la incidencia proactiva del Consejo de Mujeres de Occidente (CMO), instancia de sociedad civil con representación en los 23 municipios de la región.

¿Qué significado merece incluir el 30% de mujeres en un programa de desarrollo, como la CRM? Digo desarrollo, no es sobrevivencia. La CRM está diseñada para crear o fortalecer capacidades productivas a gente con cierta condición productiva, poseedores de activos claves dispuestos a asumir el reto. La CRM, entrega en activos al productor o productora el 30% del proyecto. En cuanto a su pregunta: ¿por qué van lentos los proyectos en ese programa?, es oportuno decir que a dos años de ejecución la CRM ha incorporado a 1,400 mujeres que han escalado como clientes, con plan de negocio activo en distintos rubros, es decir; el 27% de cumplimiento de la meta (30%) a lograrse en los cinco años que dura el programa. Este logro satisface sobre manera a las mujeres que han empujado y fiscalizado la aplicación de la estrategia de equidad de género de la CRM. El abrirse la cuenta del milenio a las mujeres le ha merecido reconocimientos compartidos con el CMO dentro y fuera del país. Luego de sensibilizar, hubo que acercar la brecha con acciones positivas. No todas las mujeres poseen diez o más manzanas de tierra, el acceso al crédito es más difícil y recortado a ellas. El manejo de información y oportunidades de negocio son mínimos para las mujeres. Pero este programa al incluirlas les ha brindado confianza a sus saberes.

Una paradoja en esta historia. Al inicio muchos alcaldes adversaban el programa de CRM, “esos gringos” decía el ex alcalde Tránsito Téllez, “·Quieren imponernos carreteras, con eso no come la gente, eso no es desarrollo”, al contrario, las mujeres de Cinco Pinos, el Tamarindo, Poneloya, Tecuáname, Achuapa, decían: “Necesitamos carreteras para sacar la leche, los pescados, vender quesillo… que no se mueran las mujeres y los niños antes de llegar al hospital”, y calificaron de alienadas al imperio a las mujeres que le dieron respaldo a la CRM, aunque fueron ellos a Washington, a firmar el convenio de gobernabilidad que ahora desconocen.

La CRM,tiene como autoridad la junta directiva que preside el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Guevara, ministros y alcaldes. Ellos tienen el mandato de brindarle información al pueblo de Occidente de cómo se ejecutan los recursos y el programa.

No todo es blanco y negro. Para muestra 1,400 pequeñas y medianas productoras empoderándose económicamente en el Occidente del país. Mujeres que le agarraron el Reto a la cuenta del milenio, para transformar su finca, su vivero, su horno de artesana, su taller de procesamiento, su cooperativa de plátano, su cooperativa de camarón en modelos productivos, rentables y ambientalmente sostenibles.

Concluyo con un extracto de la carta que el CMO entregó el 10 de marzo, en Washington, a la Junta Directiva de MCC y a la Secretaria de Estado, Sra. Hillary Rodham Clinton, apelando ante la decisión de congelar los fondos de la CRM: “Terminar la ayuda en Nicaragua facilita al gobierno la dependencia de los pobres con programas de sobrevivencia”.


Sin la participación de las mujeres…no hay desarrollo.


*Foro Democrático León