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El BCIE se fundó en 1961 como “brazo financiero de la integración de Centroamérica”.

Sus primeros presidentes fueron dos nicaragüenses, Enrique Delgado y Gustavo Guerrero, que junto con Francisco Laínez fueron los economistas de más prestigio de su época.

Los objetivos del BCIE son “coadyuvar a la generación de empleo y elevar la calidad de vida” de los ciudadanos de los países socios.

Sus ejes estratégicos son “el desarrollo social; la competitividad; la integración regional y la sostenibilidad ambiental”.

Su agenda para el 2015-2019 es apoyar “el desarrollo humano, la infraestructura productiva, la energía, el desarrollo rural y medioambiente; la intermediación financiera y finanzas para el desarrollo y servicios para la competitividad”.

Sus estatutos prohíben “cualquier práctica fraudulenta, corruptiva, colusoria u obstructiva, cometida por contrapartes del BCIE”.

En particular, aquellas prácticas “que se realizan para deliberadamente destruir, falsificar, alterar u ocultar pruebas materiales para una investigación o hacer declaraciones falsas en la investigación, a fin de impedir una investigación sobre denuncias de prácticas corruptas, fraudulentas, coercitivas o colusorias, y/o amenazar, acosar o intimidar a cualquiera de las partes para evitar el conocimiento que tienen sobre temas relevantes para la investigación”.

Ante estos objetivos y estatutos, es inaudito y vergonzoso que el BCIE esté financiando la represión del Gobierno de Nicaragua vía la Policía Nacional.

¿Ayudándoles con más vehículos a llevar a gente inocente a la cárcel?

No se puede argumentar que son desembolsos de un préstamo antiguo, porque siempre hay condicionalidad en particular en contra de prácticas delictivas.

También está la parte moral, que está implícita en los estatutos del BCIE. Si el BCIE quiere cumplir con sus estatutos y objetivos y mantener su prestigio e integridad, los fondos destinados a la represión deberían ser usados en programas sociales e infraestructura de beneficio para todos los nicaragüenses.

* El autor es nicaragüense.