Edgar Zamora Y Silvia Barrantes
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Como el viejo dicho lo dice “es mejor prevenir que lamentar”, ¿por qué no aplicamos esta popular creencia también a nuestras carreteras?

Cada día los siniestros de tránsito siguen cobrando la vida de miles de personas en el mundo, hasta llegar a ser una pandemia mundial con consecuencias crecientes, llegando a la escalofriante cifra de 1.35 millones de fatalidades en 2016, según el último reporte de la Organización Mundial de la Salud.

Las lesiones del tránsito constituyen una de las principales causas de muerte en los países de mediano y bajo ingreso y la principal causa de muerte en los niños y jóvenes adultos, entre 5 a 29 años (OMS, 2018).

América Latina y el Caribe sufren también las consecuencias de esta pandemia, registrando alrededor de 110,000 fallecidos en 2016. Además de las muertes, los siniestros de tránsito provocan discapacidad a largo plazo y resultados adversos para la salud, ocupando el quinto lugar entre las causas de pérdida de salud en la región.

El Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020, incluye como segundo pilar las acciones para la planificación, el diseño, la construcción y gestión de vías más seguras para todos los usuarios. Sin embargo, en nuestra región aún falta mucho por hacer para adoptar técnicas efectivas para reducir la tasa de mortalidad en las carreteras.

Un diagnóstico realizado por el BID concluye que en América Latina la aplicación de los procesos de Auditorías e Inspecciones de Seguridad Vial (ASV e ISV, respectivamente) son incipientes y poco desarrollados.

Se evidenciaron pocas aplicaciones de las ASV e ISV en la región y aquellas que existen han sido realizadas principalmente por iniciativas puntuales de funcionarios o por algunas instituciones gubernamentales u organismos internacionales, más que por una política que obedezca a un plan efectivo para su realización.

Además, existen dificultades para poder hacerlo por la escasez de recursos humanos destinados a este propósito y al tener un carácter multisectorial, la coordinación para ponerlas en práctica no es fácil llevando al extremo de hacer casi imposible su aplicación.

Una ASV es un examen formal de los diseños de una vía futura, mediante el cual se valora el riesgo potencial de siniestros, el desempeño de la seguridad vial y se identifica la oportunidad de mejora de la seguridad para todos los usuarios. Por otro lado, una ISV se realiza como una revisión sistemática de una vía existente, con el fin de identificar los peligros potenciales para los distintos usuarios y proponer medidas correctivas.

Se ha demostrado que la aplicación de ASV o ISV pueden reducir considerablemente la cantidad de siniestros de tráfico en una zona determinada. Estas medidas no necesariamente llevan a grandes costos económicos, pero sí llevan a salvar vidas y evitar siniestros, reduciendo los costos para el estado y la sociedad en general.

Una infraestructura vial segura es aquella compuesta por elementos que colaboran en la reducción de la cantidad y gravedad de posibles siniestros de tránsito. Para ello, el análisis de riesgo de la siniestralidad vial es una estrategia realizada por grupos de especialistas que proponen introducir medidas de seguridad como resultado de un proceso sistemático, con base en estándares técnicos de eficacia demostrada.

Existe una necesidad de incorporar las ASV asegurar que se cumpla el nivel de seguridad de los proyectos viales desde las primeras etapas de la planeación, en donde son más efectivas para evitar inversiones costosas después de construida la infraestructura vial.

Las ISV llevan a corregir la infraestructura ya existente para hacer la más segura para los usuarios. Los elementos incluidos en las ISV deben presentarse como factores de reducción de los riesgos de siniestros de tránsito.

Las auditorías e inspecciones deben ser estandarizadas y diseñadas para garantizar que todos los elementos incluidos estén cubiertos y sean evaluados de igual forma y así asegurar una estandarización de la seguridad en nuestras carreteras.

Debido a esta necesidad latente en nuestra región fue que el BID decidió elaborar guías técnicas que puedan ser implementadas en las diferentes fases de un proyecto vial, dando como resultado la Guía para la Aplicación de Auditorías de Seguridad Vial y la Guía para la Aplicación de Inspecciones de Seguridad Vial, que fueron publicadas y puestas a disposición de la región con el fin de preparar a los técnicos y la sociedad para establecer estándares adecuados que ayuden a proveer de una infraestructura segura y procurar una reducción de siniestros y tragedias en nuestros países.

Este artículo se publicó en el blog

Moviliblog del BID.