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Estimado lector, si desarrollar el plan estratégico de una empresa es complicado en épocas de estabilidad y crecimiento económico, es mucho más difícil realizarlo en épocas de incertidumbre. Y de ello es que deseamos conversar en esta oportunidad.

Lo primero que debemos tener presente es que en épocas de incertidumbre proliferan los “analistas” que creen que para ser relevantes en ese momento, su tarea es ser lo más pesimistas posibles. Siempre tenga presente esa triste realidad. Conozco el lema de “prepararse para lo peor y trabajar para obtener lo mejor”; pero ello es muy diferente a dejarse guiar solo por “las aves de mal agüero”.

Lo segundo es que, así como en épocas de incertidumbre es mucho más difícil realizar un plan estratégico, también es mucho más difícil y yo diría, casi imposible, elaborar una “proyección” económica confiable que vaya más allá de aseverar que un clima de incertidumbre y sus consecuencias económicas no se supera, mientras no se supere la causa que lo originó; y esta aseveración, aunque sea obvia, es correcta.

Lo tercero es reconocer que, especialmente en épocas de incertidumbre el razonamiento y las proyecciones “lineales”, como las llamarían los expertos y que yo llamo, proyecciones basadas en “la regla de 3”, no funcionan. Y estas proyecciones simplistas que son las que normalmente utilizan los analistas que siendo pesimistas desean ser relevantes, no funcionan porque de por medio está el comportamiento de los decisores de la política económica y el de los agentes económicos que, en cualquier momento, pueden alterar la tendencia observada y especialmente porque, en épocas de incertidumbre, las emociones y la irracionalidad tienden a estar a la orden del día.

El análisis lineal, de primer grado, de regla de 3, o como usted le quiera llamar, puede ser útil para aprobar un examen de primer semestre en una escuela de economía promedio; pero a usted no le servirá de mucho, a la hora de, estando al frente de una empresa, tener que tomar las decisiones adecuadas para enfrentar la situación de incertidumbre en la que está operando.

Lo cuarto es reconocer que elaborar información y proyecciones confiables a nivel macroeconómico, requiere de una enorme cantidad de recursos y yo, que he estado al frente de un banco central, que he negociado con el fondo monetario, con el Banco Mundial y con BID, le digo que en general las fuentes y proyecciones más confiables, no necesariamente perfectas, son las del Fondo Monetario y las de los bancos centrales.

Y lo quinto que debemos saber es que el mejor indicador económico de que algo no anda bien, es la falta de publicación de ese indicador.

¡Esta es la gran paradoja de la información económica!

Y entonces, ¿qué podemos hacer ante esta realidad?

Lo primero es recordar que, en general, vale la pena ser muy cuidadoso cuando el mercado está eufórico y agresivo cuando el mercado está temeroso y mejor si ya ha entrado en pánico. Pero para que este principio funcione, usted tiene que estar razonablemente bien informado de lo que está ocurriendo y lo que podría ocurrir.

Lo segundo es que, una vez que ha obtenido la información económica más confiable, usted se reúna con su equipo de confianza y un buen “abogado del diablo”, para realizar su propio análisis.

Cuando mi internista me va realizar mi evaluación periódica, el mismo me indica a que laboratorio debo ir a realizarme los exámenes requeridos y le garantizo que no todos son iguales. Es el mismo principio. Sin embargo, cuando de por medio exista un conflicto político a nivel nacional, no base su análisis únicamente en las declaraciones políticas que sobre la situación económica estén brindando las partes en conflicto.

Lo tercero es no iniciar el análisis y tomar las decisiones cuando la crisis “está en lo fino”; ya que sería como desaprovechar el verano para reparar el techo y esperar el invierno para entonces ver que hay que hacer y luego, bajo la tormenta, empezar los trabajos. Recuerde, como ya lo dijimos, que Noé construyó el arca mucho antes que empezara el diluvio.

Y les cuento que, siguiendo este sabio principio, cuando estuve al frente del Banco Central y tuvimos que hacerle frente a la mayor crisis bancaria de los últimos tiempos, debido a que varios bancos estaban en manos de unos “malos banqueros”, con mucho tiempo de anticipación me reuní con mis colaboradores más cercanos y que tenían criterio independiente e invite a uno de los grandes expresidentes que el banco había tenido, y en ese momento tomé la decisión de lo que haríamos, si la situación financiera se volvía insostenible, cosa que gracias a dios nunca ocurrió. Establecimos un “protocolo automático” sobre qué hacer si el fuego se salía totalmente de con
trol.

Lo cuarto es tener presente que, especialmente en estos casos, los “kitchen cabinets”, los grupitos con “mentalidad de búnker”, los “yes-man”, o los que sin dominar el tema les encanta opinar para lucirse ante el jefe, no le sirven para nada. Y me refiero al “jefe”, no como la persona con la mayor posición jerárquica, sino, a quien detenta el verdadero poder en una institución que, muchas veces, resulta ser el “statu quo” al guiarse por el principio de “aquí eso no funciona”.

Y ahora, si usted esperaba que yo le empezara a hablar de fórmulas econométricas o algo parecido, pues estaba totalmente equivocado y le pido mil disculpas, ya que eso lo superé dos décadas atrás cuando, simplemente para escribir mi tesis doctoral y obtener el título, tuve que tomar un curso de econometría y en la tesis, a la fuerza, tuve que incluir unas pocas ecuaciones, ya que de lo contrario no me graduaría. Y desde entonces no he vuelto a abrir un libro sobre ese particular.

nramirezs50@hotmail.com

* Doctor en Derecho y Economía.