Noel Ramírez Sánchez
  •   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Estimado lector, recientemente las tres personas que salvaron al sistema financiero mundial, y a la economía en su conjunto, de la última crisis sistémica que hemos padecido, la cual ocurrió en 2008 y que se originó en los Estados Unidos, un país desarrollado y con el sistema financiero más avanzado que existe, publicaron un libro que usted debería leer.

Como usted sabe, estas tres personas son Ben Bernanke, Tim Geithner y Hank Paulson y el libro se titula, “Firefighting: the financial crisis and its lessons”.

Si bien es cierto, ellos están compartiendo sus experiencias al enfrentar una crisis financiera de carácter sistémico, los principios generales que nos brindan, le pueden ser de mucha utilidad cuando usted tenga que tomar decisiones bajo incertidumbre, con información incompleta, bajo una gran presión y sin disponer de todas las herramientas necesarias para enfrentar la situación de ese momento.

Lo primero que nos dicen los autores es que las crisis financieras, aunque hace unas dos décadas los expertos nos decían que ya eran “cosa del pasado”, nunca serán una “cosa del pasado”, mientras los bancos brinden crédito con el “dinero de otros” y, por lo tanto, el negocio financiero sea un negocio de confianza. Por otro lado, el alto apalancamiento y la “transformación de los plazos”, al captar recursos a corto plazo para prestarlos a largo plazo, es la esencia de la intermediación financiera. Pero este riesgo es especialmente cierto cuando aparecen “los malos banqueros”.

Por lo tanto, nunca se duerma en sus laureles y recuerde que la historia se repite y para sobrevivir y tener éxito, usted debe ser “paranoico”.

Lo segundo que nos dicen es que estas crisis nunca serán una cosa del pasado, ya que, la memoria colectiva es muy corta y pronto olvidamos lo ocurrido, especialmente si después de la crisis experimentamos un buen período de estabilidad y crecimiento, que nos hace recobrar la confianza perdida, antes de lo que hubiéramos esperado y, si no lo hemos olvidado, siempre diremos “esta vez es diferente”, que ha sido la frase más costosa para la humanidad.

Lo tercero que nos dicen es que cuando la crisis vuelve a estallar, de nuevo, los afectados no serán solamente los que irresponsablemente la causaron, sino que arrastrarán y hundirán a los que nada tuvieron que ver con la explosión de dicha crisis. Por eso es fundamental tratar de apagar el fuego lo más rápidamente posible, a fin de limitar el número de víctimas inocentes, aunque provoques un “riesgo moral”, que consiste en, al resolver la crisis, posiblemente crear algún incentivo para que la misma vuelva a ocurrir. Pero, según los autores, el riesgo bien vale la pena.

Lo cuarto que nos dicen es que cuando la crisis estalla, lo fundamental es acabar con ella y que ese no es el mejor momento para darle sus lecciones a los irresponsables que causaron la misma. Sin embargo, como ellos mismos lo reconocen, este aspecto es de los más controversiales en este tipo de procesos, ya que, legítimamente, la opinión pública deseará que se haga justicia con los responsables de la crisis, debido a los enormes danos que pudieron haber causado.

Lo quinto que nos dicen es que, en ese momento, al concentrate en acabar con la crisis, puedes dar la impresión de que estás salvando y protegiendo a los responsables de la misma, cuando en realidad, lo que estás haciendo es priorizar el salvar a los ahorrantes y al sistema económico en general. Pero la prioridad debe ser terminar con la crisis, aunque se cree “riesgo moral”, ya que como dicen los autores, “la incertidumbre es gasolina al fuego del pánico”.

Lo sexto que nos dicen estas personas, que han estado en la arena y en la primera línea de fuego, es que, por ello, cuando te metes a enfrentar una crisis de esta naturaleza, muy difícilmente quedarás bien con todo el mundo, especialmente en el período inmediatamente después de la crisis. Según los autores, la “politiquería” en torno a estos procesos es de lo más difícil de comprender y enfrentar. Sin embargo, según los autores, es mayor el costo de una recesión económica y su consecuente desempleo, y por eso, ellos decidieron actuar en su momento y escribir este libro, 10 años después.

Y lo último que nos dicen y que debería ser lo primero es que, para enfrentar una crisis como está, exitosamente y terminar con ella rápidamente, se debe disponer o tener acceso a los recursos financieros y humanos para resolverla. De lo contrario, si no se dispone de los recursos requeridos, la crisis se agravará y con ello se perjudicará a miles de personas que nada tenían que ver con el origen de la misma.

Lo curioso es que, lo mismo puede ocurrir con los ciclos políticos y con el juego de la democracia.

nramirezs50@hotmail.com

Doctor en Derecho y Economía