Silvia Barrantes
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¿Sabías que en promedio el costo de transporte público en Latinoamérica para una persona de bajos ingresos corresponde al 30% de su salario? Es decir, en promedio una persona gasta un tercio de su ingreso solo en ir y volver del trabajo.

La planificación de transporte se basa en cuatro objetivos: que sea eficiente, amigable con el ambiente, seguro y accesible para todas las personas. Todo esto dentro de un análisis en el que se contempla la calidad de servicio que se ofrece y los recursos disponibles.

El transporte público gratuito se enfoca en el pilar de dar acceso a todas las personas, sin limitar por el poder adquisitivo del usuario. Pero como el viejo dicho lo dice “no hay almuerzo gratis”, es decir, aunque el usuario del sistema lo percibe como gratuito, la realidad es que alguien está pagando por ese servicio. El patrocinador del servicio puede variar según el sistema que se emplee, puede tratarse de gobiernos nacionales, regionales o locales, que lo financian a través de impuestos; otra modalidad es que sea financiado por entes privados en algún acuerdo con la ciudad. Por esto, también se le llama transporte público libre de tarifa para así evitar que el usuario olvide que alguien está pagando.

Hay dos tipos principales de transporte público gratuito: los sistemas financiados por fondos públicos que pueden estar conformados por una o varias líneas de la red de transporte público de la ciudad, y los sistemas financiados por entes privados, ya sea por sus propios intereses o por algún acuerdo al que ha llegado con la ciudad, este segundo tipo ofrecen el servicio en un circuito interno de la ciudad, por lo general consisten en rutas que unen un sistema de transporte masivo con hospitales, universidades, centros comerciales, etc.

Actualmente, son muchas las ciudades alrededor del mundo que cuentan con algún sistema de transporte público gratuito o libre de tarifa, en su mayoría limitado a ciertas líneas o circuitos.

Esta estrategia busca incentivar el uso de transporte público, así como garantizar la accesibilidad al sistema por parte de las personas de bajos ingresos, al menos en algunas rutas principales. Algunas ciudades han ido un poco más allá y han hecho todo su sistema de transporte público libre de tarifa, una de estas ciudades es Tallin en Estonia que desde 2013 cuenta con transporte público gratuito para sus residentes, esto la hace conocida como la capital del transporte público gratuito. Una evaluación muestra que la cantidad de personas que usan el transporte público en lugar del vehículo aumentó en un 8%, en cuanto a que, si el esquema mejoró la movilidad y accesibilidad de los residentes de bajos recursos y desempleados, los resultados no pudieron ser atribuidos al factor de contar con transporte público gratis. En cuanto a los ingresos de la ciudad para poder cubrir este sistema, la ciudad reporta que los ingresos han aumentado debido a que muchas personas se han registrado como residentes de la ciudad para poder optar por el transporte público gratuito y terminan pagando impuestos a la ciudad que antes no pagaban.

*Este artículo se publicó en el blog del BID Moviliblog