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El viceministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa Sergéi Riabkov dio unas declaraciones que me llamaron mucho la atención.

Cuando un periodista le preguntó acerca del informe de derechos humanos sobre Venezuela —que la señora Michelle Bachellet había presentado—, respondió: “Ellos deben tener derecho a responder, a hablar. Y no debe ser únicamente una calle de un solo sentido, con solo críticas y sin consideración a las respuestas y acciones que emprende el gobierno en esta área”.

Mi punto. 1) Los informes de derechos humanos están hechos para defender a los desprotegidos, los ciudadanos, avasallados por los todopoderosos estadistas que tienen el monopolio de las armas, las cárceles, los tribunales de justicia (¿O la justicia debe estar del lado de Goliath?); 2) la señora Bachellet siempre ha sido de izquierda. Ella increpa al gobierno Maduro, porque a este le corresponde rendir cuentas por los crímenes y abusos a los derechos humanos cometidos contra ciudadanos venezolanos; 3) todo informe internacional está hecho contra los gobiernos, sin importar el color ideológico de quien esté en el poder. Por tanto, no es una acusación para que el poderoso se defienda. Es un llamado para que se frene la represión, los abusos, crímenes; y se castigue a los culpables que los han cometido.

El vicecanciller ruso —que no dudo sea un tipo preparado y diestro en asuntos internacionales— deja traslucir una miopía asombrosa. Él, que vive en la cuna de la revolución más grande que hizo la humanidad en el siglo XX, y que debería estar del lado de los oprimidos, más bien está del lado del dictador.

¿Por qué? En este caso, el dictador es su aliado. (El mismo lo dice así para el diario español El País, 10/julio/19).

Acá se rebela la falsedad de los que asumen un liderazgo internacional con base en intereses. No defienden valores; defienden lo que les conviene. No creen en principios. Si así fuere, estarían del lado de los oprimidos venezolanos que huyen (ya casi son 4.7 millones de refugiados en 8 países); o mal viven en Venezuela, donde los gobiernos Chávez-Maduro destruyeron la riqueza nacional derivada del petróleo, y ha vuelto miserable y arrepentido a ese país.

¿Qué oportunidades hay que darle a un régimen que encarcela, tortura, reprime o exila a aquellos que disienten de los gobernantes que tienen 19 años en el poder —a vista y paciencia de muchos—? ¿Quién puede ser culpable de la situación que hoy vive Venezuela, si el país sigue administrado por los mismos?

¿Qué papel juega el Kremlin?

Es el que le ha vendido armas a Chávez y Maduro. Y estas solo han servido para hacerles mucho daño a sus propios compatriotas. ¿Solo arman a los verdugos?

No dudo, en absoluto, que el pueblo ruso sea bondadoso. Pero no creo que esté bien enterado de las intenciones que sus gobernantes tienen cuando van por el mundo vendiendo armas.

¿El vicecanciller Riabkov olvida que lo único que hizo Chávez fue despilfarrar cientos de millones de dólares para tratar de vender una revolución que ha sido incapaz de propagarse, aún teniendo mucho dinero?

¿Cómo los neorevolucionarios pueden conquistar a otros, con el ejemplo, si lo primero que hacen es reprimir a los que no están convencidos de seguirles o quieren ser independientes? No respetan a quienes no piensan como ellos (Esa es su mayor adicción: ¡Reprimir para conservar el poder!). ¿O es que no recuerdan que cuando eran opositores socialistas, había organismos de derechos humanos que abogaban por ellos?

Si el Gobierno venezolano hubiera sido de tinte conservador, socialdemócrata o social-cristiano, el informe de la señora Bachellet habría sido igualmente contundente. No se hizo para denigrar o derribar a un Gobierno, sino para que haya justicia cuando los que no tienen el poder absoluto, son atropellados.

Además, recoge derechos violentados que están en la Constitución venezolana.

No se trata de acusar al Gobierno de Venezuela porque sea de izquierda. Se trata de decirle: no les hagás daño a tus adversarios por protestar, como a ustedes les pareció injusto ser reprimidos cuando también protestaban.

Viniendo de la señora Bachellet la firma del informe de derechos humanos sobre Venezuela, se confirma que no hay sesgos. Se lo está diciendo una lideresa socialista.

Señor Riabkov: usted sabe historia. Muchos pueblos han estado del lado de la exclusión. Pero tienen derechos y libertades; son ciudadanos, no súbditos.

Los opresores han sido quienes controlan —autoritaria o totalitariamente— el poder, aunque luzcan máscaras rojas o se llamen revolucionarios.