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¿Quiénes son los más impactados por la crisis económica mundial? Los niños y las niñas. Por su causa perecerán 400 mil en el presente año y lo peor es que sin justificación, porque son muertes evitables. Según Oxfam, las empresas financieras del mundo ya recibieron o se les ha prometido 8.4 trillones de dólares para su rescate. Por esa suma, con únicamente los intereses de una semana, se salvarían las 500 mil madres que mueren anualmente durante el embarazo o el parto en los países en desarrollo.

La ayuda actual de los países ricos a los 3 mil millones de pobres del mundo significa sólo 20 dólares por habitante anual. Aumentándola al 0.7% de su Producto Interno Bruto, según fue aprobado por ellos mismos en la ONU, pero no cumplido, se rescatarían de inmediato millones de vidas. Los cientos de miles que mueren por viruela, podrían salvarse con una vacuna que cuesta menos de un dólar. La malaria mata un millón de niños por año. Si tuvieran mosquiteros, que valen menos de 10 dólares, no perecerían.

La sabiduría más antigua del género humano de todas las espiritualidades, advierte severamente sobre no ser indiferente frente a estas injusticias. En el Antiguo Testamento, la Divinidad reclama: “No desatenderás la sangre de tu prójimo”, y los profetas de Israel exigen: “No habrá pobres entre vosotros”.

Los Proverbios dicen: “El que oprime a los pobres ofende a la Divinidad, el que es solidario con ellos la honra”. Santo Tomás plantea: “El pan que retienes le pertenece al hambriento”. Confucio denunció al Rey Hui de Lang en estos términos: “Hay personas muriendo de hambre en los caminos y tú no abres las puertas de tus graneros para ellas. Cuando la gente muere tú dices: no es responsabilidad mía, es el año”. En qué difiere esto de apuñalar a una persona, matarla, y decir “no fui yo, fue el cuchillo”.

La crisis causada, según se reconoció en la reunión del G20, por graves fallas éticas en las políticas públicas y las conductas de algunos de los sectores más poderosos de la economía de los Estados Unidos, y del mundo rico, está provocando sufrimientos inmensos en los humildes que reciben a pleno sus efectos. Ha llegado la hora de fortalecer políticas públicas protectoras de los más débiles como prioridad absoluta, deben ser vigorizadas con el acompañamiento del voluntariado. El presidente Obama lanzó una iniciativa relevante que el Congreso americano aprobó, expandiendo en gran escala el servicio comunitario (6 mil millones de dólares en 5 años).

La Cepal estima que al finalizar el presente año, en América Latina la economía decrecerá un 0.3% y el desempleo aumentará a 9%, lo que recaerá explosivamente sobre los 190 millones de pobres. Urge pensar en eso, en primer lugar en las políticas públicas, y al mismo tiempo vigorizar la acción voluntaria. Las generaciones futuras juzgarán a las presentes ante todo por qué grado de sensibilidad y solidaridad que mostraron ante los indefensos en medio de la crisis.


*Asesor Principal del PNUD para América Latina y el Caribe.