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Las primeras protestas, a gran escala, en China Continental ocurrieron en Tiananmen, en 1989. Treinta años después vemos a Hong Kong hacer algo parecido.

Estas protestas crecientes están cumpliendo 8 semanas. ¿Hasta dónde llegará esto? ¿Cómo reaccionará el Gobierno de Beijing que tiene en Carrie Lam, solamente, a su títere? Sabiendo que los hilos los maneja el señor Xi Jin-Ping.

Mi punto. El capitalismo sin democracia es un imperfecto siamés. No se puede estar bien, sintiéndose oprimido. Los neocomunistas son torpes lidiando con protestas opositoras. Es su talón de Aquiles. Mientras los chinos aprendieron a manejar un país con las reglas del capitalismo, no han comprendido las bondades de las reglas y valores democráticos. Las protestas en Hong Kong son, por ahora, un gran desafío para el gobierno autoritario de China Continental. De lo que suceda en esta región autónoma especial, que Londres cedió en 1997, sabremos si Beijing está dispuesto a ser flexible y respetar los derechos humanos, pos-Tíbet.

Nadie en Beijing pensó que después de la “rebelión de los paraguas” (2014), los hongkoneses irían más lejos. Tampoco los seguidores del régimen comunista chino pensaron que iban a manejar mal a Hong Kong, si usaban una flexibilidad controlada. O haciendo concesiones moderadas que nunca les permitieran que algo se les soltara de los hilos. ¿Olvidaron la vocación libertaria de los pueblos?

Parece que esto va para largo. Los muy instruidos ciudadanos de Hong Kong están poniendo a prueba la capacidad de desgaste y reacción del gobierno marioneta. Se ha llegado a mencionar que, incluso, el Ejército Popular de Liberación (los soldados de Beijing) estaría dispuesto a entrar si las cosas se ponen peor. Se habla ha de 49 detenidos y 16 heridos. Y el número de los perseguidos por los cuerpos de seguridad es incontable.

¡No sorprende ver cómo reaccionan estos dueños absolutos del poder que creían que Hong Kong era fácil, manejable y pequeña!

Paralelo a ello, en Rusia miles de manifestantes también protestan en las calles de Moscú. ¿Razón? La arbitrariedad del régimen de Putin, que ha prohibido que algunos partidos políticos opositores participen en la contienda electoral. ¿¡Para qué, si él, después de 20 años en el poder, es el nuevo zar!?

En todas partes del mundo hay protestas. Lo único que varía es cómo responde cada gobierno a cada situación: ¿con madurez y prudencia o con represión y violencia? Y como si lo encuadráramos en una matriz del comportamiento de los regímenes autoritarios-totalitarios, estos optan por la fuerza. Nunca por la moderación o por hacer concesiones a los opositores.

La agenda internacional de China Continental está muy agitada. Se enfrenta, de una u otra manera, a Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, en una guerra comercial a diferentes velocidades, respectivamente.

Pero hay cuestiones internas que trascienden el ámbito doméstico. Y en las que el mundo está observando cómo podría reaccionar el régimen del señor Xi. El asunto del Tíbet ha estado algo apagado; Taiwán siempre sigue siendo un big issue; pero los sucesos recientes en Hong Kong, creo que, además de tomar por sorpresa a muchos, están poniendo a prueba la capacidad de las autoridades chinas, en Hong Kong, para encontrar una salida que no deteriore el bienestar y las libertades de los hongkoneses, ni merme el poder absoluto de Beijing.

Es una prueba crucial. Me inclino a pensar que seguirán reprimiendo más y se abrirá una nueva herida que pondrá en entredicho las habilidades ―hasta ahora no enervadas del gobierno Xi― para contener los ímpetus libertarios de los chinos en Hong Kong. Sin dudas, la máxima de los gobernantes poco tolerantes o torpes es: “No hay que dejar que esto siente un precedente”.

Y ello funciona en ambas vías. Pero, ¿En China Continental solo desean un régimen autoritario capitalista? ¿Cuándo habrá quien, dentro del PC, pida reformas democráticas?

Es ingenua la pregunta anterior. Pero cuando hay demasiadas cabezas en un partido, siempre hay alguna posibilidad de rebelión o de detenerse para reflexionar.

Siendo lo que ha sido los seguidores de Xi, no deberíamos esperar mucho. Pero, ¿por qué no sería posible un giro desde la pequeña región del Hong Kong?

En Taipéi están aceitando las baterías de sus antiaéreas. Pero, hay que ponerles mucha atención y ser solidarios con los demócratas hongkoneses, que también tienen puntos válidos, valores fuertes y demandas justas.

¿Por qué debemos asumir que los que tienen el poder total serán los vencedores?

En el juego político, la fuerza bruta no siempre triunfa.