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Más que los enemigos árabes externos, la verdadera “bestia negra” de la derecha y la ultraderecha israelíes es hoy el millón y medio de palestinos residentes en Israel. A ellos se les exige lealtad absoluta al Estado y a los símbolos patrios, que exaltan las tradiciones y “el alma” judías, y el cumplimiento del servicio militar, mientras se multiplican las presiones y las expresiones claramente racistas en boca de altos dirigentes nacionalistas, ya sean del Likud (literalmente “La consolidación”, que es un partido de derechas) y de Israel Beiteinu (literalmente Israel es Nuestra Casa), es un partido de extrema derecha formado en gran parte por la inmigración rusa.

Más allá de sus diferencias políticas, todos estos sectores coinciden en defender la índole estrictamente judía del Estado y en considerar a los palestinos como su más peligroso enemigo interno. El dirigente de la extrema derecha Avigdor Lieberman fue nombrado Vice primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores de Israel.

Por eso la propuesta de su partido: que cada israelí preste juramento a la bandera (que incluye la “estrella de David”, símbolo del judaísmo), cante el himno nacional (que evoca el “alma judía”) y cumpla, llegado el caso de manera civil, con el servicio militar.

Otro miembro del Likud, Moshe Feiglin, compite para el libro Guinness de la arabofobia cuando dice: “Pueden enseñarle a hablar a un mono, pero no pueden enseñarle a un árabe a ser democrático. Ustedes se enfrentan con una cultura de ladrones y bandidos. Mahoma, su profeta, era un bandido, un asesino y un mentiroso”.

Si la “guerra contra el terrorismo” va a ser sustituida por un esfuerzo por reconciliarse con los mundos árabe y musulmán, EU, tendrá que replantearse su alianza con Israel. Con exactitud no sabemos que hará Obama respecto a Oriente próximo.

El ataque de Israel contra Gaza ha provocado una reacción más negativa de lo habitual en EU, y con los medios de comunicación describiendo el sufrimiento de los palestinos de una forma que habría sido impensable hace unos años.

La respuesta por parte de Israel y sus defensores en EU (que son únicamente judíos, ya que el grupo de presión de Israel en sentido amplio abarca a los fundamentalistas protestantes y a los que defienden la unilateralidad en política exterior) ya está clara: hacer hincapié en la amenaza de Irán, que se supone hace imprescindible la alianza con Israel.

En esta circunstancia podría venirle bien a Obama, el aumento del escepticismo entre muchos judíos estadounidenses respecto a la conveniencia de animar a Israel a marchar hacia un nuevo complejo de Massada.

El término “complejo de Massada” a veces se aplica fundamentalmente a los defensores de las políticas de extrema derecha en el gobierno israelí. En este contexto, el recuerdo de Massada es un modelo inspirador de ofuscamiento de una obsesión, un complejo que podría pervertir criterios morales.

Se caracteriza como Massada israelí: “mito, obsesión (en hebreo, dybbuk), complejo, este símbolo ha tenido una poderosa afirmación de la conciencia de Israel, especialmente a causa del Holocausto”.

Un gobierno de extrema derecha presagia el renacimiento del viejo sueño de construir un “Gran Israel”. Para eso debe mantenerse firme en relación a todos los asentamientos, de no acordar con los palestinos, de no hacer concesiones sobre tierra ocupada, semejante gobierno será el más extremista de la historia de Israel.

El actual Primer Ministro de Israel desde marzo de 2009, Benjamín Netanyahu, dijo: “Será el suicidio si se retira de la tierra ocupada”. Al decir esto, expresa claramente su posición con respecto a todo el proceso de paz. Se debe de salir de cualquier duda en cuanto a donde se encuentra en la Declaración de Principios conocida como el Acuerdo de Oslo. En su opinión, ese acuerdo es un intento de impulsar a los israelíes hacia la roca de Massada para cometer suicidio colectivo.

La narración mítica Massada se ha convertido en un gran e importante ingrediente en la formación de la identidad personal y nacional, de la nueva generación sionista. Que produce un judío orgulloso y arraigado a su tierra. De hecho, pueden luchar por esta tierra, hasta el final si es necesario. Es evidente que la mítica narrativa tiene un fuerte efecto para varias generaciones que fueron influenciados por los ortodoxos.

Israel es un país secuestrado internamente por los rabinos y fundamentalistas vestidos de negro, por colonos racistas que sueñan con el Gran Israel, por variopintos fanáticos y otras especies raras; la mayoría financiados y alentados desde el exterior, especialmente desde los Estados Unidos y Europa, que se oponen a la devolución de los territorios ocupados.

Aunque los israelíes judíos dicen que quieren un Estado para ellos, se ha convertido en un gueto armado, rodeado de murallas y habitado por una angustia demográfica. Invitándoles a salir de su aislamiento moral en un ámbito más abierto de la libre elección, lejos de su actual liderazgo en sus esfuerzos por implantar en ellos un complejo de Massada.

Debido a nuestra interdependencia, cualquier régimen en el mundo que eleve a una nación o grupo humano por encima de otro inevitablemente fracasará. Aún queda una oportunidad para que la sociedad israelí rompa el círculo de miedo, desesperación y odio creciente; es necesario reconocer los derechos de los palestinos y abandonar los territorios ocupados ilegalmente. Sólo la comunidad internacional puede imponer a Israel una solución.


*Jurista, Politólogo y Diplomático.