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Los medios internacionales recogen las protestas de Rusia, y la represión contra muchos moscovitas lanzados a las calles.

Razón: las elecciones de diputados para la Duma y de nuevas autoridades municipales que se avecinan no contarán con todos los candidatos que se puedan inscribir. Las autoridades electorales moscovitas (controladas por un solo dictador) impidieron que muchos candidatos no oficialistas pudieran postularse a cargos públicos. Y ahora la policía (dirigida por un solo dictador) reprime a los manifestantes opositores en Moscú.

Mi punto: Vladímir Putin tiene en sus manos la oportunidad de encausar a Rusia por la vía democrática. Si actúa más represivamente, perderá una gran oportunidad. Los 20 años que tiene en el Kremlin no son porque no haya quien lo sustituya; sino porque él no permite que nadie le haga sombra o se le oponga (esa es la lógica dictatorial). Según su concepción, formación y antecedentes leninistas-estalinianos, el poder se obtiene para siempre (la lógica leninista). Y su ambición yace en que Rusia sea la única potencia que controle el mundo ―a pesar de Washington y Beijing―: fabricando armas, vendiéndolas e interviniendo en conflictos internacionales.

He sostenido en todos mis escritos que si el señor Vladímir Putin cree que sigue la ruta para poner a Rusia en la cumbre, armándose hasta los dientes, se equivoca.

Cuando solo se dispone de armas para reprimir e intimidar a todos los opositores (la lógica de gobernar dictatorialmente), cualquier crisis podría echar todo por el suelo. Pues, ¿quién dice que las armas lo resuelven todo?

Putin, siendo dictador, no está haciendo más felices a los rusos; no está haciendo crecer su economía; no está creando un modelo ejemplar. Al contrario; sí está llevando de regreso a la Federación Rusa al mismo lugar donde estuvo la Unión Soviética. No comprendió bien la historia. Más bien, está cometiendo los mismos errores que sus antecesores marxistas-leninistas.

Se vienen a mi mente las palabras que Nikita Kruschev, el entonces mandamás comunista que en 1956, en un encuentro con diplomáticos occidentales en la Embajada polaca en Moscú dijo: “Los vamos a enterrar”.

¿Y quiénes fueron los enterrados?

Mientras la China Continental ha hecho crecer exponencialmente su economía, en el Kremlin solo desean que el ejército rojo vaya por todo el mundo alzando altares bolcheviques.

La lección del armamentista Hitler es que no leyó la historia de Napoleón Bonaparte, al querer conquistar Rusia.

Cuando terminó la segunda guerra mundial, estando Josep Stalin en el poder, en la URSS, inició su carrera armamentista. (¿Cuántas son las alternativas de pensamiento de un militar?) Pero, cuando en 1989 esta se desplomó, ninguno de los cohetes o ametralladoras estupendas detuvieron el estrepitoso fracaso.

Si los que usan las armas creen ciegamente en ellas y las utilizan para reprimir o matar, no tienen buenos sentimientos, y si las usan para forzar negociaciones, no tienen inteligentes argumentos.

Las protestas en Moscú, creo, endurecerán la mano férrea de Putin. Pero le crearán un precedente que lo alejará para siempre de Occidente, donde él anhela verse y sentirse acogido.

¿Podrá revertir todas sus intenciones autoritarias?

El modelo de Rusia (manejada por un dictador) y el de China (manejada por otro dictador), solo tienen dos caminos: llevar a sus países al futuro o volverlos al pasado tenebroso de donde salieron.

¿Existe hoy una nueva China y una nueva Rusia? ¿O solo vemos el viejo vodka en nuevas botellas?

Si las protestas en Hong Kong escalan, igual sucederá en las calles de Moscú. Y si la represión contiene a opositores, el descontento general, aunque subyacente, cundirá indetenible.

Tampoco es razonable creer que todo alzamiento popular es alimentado por los Estados Unidos. Cuando oigo este argumento pienso: ellos dicen esto porque es el miedo racional que desde el interior de sus conciencias surge por sus años de formación en la conspiración. Lo que ellos hicieron, creen que todos los demás lo hacen.

Putin quiere eliminar todo obstáculo o riesgo que ponga en peligro sus intenciones de perpetuarse en el poder. Además, ello no solo se alimenta de planes estratégicos. Tiene una escuela: la del culto a la personalidad, donde lógicamente, los Kim sobresalen, no sin generar deseos de emulación entre sus pares rojos.

El instinto del endiosamiento es un sustento que ceba sus egos.

Rusia es más débil que China. Beijing tiene recursos financieros, económicos, tecnológicos, industriales, etc.

Putin enfrenta hoy un gran desafío. Si actúa moderadamente, evitaría una crisis insoluble.

¿Comprenden los dictadores que la suerte inicial se pierde cuando abusan del tiempo?