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I
Cuando aquí decimos hice o hicimos puede que nos refiramos a alguno de nosotros dos o a los dos, o a ninguno.

Y es que las parejas que viven juntas suelen fastidiarse, generalmente pactan aguantar sus contradicciones hasta que la muerte los separe.

Nosotros en una relación de plena libertad hemos pactado que nos entierren en la misma fosa o sea que convivimos libres y no cotidianamente unidos, hasta que nos una la muerte.

II
Tienta tocar estos temas de unidos en los contrarios y nos hace pensar que talvez Neruda pudo haber dicho: me gustas cuando hablas porque estas como presente, y de ese modo no hacernos sentir que solamente “me gustas cuando callas porque estás como ausente”.

Entre las cosas bellas que extraña Armando Manzanero dice que “te extraño como se extrañan las noches sin estrellas” y a nosotros se nos antoja extrañar también las noches con estrellas.

Pero uno puede jugar con las románticas canciones de Manzanero y con el debido respeto también se puede parafrasear a Neruda pero Rubén es Rubén y aquí la cosa no es juego, dejamos sus palabras.


III
Dice nuestro bardo en “Pasa y Olvida”:
No llegarás jamás a tu destino;
Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante!
Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas…
Y soñar es un mal. Pasa y olvida,
pues si te empeñas en soñar, te empeñas
en aventar la llama de tu vida.

¿Y si cometemos el sacrilegio de contradecirle?
Y ni es malo soñar, ni tener fantasías,
Pues si te empeñas en soñar, te empeñas
En iluminar la ruta de tu vida.


IV
En la Biblia podemos aprender lo intricado de las relaciones humanas, o en los teatros, leyendas y mitología de los griegos y de los romanos, así notamos que casi nunca hay dicha eterna, pocas veces se quedan las parejas juntas “hasta la muerte” y más bien muchas parejas son separadas por desamores, o por caprichos del destino.

Los celos, odios, venganzas, amores prohibidos o fortuitos siguen existiendo. En el Arte de Amar, escrito por Ovidio en el año 2 a.C., comprobamos que no han variado mucho los sentimientos y circunstancias amorosas desde entonces. Sus relatos de las relaciones amorosas, las infidelidades y escarceos, siguen siendo muy similares a los de hoy, y hasta los consejos que da a varones y damas para conquistar al ser que su deseo persigue, son aplicables en pleno siglo XXI.


Posiblemente reforzado por su abundante experiencia en el tema ya que a los 30 años, Ovidio se había casado tres veces, divorciado dos y se le atribuyen numerosas amantes.


V
Nos decía un amigo común, que el matrimonio debería ser un contrato renovable por cortos períodos, él sugería dos años como máximo, no sabemos si en dos años una pareja llega a compaginar sus contradicciones o a valorar y sumar sus semejanzas y dejar un poquito de discordia para darle sabor.

Y hablando de Manzanero cómo nos golpeó su último divorcio. Cuando encarceló a su ex esposa, nos quedamos cantando melancólicamente: Esta tarde vi llover, vi gente correr, y no estabas tú, ni la amada judicialmente impedida de estar por una deuda.


VI
Es esquivo el amor, y cada cual lo entiende a su manera, hay quien ama la belleza física, quien busca inteligencia, quien busca otras afinidades, o quizás no busque sino que cuando encuentra lo que le atrae, más algo con que agrega la costumbre, se va enamorando.

En las familias pudientes de la Europa medieval o en la América recién colonizada, no se buscaban amores, simpatías ni compatibilidades, simplemente celebraban un contrato por el que se entregaba a la mujer por una dote además de buscar que los matrimonios favoreciesen a las dos familias.


VII
Cuando nosotros formábamos una pareja cotidiana, con las mutuas concesiones, nuestros hijos gemelos comenzaron a tener peso en la fórmula de entendimiento. Ellos decían que nuestra familia era un sistema planetario pero con cuatro soles, ningún Sol quería ser planeta con una órbita limitada ni mucho menos ser satélite.

Uno de nuestros hijos nos expresó que dos de nosotros teníamos órbitas previsibles y que teníamos que cambiar de órbita para evitar una colisión con los otros dos soles girando en órbitas libres.


VIII
Contestando la pregunta tantas veces requerida vamos a decir que estamos tan indivisiblemente unidos como siempre, pero cada cual es su propio Sol y que cada uno sabe que el otro estará ahí cuando tenga que extender su mano para apoyarse.

Y a nuestros otros dos Soles los sentimos aún nuestros, aunque brillan por sí mismos en sus particulares espacios, cerca pero guardando espacio como recomienda Khalil Gibran:
“Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para todo y siempre. Amad uno al otro, pero no hagáis del amor una traba: Llenad las copas el uno al otro, pero no bebáis en una sola copa. Vivid juntos, pero tampoco demasiado próximos”

Managua, en medio del miedo a la gripe humana A que nos confunde y en plenas lluvias y sus gripes de verdad.


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