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Dejad que los perros ladren Sancho, pues vamos cabalgando. Traigo a colación esta memorable enseñanza del genio de la literatura española Cervantes, a propósito de un artículo que leí recientemente en las páginas de Opinión en este diario, escrito por el señor Hilario Pérez, cuyo título es una interrogante que plantea, “Te pregunto Comandante…vale mi carné.

En la mencionada nota pone en evidencia un conflicto devenido de la generalizada entrega de carné de militante que anda haciendo el partido gobernante y que igualmente ha generado toda una serie de contradicciones por la forma en que se está haciendo, todo esto en aras de inflar una presumida pompa de jabón en la que se pretende dejar en evidencia una falsa y equivocada percepción de que el FSLN cuenta con una millonaria militancia política para arrebatarle las elecciones a cualquier otra agrupación política; pero hay un 68% de votantes que desvirtúa esa concepción y que es una realidad inobjetable.

Pero no es ése el motivo de mi nota, sino contradecir con mucho respeto al estimado amigo Hilario Pérez, que según pie de artículo es Capitán Retirado y Militante. Lastimosamente en mi país somos muy dados a hablar mal de la gente, es como una permanente mala educación de la que nos cuesta deshacernos, muchas veces ponemos en entredicho la honorabilidad de las personas sin importarnos para nada si le hacemos daño, independientemente de que éste sea militante o no, pero hay valores humanos que son propios e inherente a las personas y que con carné o sin ste siempre están ahí y son las características con las que podemos identificarlas.

Las contradicciones o problemas que esgrime el amigo Pérez le son atribuidas al secretario político del Distrito V, el ciudadano Juan Ramón Cardoza, que le tocó ser el secretario que representa al Partido FSLN en esta zona de Managua, conozco al señor Cardoza y no por llevar el mismo apellido somos parientes, creo que por decencia tengo que aclararlo, dejo bien sentado esto para que no se le ocurra a don Hilario emprenderla en contra mía, aunque por supuesto eso me tiene sin cuidado.

Tuve la oportunidad de acompañar a don Juan Ramón en las honras fúnebres de su señora Madre recién fallecida, mi presencia en ese momento no fue por afinidad política, fue una muestra de solidaridad que soy en deberle a su honorable familia, en esas circunstancias igualmente pude percibir las innumerables muestras de afecto que recibió, tanto de sus viejos compañeros de lucha, así como de quienes hoy le acompañan en sus labores políticas en ese distrito. Otras innumerables formas de solidaridad fueron las ofrendas recibidas, realmente quedé sorprendido de tantas muestras, que en otros momentos las he visto solamente en personajes de enorme estatura política y grandes cualidades humanas, fueron tan abundantes esas muestras que estoy seguro mitigaron en él la desolación que causó la pérdida de su querida madrecita.

De ahí que me extraña en gran medida que se trate de denigrar y predisponer ante la opinión pública al secretario político Juan Ramón Cardoza, únicamente porque quizás no se alinea con las distintas formas de pensar de este conglomerado político que hoy muestra distintas formas de expresarse, unas en abierto desafío al gobierno o las estructuras partidarias, otras veces por asuntos de caprichos personales y otras porque siempre hay alguien que trata de imponerse por sobre los demás y cuando esto no es aceptado, se denigra, se hace escarnio de los demás, como creo que es en este caso.

Como asiduo lector de este diario y de las páginas de Opinión, reconozco que no es la primera vez que leo el nombre del señor Juan Ramón Cardoza en notas como ésta, lo que resulta notoriamente extraño es que a esta altura las autoridades del partido no hayan corregido tal anomalía, lo que me hace creer definitivamente y sin duda alguna que este señor Cardoza está haciendo bien su trabajo y que probablemente eso incomode e irrite a grupúsculos de militantes que en alguna medida se sienten desplazados de su corriente ideológica. En todo caso, el señor Hilario Pérez y Cía., que no se sienten bien porque no tienen cabida como lo que son, busquen otras formas de lucha, hay tantas cosas que hacer por esta nueva sociedad política y que son más importantes que pretender estar por encima de alguien simple y llanamente porque está haciendo su trabajo político como es debido.